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En cinemascope y brillante tecnicolor

Bruselas, 27/10/2009. Teatro de La Monnaie. The Rake’s Progress, Venecia, La Fenice, 11 de septiembre de 1951. Libreto de W. Auden y Ch. Kallman y música de Igor Stravinski. Dirección escénica: Robert Lepage, recreada por David Lefkowich. Escenografía: Carl Fillion. Vestuario: François Barbeau. Coreografía: Michael Keegan-Dolan. Video: Boris Firquet. Iluminación: Etienne Boucher. Intérpretes: Sally Matthews (Anne), Mark Padmore (Tom), Dietrich Henschel (Nick Shadow), Carole Wilson (Mother Goose), Tania Kross (Baba the Turk), Nathan Berg (Trulove), John Graham-Hall (Sellem) y Jean Teitgen (Keeper of the Madhouse). Orquesta Sinfónica y coro del Teatro (maestro de coro: Stephen Betteridge). Director: Lawrence Renes
imagen Así se anunciaban en mi país de origen (ver nota al pie, no sea que alguien extraiga conclusiones apresuradas o teorías conspirativas) las primeras películas estadounidenses de los años cincuenta. Aún más que en el momento de su estreno, allá por abril de 2007 (cuando hice la correspondiente reseña, leer aquí), el formato de esta producción, luego paseada con fortuna por otros escenarios, me hizo recordar ayer, junto con los ‘antediluvianos’ aparatos de televisión, la ‘sorpresa’ que nos embobaba a los críos ante esos ‘films’ y que, me descubro ante Lepage, se volvía a experimentar en contexto y momento tan diferente…

Como prefiero plagiarme claramente a mí mismo, visto que -grave pecado en estos tiempos- no he cambiado mi apreciación de este excelente trabajo, escribí entonces lo siguiente: “Lepage (…) ha vuelto a acertar en su trasposición de un Londres más bien estilo Barry Lyndon según los creadores a una Norteamérica de los felices (¿) cincuenta posteriores a la Segunda Guerra… Desde la campiña ‘kitsch’ inicial dominada por una enorme extractora de petróleo, de cuyo fondo surgirá el ‘diablo Shadow’, al padre convertido en próspero tejano, al burdel de Mother Goose que es un salón típico de Encubridora aunque el recuerdo de la Dietrich -calcado- en el programa se refiera sobre todo a Destry rides again. Cuando el propio Tom inicia su ‘carrera’ se convierte en actor de cine dirigido autoritariamente por el ‘diablo-director’ (la escena con Mother Goose y el lecho que termina absorbiendo a ambos es memorable). Y cuando encuentra a Baba, lo hace en una típica situación de estreno de film famoso de la época. Hasta él llega, en video y en la realidad, Anne conduciendo como la Isadora de Reisz…Y la casa de Baba es la del ‘gran Gatsby’ u otras parecidas, con la correspondiente inmensa piscina. Naturalmente la entrada al infierno será un garito tipo Las Vegas (Tom ha aparecido antes todo de blanco, ‘a la Elvis’). Pero la originalidad no lo es por sí misma; hay mucha ironía, mucha crudeza, mucho malestar en todo lo que estas ‘divertidas’ imágenes caleidoscópicas dejan…”.


Nathan Berg, Mark Padmore y Sally Matthews
Fotografía © 2009 by Johan Jacobs

Y no cito más porque lo que importa ahora es si semejante ‘estuche’, convertido en ‘fondo’, estuvo adecuado sazonadamente. O sea, la parte musical nada más ni nada menos. Con doble reparto (sólo repetía William Shimmell de la anterior versión), el problema es que se trata de una ópera vocal y musicalmente exigente.

Tuvimos suerte con la dirección de Renes, que concertó de manera vivaz y enérgica, con mucha riqueza de detalles (que en la primera parte, sobre todo, las voces casi desapareciesen no le es imputable). La orquesta estuvo muy flexible y el coro (preparado ahora por un nuevo maestro) sonó aún mejor que entonces y se movió tan bien como entonces.

También tuvimos suerte con el diablo (menos mal). Henschel estuvo magnífico en lo actoral y muy bien en lo vocal; se puede objetar que hace falta una voz más espesa y oscura para lograr todos los efectos adecuados y es sin duda cierto, pero el barítono alemán dio una versión notable, si no sobresaliente. Que sí lo fue Graham-Hall en el subastador, como creación la más perfecta de la velada. He aquí un tenor que se dedica a roles de característico pero que bien puede afrontar otra clase de exigencias (lo demostró aquí mismo la temporada pasada protagonizando Muerte en Venecia de Britten). Y ojalá lo hubiera hecho en esta ocasión, porque más ‘característico’ parecía Padmore que él. Una interpretación no muy briosa, un canto débil y ficticio en un agudo que no sonaba ni tenía consistencia o color (mejoró en la segunda parte, y más en la escena final, pero sus primeras intervenciones fueron simplemente consternantes) y que puede pasar en según qué concepciones del canto barroco (en realidad, parecía un catálogo de todo lo que se le reprocha a la escuela inglesa de canto, y en particular a sus tenores).


Dietrich Henschel, Carole Wilson y Mark Padmore
Fotografía © 2009 by Johan Jacobs

Anne salió mejor, pero no del todo. Matthews tiene una figura ideal para la forma de retratar en esta producción a Anne (‘la chica de la puerta de al lado’), pero su actuación vocal empezó muy floja, opaca en centro y graves y con un agudo brillante, más bien de soubrette, pero no siempre disciplinado (terminó su primera y más famosa intervención solista con algo que se pareció a un grito destemplado). A partir de su llegada al ‘estreno cinematográfico’ en que se convierte la boda de Tom y Baba las cosas mejoraron, pero se trata de un canto correcto con una voz sin particular encanto o enjundia.


Nathan Berg y Sally Matthews
Fotografía © 2009 by Johan Jacobs


Buena, pero no extraordinaria (como debe serlo por el propio personaje), la Baba de Kross, que no fue para nada dominante o inquietante (no sólo hay que llevar barba, en una palabra, y aunque aquí tuviera muchos pelos). Como bueno fue el Trulove del siempre interesante Berg, mientras que se quedaron en correctos la madura Mother Goose de Wilson y el guardián de Teitgen.

Está bien reponer un excelente montaje de la obra mayor de Stravinsky para el arte lírico, pero si es para hacerlo por debajo de niveles no fabulosos anteriores, ¿vale la pena? Naturalmente, antes de que repongan con estos mismos elementos un Verdi o un Mozart, me apresuro a decir que sí. Bajo protesta.


Sally Matthews
Fotografía © 2009 by Johan Jacobs

NOTA AL PIE PARA EXPERTOS LINGÜISTAS

Hasta ahora no se me ha dicho si se me va a multar, o si llegaré a la expulsión con ignonimia por mis atrevimientos e impropiedades de vocabulario e incluso concepto. Casi no puedo dormir pensando si tendré que escribir cien veces en un cuaderno que no debo utilizar en ningún caso la palabra ‘régie’ que es molesta, sospechosa, inadecuada, galicismo o germanismo. En la crítica de 2007 de esta obra ya figuraba (se puede comprobar, creo) ‘dirección escénica’…Estuve a punto de cambiarlo (desde pequeño he sido un tanto rebelde y malo, pero al parecer me he reformado un tanto) por ‘régie’ para fastidiar un poco, dado que utilizo indistintamente los dos términos, a veces también ‘puesta en escena’ o ‘producción’ e incluso ‘montaje’ para referirme a lo mismo. No son exactamente sinónimos, pero pensaba que se entendía y que el uso no daría pie a discusiones filológicas ni a teorías que me hacen algo más que sospechoso de ‘ataques’ al nuevo director de un gran teatro (de qué elucubraciones es capaz la mente humana y cómo será la de quien, por una palabra que considera mal usada, hace toda esa serie de deducciones hasta llegar incluso al tipo caracterológico de alguien que, sin pretensión de imprescindible o de profeta, equivocándose mucho o poco, sea bueno, insignificante o malo lo que escribe, firma al menos con su nombre). Agradezco todas las intervenciones hechas, no tanto en mi defensa, como con buena fe y por aclarar (en ese sentido, particularmente valiosa la del comentario en francés), y sobre todo agradezco a Singer no sólo su amistad, sino el de haber puesto claramente el ejemplo de lo que se usa en Buenos Aires sin sonrojos ni aviesas segundas intenciones. El mundo lírico nunca ha sido un lecho de rosas, pero sí que se lo (o ‘le’, a ver si ahora empezamos a discutir sobre ‘leísmo’ y ‘loísmo’) ve cada vez más falto de moderación, por no decir ligeramente paranoico…


Este artículo fue publicado el 06/11/2009

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