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Una flecha hacia lo inexplorado

John Cage: Third Construction; Second Construction; First Construction; Trio; Quartet; Living Room Music. Third Coast Percussion, con Gregory Beyer y Ross Karre. Dan Nichols, ingeniero de sonido. Gregory Beyer, Brian Brandt y Ryan Muncy, productores. Un DVD de 64 minutos de duración grabado en la Northern Illinois University y en la Ruth Ford House de Aurora, Illinois (Estados Unidos), del 26 al 30 de junio de 2011. mode 243
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En una de nuestras últimas reseñas discográficas de 2012 nos acercamos a la obra para conjunto de percusión de John Cage (Los Angeles, 1912 - Nueva York, 1992) a través de las excelentes interpretaciones del Percussion Group Cincinnati, conjunto que colaboró en numerosas ocasiones con el compositor norteamericano [leer reseña]. En aquel texto señalábamos cómo, tras más de cuarenta volúmenes dedicados al genio californiano, el sello mode daba comienzo a una serie de lanzamientos en los que abordará un capítulo tan importante en la música de Cage como lo es la percusión; una percusión, como se comprenderá tratándose de quien se trata, ampliada a sus más insospechadas posibilidades resonantes: objetos de desecho, instrumentos de diversas procedencias geográficas, vinilos, receptores de radio, timbres, etc. Tal y como décadas más tarde afirmaría José Saramago, Cage debió formular en su pensamiento que «siempre es buena la libertad, hasta cuando vamos hacia lo desconocido», y en sus piezas de los años treinta, cuarenta y cincuenta del pasado siglo lleva a cabo una libérrima y personal reinvención del medio percusivo que lo pondría (como en tantos otros ámbitos) a la cabeza y en el corazón de la renovación de los lenguajes musicales.

Si tenemos en cuenta que la percusión es una de las familias instrumentales cuya faz más cambió a lo largo del siglo XX, con ejemplos seminales como Ionisation (1929-31), de Edgar Varèse, el paso dado por Cage avanza en direcciones que el tiempo iría consolidando: mestizaje entre instrumentos propiamente dichos y ‘objetos sonoros’, cohabitación de fuentes acústicas y electrónicas, conformación permutable de plantillas indeterminadas y partituras abiertas, desmitificación de la situación concertante y su asimilación a las actividades y lenguajes de las sociedades urbanas, etc. Los albores de la percusión cageana, a los que nos asomamos en este DVD (segundo volumen de la serie percusiva; pero, por fechas de composición, primero cronológicamente), nos muestran a un compositor que busca nuevos timbres, para lo cual recurre a los que Steven Schick denomina, en su libro The Percussionist’s Art, «no-instrumentos»; unas plantillas que para Cage apuntan hacia un nuevo universo acústico, a cuyo advenimiento contribuirían estos objetos sonoros: se trataría de la electrónica, tal y como leemos en un texto firmado por John Cage en aquel periodo: «La música de percusión es como una flecha apuntando hacia la totalidad del inexplorado campo del sonido. Se considerará en el futuro como una transición... hacia la ilimitada libertad de la música electrónica».

Precisamente, es hacia ese carácter electrónico de las piezas germinales de John Cage en el ámbito de la percusión a lo que dirige su atención el documental de 42 minutos de duración que el primer DVD de esta serie percusiva añadía a las piezas ya reseñadas en el CD 229 de mode; sello que ha tenido la cortesía de hacernos llegar dicha edición en formato DVD, un lanzamiento que contiene las piezas recogidas en el disco compacto sólo en formato audio, a lo que añade tres extras: una segunda versión de Imaginary Landscape Nº1 (1939) recreando la ejecución con emisoras de radio del año 1939; una tercera versión de la siempre imprevisible Imaginary Landscape Nº4 (1951), a cargo del CCM Percussion Ensemble; y el ya citado documental en el que los miembros del Percussion Group Cincinnati desgranan la conformación de las plantillas de Credo in Us (1942) y las cinco Imaginary Landscape (1939-52), buscando los instrumentos, platos, discos y receptores de radio históricos que Cage utilizó en sus años de composición (lo que otorgaba ese carácter ‘historicista’ que señalamos en la reseña de aquel compacto). A través de su mirada a las partituras originales de Cage se comprenderá mejor la búsqueda de esa sonoridad de carácter electrónico que tantas indagaciones texturales y tímbricas ha guiado en la música contemporánea, y cómo Cage disponía y manejaba dichos medios para crear un sonido completamente nuevo. Interesantísimo documento audiovisual en el que, además, veremos diversos ejemplos del funcionamiento de estos medios, junto con la ejecución parcial de las piezas.

Así pues, y como sostenía el también genial Hermann Broch: «El arte genuino rompe los confines, los atraviesa y va por nuevos, hasta entonces desconocidos, ámbitos del alma, de la vista, de la expresión, penetra en lo originario, en lo inmediato, en lo real...» Quartet (1935) sería la primera estación de ese ámbito absolutamente originario, epifánico. Primera obra para percusión de John Cage, esta partitura para cuatro percusionistas comprende una instrumentación no especificada, que en sus orígenes incluía objetos de desecho. Third Coast Percussion opta aquí por afianzar cada uno de sus cuatro movimientos en un tipo de superficie percusiva concreta: el primero de ellos se confía a maderas y asomos de metales, con sus polirritmos de marcado carácter espiritual afianzados en una amplia presencia de instrumentos orientales. El segundo movimiento es un salto adelante definitivo, con los metales como grandes protagonistas. Estos son explorados a través de sus resonancias, alcanzando una sonoridad no identificable, de naturaleza electrónica. A ella llega Cage a través de diversos procesos: frotado de arco y rascado de maderas contra el lateral de platos y gongs, trabajo del eco producido por el roce y golpeo de crótalos contra un triángulo, etc. Todo ello en un tempo muy lento, que expande las resonancias y potencia esa unión crucial en Cage de espiritualidad, sensualidad y silencio a través de unas texturas inauditas. Lo serán aún más las extraídas en el tercer movimiento: ‘Axial Asymmetry’, donde se ataca el arpa de un piano vertical con todo tipo de baquetas, rascado de cuchillo contra las cuerdas, golpeos resonantes de cuencos, arrastres en sucesivos glissandi de monedas y cepillos, palmeos, etc. Todo con una excelsa e hipnótica musicalidad, amenazadora y telúrica, densa y atávica; al tiempo que verdadero precedente de lo que sería el piano preparado en Cage. Tras tan genial pasaje, que anticipa (con medio siglo de adelanto) buena parte de la música ‘ruidista’ de nuestro tiempo, un rápido movimiento conclusivo confiado a las membranas, activadas con baquetas y rascado de uñas. Obra totalmente reveladora.

Trio (1936) no ofrece una inventiva tímbrica tan rica y heterogénea como la recreada por Third Coast Percussion en Quartet. Con membranas y maderas activadas por finas baquetas de bambú, lo fundamental en su estructura es el manejo de los polirritmos, especialmente bailables y delicados en el vals de su tercer movimiento. Los únicos procedimientos en los que se obtienen texturas más desgarradas y menos convencionales provienen del arrastre de super-balls por la superficie del bombo, con ese sonido entre el glissando y lo electrónico.

En la filmación incluida en este DVD de Living Room Music (1940) se une la música de Cage con la arquitectura de Bruce Goff: su Ruth Ford House en la localidad de Aurora (Illinois). Esta ‘illinoica’ (que diría Luis Martín-Santos) versión explora las sonoridades del edificio, especialmente sus salas de estar, ya desde su primer movimiento, en el que con cubiertos se percuten barandillas, paredes, techos, mesas, escaleras, etc., para revelar sus cualidades tímbricas. El segundo movimiento, influido por los cantos afroamericanos que bien conocía John Cage, procede prácticamente a rapear un texto de Gertrude Stein, con silbidos, bucles fonéticos, soplidos y demás sonidos guturales. No es éste el punto más fuerte de los Third Coast Percussion, pero se defienden. El tercer movimiento, ‘Melody’, lo lidera una flauta de émbolo acompañada de lámpara percutida por baquetas y cuchillo, además de percusión de vasijas y sonidos de sistema de un ordenador portátil: actualización contemporánea del soundscape de nuestras salas de estar. El cuarto movimiento, bastante más convencional y menos imaginativo, activa porcelana y cristalería con finas baquetas: puro ritmo y sonoridad de carillón.

Y por último (aunque primeras piezas del DVD), las tres construcciones compuestas sucesivamente de 1939 a 1941. La primera de ellas, First Construction (in metal) está escrita para cinco percusionistas y un pianista con asistente, y sus hallazgos texturales son incomprensibles sin los estudios de Cage con Henry Cowell en Nueva York, así como sin la coetánea renovación de los timbres instrumentales (individuales y sintéticos) llevada a cabo por Edgar Varèse. El uso de un piano preparado activado profusamente, alla Cowell, en el arpa, es un buen ejemplo de la actualidad de su propuesta, a la que se suma un amplio abanico percusivo, con cinco thunder sheets, gongs, tam-tams, tubos, campanas, etc. Serán estos los que expongan la base rítmica de First Construction, bastante uniforme y no muy compleja (lo serán más las masas tímbricas que se asoman a su recorrido a partir de efectos no convencionales: glissandi producidos al deslizar objetos en el arpa del piano -con un sonido prácticamente de sirenas-, roce de baquetas contra sus cuerdas graves, suspensiones resonantes en agua, etc.). Todo ello confiere un sonido muy potente y torrencial a la pieza, con la pluralidad que las técnicas extendidas convocan.

Second Construction prolonga este sentido de pieza unitaria, con su línea rítmica y melódica central; una melodía afianzada en el piano (teclado y arpa), así como en gongs, vasos y campanas afinadas, que ven acompañado su discurso melódico por un punteo rítmico de diversos instrumentos: maracas, platos, caja y diversas membranas. De nuevo, efectos de sirenas en el arpa del piano y suspensión de cuerpos resonantes en agua aportan algunas de las voces más originales e interesantes.

Third Construction es un paso adelante en cuanto a estructura rítmica, más compleja, heterogénea y variable a lo largo de sus 11 minutos de duración. Cuarteto de percusión aquí sin piano, se dan cita instrumentos de diversas procedencias: Perú, México, India..., si bien son las membranas la base del discurso, percutidas ya sea con palmeos, baquetas o con el instrumental ad hoc que los músicos van activando: carracas, sonajas, latas, vasos, maracas, concha soplada, etc. Aun con su presencia, el paisaje tímbrico es más homogéneo y reducido que en las piezas previas, ganando en lo puramente estructural y métrico, en lo que revela una enorme potencia musical.

Las versiones de todas estas piezas son tremendamente refinadas y delicadas, expuestas con una solidez y un afianzamiento de los lenguajes que le concede a Third Coast Percussion su acercamiento a ellas como verdaderos clásicos (que ya son), a la par que su conocimiento de las técnicas extendidas a las que estas obras dieron inspiración y paso. El conjunto de Chicago lleva cabo un excelso trabajo de equipo, muy bien coordinado en ritmo(s), planos y relieves de sus voces (crucial para dar claridad a la estructura de cada composición, por momentos tan abigarradas). Observar su vivencia del ritmo mientras tocan, su lenguaje corporal (prácticamente danzado en piezas como Third Construction) es sintomático de su asimilación de estas partituras. Planteamiento e interpretaciones, así pues, de verdadera referencia, que nos hacen esperar futuras presencias de este conjunto en la serie de percusión de John Cage en mode. 

A tomar conciencia de ello nos ayuda una muy buena realización audiovisual en todos los registros, ya sea por una muy notable y cercana filmación, como por un sonido ejemplar en primer plano (señalar que la ratio de imagen es de 16:9, con región 0 y formato NTSC. El sonido presenta tres opciones: 2.0 Dolby Stereo, Dolby Digital 5.1 Surround y DTS 5.1 Surround). Completan este ejemplar lanzamiento del sello mode (volumen 45 de su serie John Cage) unos interesantes ensayos a cargo de Gregory Beyer y David Skidmore, en los que los percusionistas dan cumplida información de cada pieza, así como de su investigación sobre las partituras e instrumentos originales utilizados por el compositor californiano en el momento de crear estas obras. Su labor de análisis del pasado, su comprensión del mismo, no impide que, como vimos en Living Room Music, puedan llevar a cabo una actualización de los medios y sonidos, ya sean percusivos y/o informáticos, conservando al tiempo la vigencia de su intención artística, su potencial musical y su capacidad para renovarse en distintos tiempos y espacios; esto es: la rotunda universalidad y vigencia de ese genio que es John Cage.

Este DVD ha sido enviado para su recensión por mode records



Este artículo fue publicado el 12/08/2013

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Referencias:


John Cage