Ópera y Teatro musical

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La mujer sin sombra en México

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El pasado 8 de mayo tuvo lugar en el Palacio de Bellas Artes de México una función de Die Frau ohne Schatten [La mujer sin sombra] de Richard Strauss que merece la pena comentar por diferentes motivos.

La música.

La orquesta y los coros tuvieron un magnífico desempeño, hasta cierto punto sorpresivo en el caso de la orquesta. El desempeño de la orquesta tuvo, en mi opinión tres razones fundamentales: se agregaron músicos invitados, supongo que de alta calidad; esto tuvo como efecto motivar que los músicos estables mejorasen su actuación ante la competencia presente; aunque la principal razón de la gran interpretación fue, sin duda alguna, la dirección magistral de Guido Maria Guida, a quien de verdad se le extraña. ¡Es necesaria la presencia de un Director Musical! Si el Coro de Bellas Artes ha mejorado en forma importante en los últimos tres años, ha sido la existencia de un director de alta calidad, como lo es Xavier Ribes. ¡Solicito que se dedique parte del gasto tirado en burócratas del INBA y CONACULTA a la contratación de un Director Musical de la Compañía de Ópera de Bellas Artes! El maestro Guida es mi candidato.

La nodriza y la esposa del tintorero, Malgorzata Walewska y Olga Sergeyeva, estuvieron maravillosas, y Rebecca Nash no lo hizo mal como la emperatriz, aunque tampoco sobresalió. Los hombres estuvieron bien a secas, Carlo Scibelli como el emperador y Noé Colín como Barak. En este caso siento que lo bueno que este último es como bajo, le causó dificultades en el registro agudo. A decir verdad, la tesitura de este papel es de barítono. Los papeles secundarios fueron interpretados muy bien (no menciono los nombres de quienes los cantaron ya que son muchísimos, ¡20!).

La puesta escénica.

Es cierto, en general, que un párrafo que en inglés tiene 100 palabras, en una lengua romance puede usar 150 y en alemán 200. Bueno, Hofmannshtal requiere 1.000. Esta es la principal razón de que la ópera tenga una duración muy larga, 3 y ½ horas. Sin embargo, ¿por qué se utilizan cinco? Está claro que dos intermedios de treinta minutos son necesarios principalmente para que las cantantes descansen, pues son particelle tremendamente exigentes. Pero no es justificable empezar diez minutos tarde y hacer esperar al público otros cinco antes del inicio del segundo acto.

Lo que también alarga innecesariamente la función son las tres “introducciones dramáticas” que nos ofrecieron Tiresias y Sherezada. Por cierto, además de inútiles, me hicieron sentir que era tratado con una enorme condescendencia arrogante. En todo caso, ¿por qué no se hace algo similar con los caballitos de batalla? Pues estoy seguro de que una gran proporción del público que asiste a La traviata, por ejemplo, es la primera vez que se acerca a ella.

Ya me fui por peteneras. La dirección escénica de Sergio Vela fue muy inteligente, pero hubiera sido excelente si hubiese contado con una escenografía no sólo bella, sino que “contase la historia”. Creo que hubo un exceso de bailarines y figurantes que no ayudaron a entender la historia, a veces hasta me confundieron (no sé a los demás). No comentaré la presencia del halcón en vuelo.

En resumen, puedo afirmar que asistí a una excelente función de esta ópera, cuya dificultad musical y escénica es inmensa.



Este artículo fue publicado el 17/05/2012

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