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Solidez idiomática

Helmut Lachenmann: Salut für Caudwell; Les Consolations; Concertini. Wilhelm Bruck y Theodor Ross, guitarras. Schola Heidelberg. Klangforum Wien. WDR Sinfonieorchester Köln. Johannes Kalitzke y Walter Nußbaum, directores. Harry Vogt, Barbara Fränzen y Peter Oswald, productores. Mark Hohn, Dieter Spohr y Markus Haßler, ingenieros de sonido. Dos CDs DDD de 95:06 minutos de duración grabados en la Funkhaus Wallrafplatz, en la Kölner Philharmonie (Alemania) y en la Konzerthaus de Viena (Austria), del 8 al 10 de noviembre de 2005 y el 1 de noviembre de 2006. Kairos 0012652 KAI. Distribuidor en España: Diverdi.
imagen Nos reencontramos en la sección discográfica de Mundoclasico.com con uno de los grandes genios de la composición actual: Helmut Lachenmann (Stuttgart, 1935), y de nuevo saludamos una grabación de sus obras para el sello austriaco Kairos, compañía que está configurando uno de los catálogos más ambiciosos con la música del compositor teutón.

Los trabajos aquí recogidos abarcan casi cuarenta años de producción lachenmanniana, y son una buena muestra de la solidez y coherencia del compositor alemán a la hora de crear sus distintas piezas, siempre con el método de la “musique concrète instrumentale” como recurso filosófico y técnico para redefinir el sonido y la esencia misma de la música como realidad física, social y cultural.

Perteneciente a la segunda década de aplicación masiva de sus procedimientos sonoros (Lachenmann redefine completamente sus modos de composición ya en los años sesenta del siglo pasado, a través de obras como temA, Air o Pression), Salut für Caudwell (1977) es una vibrante pieza para dos guitarras basada en textos del poeta marxista inglés Christopher Caudwell (1907-1937), pensador muy respetado por Lachenmann como parte del movimiento izquierdista que se oponía a los modelos de sociedad burguesa y a los regímenes totalitarios europeos, como el del General Franco en España, país en el que Caudwell murió luchando contra el fascismo aún residual en la Península Ibérica. De este modo, un fragmento de Illusion and Reality (1937), recitado por los propios guitarristas en su traducción al alemán de 1971 (Hansen-Verlag), entre los compases 55 y 171, es acompañado por todo un despliegue de técnicas extendidas para guitarra, en lo que se revela como un nuevo lenguaje para este instrumento, en una de sus piezas más bellas, contundentes y originales. Esta renovación estética, estilística y técnica, esta verdadera epifanía para guitarra, está en consonancia con la dedicatoria de Lachenmann, que en Salut für Caudwell tiene en su mente a aquellos outsiders e iconoclastas que nos hacen repensar nuestra(s) realidad(es) de un modo alternativo.

La interpretación corre a cargo de Wilhelm Bruck y Theodor Ross, extraordinarios guitarristas de repertorio contemporáneo que ya protagonizaran el estreno de la obra en Baden-Baden, el 3 de diciembre de 1977. Disponíamos en CD de una gran versión del año 1991 a cargo de estos mismos músicos para el sello Col legno (AU 31804), en un magnífico disco por fin recuperado por la discográfica alemana. La lectura que ahora recibimos de Kairos, catorce años posterior, no hace sino enfatizar todos los valores ya presentes en la primera grabación, si acaso con mayor nitidez y limpieza técnica. La exposición de los diversos recursos instrumentales es clarísima, su recitado de las palabras de Caudwell, tal como pide Lachenmann en su partitura, tiene ese tono neutral y de narración en mezzoforte, y el aspecto rítmico sigue siendo bien marcado y acentuado. Podemos hablar, por todo ello, de la versión referencial en CD de esta pieza, un poco por encima de su registro previo y de la sorprendente versión firmada por Barbara Romen y Gunter Schneider para el sello austriaco Durian (018-2).

Pero si me apuran, el gran acontecimiento de este lanzamiento discográfico es, sin lugar a dudas, la primera grabación mundial íntegra del ciclo Les Consolations (1967-68/1977-78), una obra que, desde ya, no dudo en colocar entre los más grandes trabajos del genio de Stuttgart, aunque haya tenido que esperar unos cuantos años desde su estreno en Darmstadt, el 10 de agosto de 1978, para ser escuchada en CD.

Les Consolations está basada en textos de Ernst Toller, de profunda carga existencialista, y de Hans Christian Andersen, con ese trágico cuento de la pequeña cerillera que también nutrirá, años más tarde, la música con imágenes Das Mädchen mit den Schwefelhölzern (1990-96). La historia de Andersen sirve de base para el ‘Präludium’, ‘Interludium’ y ‘Postludium’, mientras que Toller aporta el material textual para las intermedias ‘Consolation I’ y ‘Consolation II’, que completan las cinco partes de la obra. No es Lachenmann un compositor con gran presencia de la música vocal en su catálogo, a pesar de que la narración y el recitado se cuelen por muchas de sus obras; y así, en estas primeras experiencias podemos escuchar aún ciertos ecos de su maestro, Luigi Nono, junto con audacias ya más personales que por aquel momento estaba investigando en piezas como la citada temA (1968). Su tratamiento vocal no es que aporte una gran inteligibilidad al texto, y en muchas ocasiones lo que pretende es un tratamiento instrumental de la voz, creando, desde la propia palabra, efectos sonoros que van más a las sensaciones evocadas por la semántica que al objeto fonético de la palabra en sí. Con todo, las relaciones y efectos vocales que crea son fascinantes y dignos de ser conocidos y vivenciados.

Fascinante es, también, el apartado instrumental, con una presencia impactante del ‘sonido Lachenmann’, que nos remite a piezas contemporáneas de Les Consolations como las soberbias Kontrakadenz (1970-71) y Schwankungen am Rand (1974-75). Con la primera comparte, además, el uso de dispositivos ad hoc, entre ellos grabaciones de emisoras de radio, que actúan como una suerte de paisaje sonoro, de soundscape o ventana al medio social del momento a través de las ondas hertzianas (imagino la sorpresa de alguno cuando escuche asomar el Dancing Queen de ABBA). El carácter percutivo de la música y sus incontables matices tímbricos le otorgan una fisicidad y una contundencia al tiempo terrible y desoladora, algo que años más tarde Lachenmann revisitaría, con el mismo tema, en su Das Mädchen mit den Schwefelhölzern, si bien con menos ‘ferocidad’ que en este indispensable ciclo musical.

De Les Consolations I y II disponíamos de una grabación previa en Kairos (0012202 KAI), también a cargo de la Schola Heidelberg bajo la batuta de Walter Nußbaum, en tomas de los años 2000 y 1997 (si bien en el caso de la Consolation II se trataba de una versión a capella para 16 voces). Pues bien, el ensemble vocal alemán -como Wilhelm Bruck y Theodor Ross en Salut für Caudwell- da un importante paso adelante y nos ofrece una interpretación antológica de estas piezas, unidos aquí al efectivo instrumental de la WDR Sinfonieorchester Köln, dirigida por Johannes Kalitzke (director-compositor con el que Mundoclasico.com compartió en su día una amplia entrevista que tuvo a Helmut Lachenmann entre sus principales temas). La ejecución es impactante, tanto en lo técnico como en lo expresivo, y la filiación con el lenguaje del compositor alemán, digna de encomio y propia de las mejores interpretaciones de sus obras, entra las que figura ya esta versión de Les Consolations, a todas luces indispensable.
 
Concertini (2004-05) es un obra que ha estado presente en nuestro diario en varias ocasiones, desde su estreno español en el Festival de Alicante, el 27 de septiembre de 2005. De su estreno en Portugal también dimos buena cuenta en su momento, en un concierto que dirigiera al Ensemble Modern el mismo director que nos encontramos ahora al frente de esta grabación: el antes mencionado Johannes Kalitzke.

Tiene la dirección de Kalitzke varios puntos en común con la versión que reseñamos de Porto, incluso un tempo algo apresurado, 36:45 minutos del estreno portugués por 37:06 de esta toma en vivo procedente del Festival Wien Modern 2006. Ahora bien, si en aquel momento escuchábamos a un excepcional Ensemble Modern, conjunto dedicatario de la composición, no podemos ser tan generosos con los calificativos para esta lectura del Klangforum Wien, que he de reconocer me ha defraudado algo. Para aquéllos/as que hayan escuchado la obra en vivo a los de Frankfurt, o para quienes conozcan su versión en SACD (Ensemble Modern Medien EMSACD-001), esta grabación vienesa puede resultarles incluso aburrida, pues se echa mucho en falta el despliegue de virtuosismo y fidelidad al lenguaje lachenmanniano del Ensemble Modern. Lo que en la versión de los alemanes es un prodigio técnico, de claridad y nitidez, además de un festín rítmico y tímbrico, aquí no acaba de cuajar en una definición satisfactoria de las diversas técnicas de ‘música concreta instrumental’ y en su planteamiento conjunto. Incluso aquellos instrumentos con un carácter más solista y ‘concertante’, como arpa o guitarra, suenan en esta versión poco convincentes, lo cual es una pena habida cuenta los extraordinarios solistas que conforman el Klangforum vienés. Cierto es que para la música del genio de Stuttgart siempre me ha convencido más el Ensemble Modern -especialmente si es dirigido por Brad Lubman en este Concertini- que los austriacos del Klangforum, a pesar de que el propio Lachenmann en alguna ocasión me ha reconocido que aprecia especialmente grabaciones como las que éstos últimos han realizado de su “… zwei Gefühle…”, Musik mit Leonardo (1992) también para Kairos (0012202 KAI), a las órdenes de Hans Zender. En todo caso, mi recomendación, no sólo para Concertini sino para el resto del catálogo del alemán, es irse a las distintas versiones del Ensemble Modern, bien en su propio sello o en ECM.

Las tomas sonoras son bastante desiguales. El primer CD presenta una muy buena grabación de Salut für Caudwell (aunque quien quiera conocer una toma de excepción se debe ir a la del citado disco de Durian) y una espectacular toma de Les Consolations, a la altura del acontecimiento que es su primer registro mundial. Por la contra, el segundo CD presenta un sonido poco adecuado para una obra como Concertini, algo saturado y con poca espacialización, aspecto fundamental en esta pieza, y que hubiese sido resuelto con su presentación en SACD (como sí lo fue la grabación del Ensemble Modern Medien), o con una mejor edición para dos canales en estéreo. La presentación del CD, como siempre en Kairos, magnífica, con notas del propio Lachenmann, fotografías de compositor e intérpretes, y ejemplos de partituras. Todo ello completa, así pues, una edición con un primer disco indispensable y un segundo CD con alternativas preferibles.

Este disco ha sido enviado para su recensión por Diverdi.


Este artículo fue publicado el 08/06/2009

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