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Duelo de sesentonas en el Turandot genovés

Génova, 22/04/2012. Teatro Carlo Felice. Turandot, ópera en tres actos con música de Giacomo Puccini y libreto en italiano de Giuseppe Adami y Renato Simoni. Inconclusa por la muerte de Puccini, fue completada por Franco Alfano y estrenada en La Scala de Milán el 25 de abril de 1926. Producción del Teatro Carlo Felice. Giuliano Montaldo, director de escena; Luciano Ricceri, escenografía; Elisabetta Montaldo Bocciardo, vestuario; Luciano Novelli, iluminación; Giovanni Di Cicco, coreografía. Reparto: Giovanna Casolla (Princesa Turandot), Massimo La Guardia (Emperador Altoum), Alessandro Guerzoni (Timur), Antonello Palombi (Calaf), Mariella Devia (Liù), Giovanni Guagliardo (Ping), Enrico Salsi (Pang), Manuel Pierattelli (Pong), Fabrizio Beggi (Un Mandarín), Pasquale Graziano (Príncipe de Persia), Annarita Cecchini (Primera esclava), Simona Pasino (Segunda esclava). Coro y Orquesta del Teatro Carlo Felice. Marco Zambelli, director musical. Temporada 2011-2012. Ocupación: 100%
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Al igual que sucede con el Requiem de Mozart, Turandot es un título marcado por la polémica. Ambas obras tienen en común el no haber sido completadas por sus autores, a los que la muerte sorprendió en pleno trabajo. Como consecuencia, músicos de menor y modesto éxito fueron los encargados de darles el aspecto definitivo que hoy conocemos y que, a lo largo de los años, se ha visto más o menos cuestionado.

Independientemente, la ópera póstuma de Puccini, estrenada en medio de las incipientes vanguardias, cierra más de 300 años de tradición y se alza como el último gran título lírico de la historia musical de Occidente.

El Teatro Carlo Felice de Génova, plaza fuerte del canto italiano, ha repuesto la producción que Giuliano Montaldo realizó en coproducción con la Arena de Verona en 1991. Un decorado giratorio que simula una arquitectura tradicional china en cuya escalera central se articula toda la acción. Para ello se ha contado con dos pesos pesados de la lírica internacional: Giovanna Casolla y Mariella Devia.

Casolla, de 67 años, ha sido una de las principales intérpretes de Turandot desde que debutó el personaje en 1996. Legendarias son sus versiones en la Ciudad Prohibida de Beijín, a las órdenes de Mehta, o la reinauguración del Gran Teatre del Liceu en 1999. Hoy, tras más de una década, la insaciable artista sigue presentando una visión digna de admirar, si bien el paso de los años no le permite ya una óptima sujeción del diafragma. Ello se hizo bastante notorio en la interpretación de la central y decisiva aria In questa reggia, que cantó con un exceso de velocidad que le permitió escabullirse de aguantar ciertas notas incómodas.

En este aspecto, Casolla hizo gala de una gran inconstancia en los tempi, que alteró y disminuyó a su antojo. Ello trajo de cabeza al debutante Marco Zambelli, que se las vio negras para seguir a la gran diva napolitana. Pero debemos ser justos y admitir que, en conjunto, su intervención fue digna de la princesa pequinesa.

Liù, rol completamente contrapuesto al de la fría Turandot, estuvo abordado por la fabulosa Mariella Devia, que lo ha debutado en el Carlo Felice a los 64 años. Hace tiempo que la soprano introdujo en su repertorio para concierto las arias Signore, ascolta! y Tu che di gel sei cinta, pero esta es la primera vez que la vemos en una producción. Pese a que no deja de ser una rareza escuchar a esta belcantista empedernida haciendo de Liù, Devia salió bastante bien parada. Aunque su actuación escénica se caracterizó por ser muy rígida y frontal y, no nos engañemos, su registro no casa con la soprano lírica que demanda Liù.

Momento de la representación

Por su parte, Antonello Palombi, objetivo de todas las miradas al subir al escenario de La Scala en vaqueros para sustituir a Alagna en 2006, hizo disfrutar a todos con un Calaf impecable. El excarabinieri tiene una magnífica línea vocal y un timbre aterciopelado idóneo para este tipo de roles. Del mismo modo, su facilidad para los agudos, cuidados hasta el extremo, le permite sacar el máximo partido al personaje.

El veterano Alessandro Guerzoni también ofreció una buena visión del viejo Timur, que adoptó con dramatismo y la confianza del trabajo bien hecho.

La tríada Ping Pang Pong correspondió a los cantantes Giovanni Guabliardo, Enrico Salsi y Manuel Pierattelli, quienes exprimieron las posibilidades escénicas de sus papeles aunque, como terceto, tengan características vocales muy dispares.

Donde también pudimos encontrar un gran soporte fue en el Coro y la Orquesta del Teatro Carlo Felice que, bajo la dirección musical de Maestro Zambelli, otorgaron a la melodía pucciniana la monumentalidad y efectismo que hacen de esta la última gran ópera de la historia.



Este artículo fue publicado el 18/05/2012

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