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“Si no hay riesgo y aventura no vale la pena crear”. Entrevista a J. M. Sánchez-Verdú (II)

imagen Dada la amplitud de la entrevista que amablemente concedió José María Sánchez-Verdú a Mundoclasico.com, esta entrevista se publica en tres partes. Si en la primera de ellas [leer] el maestro Sánchez-Verdú se centró en aspectos musicales de la ópera, en esta segunda parte se refiere con más detalle a las fuentes literarias1.

Paco Yáñez.
Goytisolo como una de las bases fundamentales de la ópera, con Las virtudes del pájaro solitario; un Goytisolo que ya aparecía en su obra Maqbara [2000] e incluso en otros compositores de lo podríamos llamar la Escuela granadina, de la que ha hablado usted alguna vez. Manuel Hidalgo [1956], afincado en Alemania, también ha trabajado en su obra la figura de Goytisolo [Cuatro citas de Juan Goytisolo], por ejemplo. Para mí era un encuentro ineludible el suyo con Goytisolo, sobre todo por ciertos ejes temáticos compartidos que reinterpretan la historia de España. ¿Qué representa para usted a nivel español y europeo la figura de Juan Goytisolo?

José María Sánchez-Verdú. Bueno, usted lo ha dicho; tenía que desembocar ineludiblemente en él. Cuando empecé a plantearme qué opera quería hacer sobre un texto literario se produjo como una especie de aceleramiento en círculos hacia un tema, y enseguida apareció Juan. Pero ya había aparecido de muchas maneras en Alqibla [1998] o en la citada Maqbara [2000]; era una constante, con el Islam, el Magreb, el sufismo y muchísimos temas que a él le interesan y a mí me fascinan también. Y después, la mística y San Juan de la Cruz; de verdad que el libro, desde que lo escribió, creo que me estaba esperando para que llegara a él.

¿Y qué representa Goytisolo? pues para mí es uno de los grandes intelectuales y constituye un modelo muy importante en la escritura, en la literatura, como renovador del lenguaje y al mismo tiempo como un traductor de la tradición, ya que en él confluyen Cervantes, el Arcipreste de Hita, Don Julián, la historia de España... todo ello convive de una manera impresionante con un lenguaje de hoy; de forma que él no repite la tradición, sino que la traduce y la reinterpreta. Y en música siempre he tenido por ideal, como lo más importante para mí, el renovar el lenguaje, expresar, transmitir, y hacer que la tradición siempre esté presente, por muy radicales que se pueda pensar que son algunas de mis obras. Para mí la tradición está hecha para traducirla, para trasladarla al día de hoy. Por eso Juan Goytisolo siempre ha sido una referencia en otro aspecto que me es fundamental, que es el riesgo y la aventura en la creación. El mismo libro de Goytisolo fue bastante criticado cuando apareció por su novedad… Si no hay riesgo y aventura para mí no vale la pena crear.



El viaje a Simorgh
Fotografía © 2007 by Javier del Real

P. Pero no sólo Goytisolo está en esta ópera, ni la lengua castellana solamente; tenemos textos árabes, textos en mallorquín, en italiano... Está Leonardo, está Attar, Fray Luis de León, Celan... ¿Qué buscaba y cómo ha trabajado lo que es la intertextualidad en la obra?

R. La intertextualidad para mí es fundamental en el arte de hoy. En la literatura o en la filosofía, por ejemplo, las aportaciones de Julia Kristeva, Gerard Genet, Roland Barthes o Jacques Derrida me han influido mucho. Esto ha quedado reflejado en composiciones como Palimpsestes [para órgano, 1995] o en Déploration sur la mort de Johannes Ockeghem [coro y tres instrumentistas, 2001], que son obras basadas en la idea de la intertextualidad, en el concepto de palimpsesto... Hoy no podemos concebir esa superposición de elementos artísticos y de información de todo tipo de otra forma. Hoy convivimos con internet, con Google, tenemos enormes cantidades de información de forma instantánea, una saturación enorme. Lo mismo pasa en la música, la que escuchamos es la de hoy, la de ayer y la de cualquier cultura del planeta; todas a la vez están a nuestro alcance. Conmigo y con todos los creadores conviven Erasmo, conviven todos los escritores y compositores al mismo tiempo, como quizás nunca antes había ocurrido en la historia, y eso hace que, para mí, esta ópera tenga mucho de intertextual y algo de un gran palimpsesto, en el sentido de que se pueden realizar varias lecturas y en diferentes profundidades y niveles. Cada persona va a entrar en una profundidad o en un nivel distinto, o va a leer varios niveles a la vez, como al leer la Biblia, como es el libro de Goytisolo, o como es la poesía de los grandes poetas, para mí, como Valente, Paul Celan, Antonio Gamoneda -sobre el que voy a hacer una obra muy grande el año que viene y que es uno de mis poetas vivos más querido- y, por supuesto, San Juan de la Cruz. Ha habido alguna persona que me ha dicho: ‘la ópera es maravillosa, pero bueno, no se entiende’, y yo les preguntaba: ‘¿usted ha leído el Cántico Espiritual?’, y me respondían: ‘Sí, maravilloso’, y yo les preguntaba enseguida: ‘¿y usted me lo puede explicar?’... Efectivamente, esa no linealidad, esa superposición de elementos e imágenes típica del mundo semítico, donde pasado, presente y futuro interaccionan, nos lleva a no saber si la Amada y el Amado vienen de haberse conocido o si van a dormir juntos, si se han encontrado o no; eso que está en el arte y en la poesía sufí también es radicalmente nuevo o moderno hoy, sólo que estamos acostumbrados a la linealidad, a la razón, y a la literatura y al arte de consumo donde todo se entiende, todo es fácil, todo es asequible y todo es repetitivo. Siempre se interactúa con elementos archisabidos y lo que no se conoce no gusta, y ese es el mayor problema que puede haber: el de los prejuicios, sobre todo en una parte del público de la ópera que es el más conservador que hay en el arte de hoy; de todos los públicos, muy por detrás del de las artes plásticas, del de la arquitectura o del cine.

P. ¿Y por qué cree usted que es un público éste tan conservador?

R. Piense que la ópera supone y conlleva un cierto grado de elitismo, más en España que en algunos otros países, sobre todo por la poca presencia de teatros de óperas en nuestro país y la falta de una verdadera tradición. Eso hace más agudo el problema de la carencia de un hábito, de una apertura hacia propuestas ya antiguas incluso en otros países de larga y rica tradición operística. Pero con todo, no sólo en España sino también en Alemania o Austria, en el mundo de la ópera es donde se puede encontrar el público más apegado a lo que reconoce como propio e inamovible, atado a lo que conoce, a los mitos y a las grabaciones de referencia y que vive feliz escuchando temporada tras temporada de manera reiterativa las mismas veinte o veinticinco óperas, sobre todo del siglo XIX, y que constituyen su espacio de placer; placer no sólo por la música, sino también por reconocerse en ella y ante lo que ya conoce de antemano… Es decir, no queda espacio para lo nuevo o la sorpresa; todo debe pasar por ese espacio de lo ya conocido y digerido desde hace más de un siglo.



El viaje a Simorgh
Fotografía © 2007 by Javier del Real

P. Siguiendo con la figura de Juan Goytisolo; éste dice reconocerse apátrida, en cierto modo, y haber sustituido la noción y el espacio de patria por el de cultura. ¿Pretende usted, en su obra, materializar ese lugar de cultura a través de los diálogos interculturales e intertemporales?

R. Pues sí, exactamente. La patria no es sólo la tierra donde estás. En el caso de Goytisolo la patria es la lengua, el castellano; su tierra y su cultura han estado sin embargo presentes en su obra más que en muchos otros autores. Para mí la patria, donde quiero estar, es también la cultura y la música. Siempre digo que la música es una forma de conocimiento. Si la música no aporta esa semilla de niveles de conocimiento, de valores, de ideas, etc., pasa a ser música de otro estilo y con finalidad bien distinta; la música comercial busca, precisamente, el uso y consumo para después ser desechada; gira en torno al mercado, al consumo y a la moda. Las obras de Goytisolo invitan a la relectura, igual que los grandes autores. Yo concibo la música en mi trabajo sólo como forma de conocimiento.

P. Goytisolo habla de la historia de España como una ‘historia de huecos’, en la que por culpa de determinados ‘Don Blases’ históricamente presentes se ha dado lugar a exilios de muchos de sus creadores, así como a espacios de no continuidad. Él dice que es necesaria una reflexión sobre qué sucede con estos ‘huecos’ y que alguien realice un poco la integración y tienda esos puentes. ¿Pretendía usted con esta ópera trazar puentes que percibía como no establecidos?

R. No, realmente no me lo he planteado. He partido más bien de un libro y de mis inquietudes estéticas y culturales para trazar un viaje, un viaje que es místico y erótico, y que al mismo tiempo está pensado para la escena, en esa conjunción de danza, de nuevas tecnologías, de mi propia música... No, no pensaba prioritaria o conscientemente en rellenar huecos, aunque creo que el mismo San Juan como poeta es muy desconocido; aunque sé que en la música ocurre igual, tenemos unos huecos tremendos y ha habido varios momentos en la historia de España donde se han producido rupturas tremendas, como ha sido la Guerra Civil en cuanto a la música. Esa generación de compositores que se fueron fuera, y no sólo en la música, sino en la literatura, etc., ha dejado un vacío que todavía estamos pagando; ha roto la continuidad de algo que en los años veinte o treinta podía haber significado que España estuviera normalizada a día de hoy, y que un estreno como éste del Real no fuera una rara avis que llega con cincuenta años de retraso. Yo creo que esta obra se podía haber hecho hace muchísimo tiempo; o por lo menos que no fuera la primera vez que se hace música electrónica en vivo, que no sea la primera vez que se presenta un proyecto dramático distinto a la ópera tradicional, etc. Esto significa que hubiéramos tenido una cercanía y relación con la creación de los últimos cincuenta años que no existe actualmente.



José María Sánchez-Verdú
Fotografía © 2007 by Javier del Real

P. Habla de novedad en España, claro; porque usted es una persona que está viviendo fuera, en Berlín, en el contexto alemán. Juan Goytisolo dice que el vivir fuera de España [Goytisolo se exilió en París a partir de 1956] le cambió no sólo su personalidad, sino la visión de España. ¿Le ha sucedido a usted algo parecido?

R. Sí. A un nivel muy profundo, también. O sea, desde fuera veo la música española y sé dónde tiene problemas y cuáles son los lugares en donde crece, donde realmente se normaliza y pasa a ser una música de nivel europeo; hay varios lugares en España que están a un estupendo nivel europeo. Creo también que la posición del compositor que se queda encerrado en su casa en Madrid o donde sea, pensando que hace la mejor música de Europa, es totalmente errónea. Esto no lo hace jamás un compositor que vive en Berlín, en París o en Londres. Además la música española sigue siendo, salvo dos o tres excepciones, totalmente desconocida en el mundo. Esa apertura hacia el exterior y ver tu propia casa desde fuera creo que te enriquece para valorar dónde estás, en qué contexto te mueves y qué estás realmente haciendo. Por eso, junto a otras razones, trabajo principalmente fuera de España.

P. ¿Y cuáles son esos problemas que ve desde fuera en la música española, entonces?; ¿y cuáles los lugares de crecimiento que percibe?

R. Observo a veces una cerrazón sorprendente y algo arrogante hacia lo que se hace en otros países, como de superioridad. Pero es una superioridad que nace del desconocimiento absoluto de la realidad exterior y de un miedo auténtico hacia lo desconocido. He oído absolutas barbaridades a la hora de juzgar y valorar la música que se hace en Alemania. Algo así como si un alemán dijera que en España sólo se compone flamenco o que las castañuelas son el instrumento fundamental de nuestra cultura. Afortunadamente hay muchísimos jóvenes compositores que han comenzado a salir y que se relacionan de forma normal con colegas de otros países. Y sí, hay festivales y ciclos que son un auténtico lujo y que están dispersos por numerosos lugares de España. Citando rápidamente están las temporadas del CDMC y las de Musicadhoy en Madrid, los ENSEMS en Valencia, los ciclos de Sevilla y Granada, Molina Actual, y bastantes lugares que sería largo enumerar que ofrecen dentro de sus posibilidades el camino para acercarse a la música contemporánea de forma directa y viva.

P. Para acabar con lo que es la base literaria fundamental y con la figura de Juan Goytisolo; él después del estreno de la ópera, el viernes, me decía que estaba muy satisfecho con el resultado, que se necesitaba una gran audacia para componer una ópera como ésta, y que estaba a la altura de la audacia que él mismo había tenido en su día para escribir el libro. Las virtudes del pájaro solitario es un texto muy prosódico, un texto ideal para leer en voz alta; tiene un ritmo interno fortísimo, además de ser una joya literaria, ¿le ayudó ese ritmo interno del texto a la hora de componer la música?

R. Sí, sin dudas. Su prosa es casi poesía y música a la vez, y he intentado que se hiciera audible con esta ópera mía, a través de algunos textos y de la música misma. Sin embargo, los personajes de la novela casi no hablan y casi no existen textos en estilo directo; esto hace que sea una obra muy compleja de traspasar a un formato de teatro musical o de ópera; hay personajes que nunca hablan, como Don Blas o Doña Urraca... El Amado y la Amada se entreven pero no existen en la novela como tales; ni siquiera la danza o el violín son partes de ella. He tenido que ampliar y dar contenido textual a ese rico mundo de Goytisolo, dar cuerpo a imágenes, acciones y personajes que no poseían una verdadera carga semántica en la novela, y que sólo ofrecían contenidos simbólicos o de asociaciones.



El viaje a Simorgh
Fotografía © 2007 by Javier del Real

P. ¿Y ha acudido a la intertextualidad, entonces, para dar esas voces?

R. Bueno, el libro de Goytisolo ya tiene esa intertextualidad; lo que yo he hecho ha sido ampliarla y concretarla, incorporando nuevos textos como los de Ramón Llull, Erasmo de Rotterdam, el índice de libros prohibidos de la Inquisición, o el gran poeta sirio-libanés Adonis... O sea, es una serie de elementos que van ampliando y enriqueciendo el de por sí rico texto de Goytisolo.


Este artículo fue publicado el 30/05/2007

Notas


1 Esta entrevista a José María Sánchez-Verdú fue realizada el pasado 6 de mayo de 2006, antes de la segunda representación en el Teatro Real de Madrid de su ópera 'El viaje a Simorgh' [Volver]

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