Madrid

Mundoclasico.com » Criticas » Madrid

Un merecido homenaje a Juan José Falcón Sanabria

Madrid, 23/04/2007. MNCARS. Auditorio 400. Coro de la Comunidad de Madrid. Director: Jordi Casas. Solistas de la ORCAM: Carmen Gurriarán (soprano), Karina Azizova (piano), Cinta Varea (flauta), Salvador Salvador y Pablo Fernández (clarinetes), José Luis Mateo (fagot), Concepción San Gregorio (percusión), Joaquin Talens, Manuel Antonio Fernández, José Antonio Sánchez y Maximiliano Santos (trompas). Juan José Falcón: Entre luz y tinieblas, Ibalia, Cum palmis et ramis, Concomitancia, Estrellas radiantes, Destellos de lo hondo, Laten los corazones, y Psalmus laudis. Temporada del CDMC. Aforo: 60%
imagen

Ocho obras, compuestas entre 1979 y 2006, por el maestro Juan José Falcón Sanabria, constituyeron el programa de este concierto organizado por el CDMC (Centro para la Difusión de la Música Contemporánea). El mayor peso del programa lo constituyeron composiciones para coro, ya sea a capella o con un reducido conjunto instrumental. El maestro Falcón es director de coro, docente y compositor, y desarrolló una fecunda carrera en Las Palmas de Gran Canaria, donde nació en 1936.

El concierto se inició con la obra más importante, y también la más complicada, por sus dificultades de interpretación y su duración -unos 20 minutos-. Se llama Entre luz y tinieblas, del año 2001, y se halla subdividida en tres partes cuyos títulos revelan su contenido: 1) Adviento, 2) Gólgota y 3) Resurrección. Está escrita para voz a capella. El coro de la ORCAM se presentó ligeramente reforzado en las voces femeninas, en total 22 cantantes, y sus 21 cantantes masculinos habituales. Las dificultades de la obra no solo derivan de su atonalismo sino también de la multiplicidad de voces, que ciertamente son más de cuatro, y si no me equivoco, hay momentos en que los cuatro grupos se hallan subdivididos en dos, o sea que suenan ocho voces diferentes. Como además el ritmo tampoco es contundente, manejar esto no resulta nada fácil. Falcón utiliza los textos, destacando alguna palabra que otra: en la primera pieza teje un fugato sobre la palabra “corazón”, en la segunda hay un dramatismo en torno al sufrimiento, y en la tercera una luminosidad radiante que termina triunfalmente en el grito “¡Ya!”. La versión fue convincente, pese a no ser de fácil comprensión. Se hizo un trabajo minucioso de preparación, y -salvo algunas imprecisiones- el coro salió airoso, gracias a la clara dirección de Jordi Casas.

Luego vino una breve obra para flauta y piano, llamada Ibalia, del año 1979, que dura menos de cinco minutos y presenta un interesante diálogo entre los dos instrumentos. Muy agradable de escuchar, recibió una excelente versión a cargo de Cinta Varea, flauta, y Karina Azizova, piano.

Y para terminar la primera parte del concierto, otra obra para coro a capella: Cum palmis et ramis, con texto en latín. Dura unos cinco minutos y en dos momentos se recurre al Sprechstimme, o sea, voz hablada. Nuevamente, Falcón utiliza ciertos verbos para lograr un ostinato, o un efecto de clímax. Esta versión fue muy convincente, y terminó con virtuosismo.

Después del intermedio, dos composiciones para la misma combinación instrumental/vocal: una flauta, dos clarinetes y un fagot acompañando a una voz de soprano, en Concomitancia, del año 2001, y Estrellas radiantes del año 2006. Esta instrumentación está muy bien elegida: suena muy bien y permite a la voz ya sea destacarse o fundirse sonoramente. La segunda pieza tiene, en efecto, algo de radiante luminosidad y destellos. La interpretación fue muy correcta, y la voz de Carmen Gurriarán, de excelente calidad.

Acto seguido, una breve pieza para piano solo, Destellos de lo hondo, del año 2005. En efecto, hay destellos de diferente luminosidad a lo largo de la pieza, bien tocada por Karina Azizova.

Y para terminar, dos obras más para el coro a capella. La primera fue Laten los corazones, del año 1995. Como siempre, Falcón teje en torno al verbo “laten” un tejido rítmico muy atractivo, y deja que sobre esa palabra termine la pieza en silencio. La versión, muy convincente y bien interpretada.

Y para terminar, acompañado por cuatro trompas y timbales, la obra Psalmus laudis, nuevamente con texto en latín. En esta obra se notan ciertas reminiscencias del canto gregoriano, o del cantus firmus antiguo. Al principio, y también más adelante, los timbales subrayan las voces con un motivo rítmico que se repite. Hay varios segmentos, el primero en torno a la palabra “Laudate”, el segundo cuando el texto reza “Laudent nomen Domini”, y así sucesivamente. Nuevamente se recurre a la voz hablada, y el final es jubiloso.

El programa de mano trae, como de costumbre, comentarios sobre las obras, esta vez de Àngela Beato, todos los textos cantados por el coro, y notas sobre los intérpretes.

Al final del concierto, Jordi Casas hizo subir al estrado al compositor, que agradeció los calurosos aplausos del público, con mucha modestia. Un merecido homenaje a este músico que se conquistó un sitio en el mundo de la música contemporánea para coro.



Este artículo fue publicado el 09/05/2007

Compartir


Bookmark and Share