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Una interpretación dramática, sensible y espiritual

Montreal, 17/02/2006. Salle Wilfrid-Pelletier de la Place des Artes. La Pasión según San Juan de Johann Sebastián Bach (versión según la edición preparada y revisada por Arthur Mendel para Bärenreiter). Estreno: Leipzig, Iglesia de San Nicolás, Viernes Santo, 7 de abril de 1724. Intérpretes: Christoph Pregardien (tenor), Ruth Ziesak (soprano), Doris Soffel (contralto), Michael Volle (barítono), Detlef Roth (bajo). Coro de la OSM (Iwan Edwards, director del coro). Orquesta Sinfónica de Montreal. Kent Nagano, director musical. Temporada 2005-6 de la Orquesta Sinfónica de Montreal
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La Pasión según San Juan del gran maestro alemán Johann Sebastián Bach nacido en Eisenach, el 21 de marzo de 1685, es considerada como una de los grandes monumentos musicales del repertorio occidental y una de las obras fundamentales del repertorio musical religioso de todos los tiempos. Es una obra de una inmensa profundidad humana e indiscutible fuerza de atracción universal donde coinciden el pensamiento, la calidad humana, el carácter, y la total finalidad del compositor de servir a Dios a través de su música. Como buena parte del repertorio de Johann Sebastián Bach, quedó ignorada durante más de cien años, hasta que el célebre Félix Mendelssohn Bartholdy y su hermana dieron a conocer el oratorio La Pasión según San Mateo y despertaron una autentica resurrección del compositor y su obra. A diferencia de la Pasión según San Mateo, la Pasión según San Juan posee un carácter más lírico y dulce. Y por este motivo ha generado una mueva revalorizacion de la obra en los últimos 20 años que no es ajena al espíritu del Maestro Kent Nagano, actual director de la Orquesta Sinfónica de Montreal, quien posee esta obra entre su repertorio habitual.

La Pasión según San Juan corresponde al género pasión-oratorio tan típico del barroco alemán y cuya tradición se remonta a la edad media. Este género tiene una particular importancia en el pueblo alemán, pues estos célebres oratorios son reconocidos como el resumen de todo lo que aprendieron desde su infancia, en los grandes corales tradicionales, y que son su herencia particular.

La obra reúne textos de diferentes fuentes y autores en un todo orgánico. Del texto que sirvió a Bach para su Pasión según San Juan, solamente algunos fragmentos son originales de Brökes. Lo esencial ha sido tomado de los capítulos 18 y 19 del Evangelio según San Juan -de la traducción alemana de la Biblia luterana- y a estos se suman algunos breves pasajes del de San Mateo. Es posible incluso que los pasajes ajenos al texto de Brökes pertenezcan al propio Bach. Uno de los motivos más atrayentes de la obra y que la hacen mas popular son los pasajes triviales pero de inmensa humanidad que contiene y que se encuentran redactados de un modo coloquial poco frecuente.

El hecho mismo de contar con un director capaz de dirigir un Shostakovich memorable hace pocos días y ahora estremecernos con una ejecución magistral del capolaboro de Bach es algo que merece ser destacado y que no hace más que dar claras muestras de la diversidad de Nagano. El director americano-japonés conoce milimétricamente la obra y sabe como otorgarle no solo intensidad musical sino incluso escenificar el modo de presentación de los textos. Es así como en esta ocasión el coro es colocado en semicírculo alrededor de la orquesta, los solistas se mueven en medio y en los costados del coro, y entre los músicos sobre el escenario o sobre plataformas, buscando que la narración asemeje a una especie de versión semi-escenifica. Y esto, unido a la inclusión de subtítulos funciona a la perfección y permite al público un acercamiento y un seguimiento mas profundo de los textos.

Ya desde los primeros acordes fue posible vislumbrar el dramatismo, la sensibilidad y la espiritualidad que Nagano buscó imprimir en su ejecución de la obra, a lo cual la orquesta sinfónica de Montreal respondió de manera efectiva y comprometida.

El elenco de solistas fue insuperable. A comenzar por el reputado Christoph Pregardien un autentico conocedor del estilo del compositor alemán. Como el 'Evangelista' –encargado de la narración- Pregardien mostró un timbre de una claridad y homogeneidad sin mácula. Sin embargo fue en la expresividad de su interpretación donde el tenor alemán hizo gala de incisividad y de una dicción impoluta. Asimismo resultó asombrosa la ductibilidad de la mezo-soprano alemana Doris Soffel, quien aun cantando roles tales como 'Carmen' o la Italiana en Argel supo adecuarse a los requerimientos de la partitura con medios suntuosos y muchísima musicalidad y buen gusto. De gran reputación, la soprano Ruth Ziesak salió airosa no sin que su emisión le jugara algún que otro traspié en la continuidad en el sostén del sonido. Tanto el barítono alemán Michael Volle, como su coterráneo el bajo Detlef Roth pasaron todos los controles de calidad sin problemas interpretando a 'Jesús' el primero y a 'Pedro' y 'Pilato' el segundo.

Bajo la dirección del maestro Iwan Edwards, el coro de la OSM tuvo su momento de gloria por la vehemencia con la cual expresó los sentimientos de la multitud. Musicalmente fue fresco y afinado y supo amalgamarse perfectamente a la orquesta.



Este artículo fue publicado el 09/03/2006

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