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Dos hitos de la música electrónica

Karlheinz Stockhausen: Refrain; Zyklus; Kontakte; Mixtur. Christoph Caskel, percusión. Aloys Kontarsky, piano. Harald Bojé, Johannes Fritsch, Rolf Gehlhaar y David Johnson, generadores de ondas sinusoidales. Ensemble Hudba Dneska. Ladislav Kupkovič, director. Karlheinz Stockhausen, celesta, proyección sonora y electrónica. Karl Sieben, ingeniero de sonido. 2 CDs ADD de 62:07 y 57:00 minutos de duración grabados en la WDR de Colonia y en la Hessischer Rundfunk de Frankfurt (Alemania), los días 12 de octubre de 1960, 23 de agosto de 1967, y 7, 8 y 11 de julio de 1968. Stockhausen Verlag CD 6 y CD 8
imagen Tras varios meses repasando las principales obras electrónicas presentes en el catálogo discográfico del compositor alemán Karlheinz Stockhausen (Mödrath, 1928 - Kürten-Kettenberg, 2007), llegamos hoy a nuestra última incursión en sus partituras para este medio escritas a lo largo de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, a través de dos verdaderas joyas en lo que a interacción acústico-electrónica se refiere: Kontakte (1959-60) y Mixtur (1964).

El pasado mes de febrero, en nuestra reseña del volumen 3 de la Stockhausen Verlag -Elektronische Musik 1952-1960-, ya analizamos la versión puramente electrónica de Kontakte. La que hoy reseñamos es la escrita para piano, percusión y electrónica; una de las piezas más conocidas, grabadas y sobresalientes de Stockhausen. Después de haber creado un amplio catálogo de partituras puramente electrónicas (Etude, Studie, Gesang der Jünglinge...) o puramente instrumentales (Klavierstücke, Gruppen, Carré...), en la versión hoy reseñada de Kontakte ambos mundos interactúan, si bien en paralelo, sin que se modifiquen mutuamente en vivo (algo que alcanzará Stockhausen en Mixtur, pieza a la que nos referiremos en esta misma reseña). La coordinación entre pianista, percusionista y cinta magnética está minuciosamente descrita por el compositor alemán en su partitura para que los eventos acústicos y electrónicos se empasten creando masas sonoras fascinantes que nos remiten a los mundos de las piezas instrumentales y electrónicas antes mencionadas, de las que esta versión de Kontakte supone una suerte de summa artis antes de efectuar el crucial paso a la transformación electrónica en vivo del sonido.

El tratamiento de los instrumentos en Kontakte es muy percutivo, ya sea el piano -concebido como un mecanismo en martellato-, o la propia percusión en metales, parches y maderas, centelleante, creando campos de acentuación y grupos rítmicos muy vivos que conectan la partitura con las otras dos piezas presentes en este soberbio e imprescindible CD 6 de la Stockhausen Verlag: Zyklus (1959), para un percusionista, y Refrain (1959), para piano, percusión y celesta (obra de una notación tan peculiar y atractiva como los fragmentos de partitura presentes en el libreto de este compacto dan buena fe).

Las interpretaciones de todas las obras recogidas en este CD 6 de la Stockhausen Verlag son absolutamente referenciales. En los casos de Zyklus y Refrain se brindan a cargo de los intérpretes de sus respectivos estrenos: Christoph Caskel en la percusión, Aloys Kontarsky al piano, y el propio Karlheinz Stockhausen en la celesta. No conozco lecturas mejores hoy en día, e incluso algunas de las aparecidas ya en formato digital, como las recogidas en el álbum con las mismas partituras de Koch Schwann (310 020 H1) se antojan deslucidas al lado de la maravilla de estas interpretaciones, de un refinamiento, técnica y afinidad al estilo totales. Por lo que a Kontakte se refiere, contamos con otra lectura histórica que no podemos obviar de ningún modo, la de los intérpretes de su estreno en Colonia el 11 de junio de 1960 (hace hoy precisamente 52 años): David Tudor, Christoph Caskel y Karlheinz Stockhausen en la proyección sonora. Dicha grabación, editada en disco compacto por Wergo (WER 6009-2) en 1992, es magnífica en cuanto a la interpretación de los músicos, si bien su trabajo se ve algo deslucido por una presencia sonora no muy bien calibrada, en la que piano y percusiones pierden algo de presencia en el marasmo sonoro de la electrónica. En este sentido, la fulgurante versión de Christoph Caskel y Aloys Kontarsky en el compacto que hoy reseñamos es mucho más nítida y definida, permitiendo escuchar en toda su dimensión ambos instrumentos y su refinada relación con el sonido pregrabado. Es por ello que la considero la versión más lograda de esta partitura y un verdadero hito discográfico en lo que a música de cámara del siglo XX se refiere.

Mixtur (1964), para cinco grupos orquestales, cuatro moduladores de anillo y cuatro generadores de ondas sinusoidales, es fruto del intenso trabajo de Stockhausen en el estudio de música electrónica de la WDR de Colonia, y supone un paso más en la interacción acústico-electrónica iniciada con la versión antes reseñada de Kontakte, alcanzando la modulación y transformación de cinco masas orquestales: los primeros pasos de lo que posteriormente se conocería como transformación electrónica en vivo del sonido o live electronics. El resultado de esta transformación depara un mundo nuevo a nivel de transposiciones de la tonalidad, alteraciones tímbricas, variaciones de las velocidades y presencias dinámicas, reordenación espacial y temporal de los eventos sonoros, modificaciones métricas, etc. Si la base desde la que se parte para la transformación electrónica es de por sí una partitura tan compleja y abigarrada como la de Mixtur (en la que la microtonalidad es explorada con gran refinamiento, pero en la que al tiempo el gran efectivo de percusión confiere al conjunto una visceralidad muy marcada), es comprensible la densidad del resultado final acústico-electrónico, verdaderamente rutilante y de una intensidad desconocida. La escultura sonora que Stockhausen es capaz de trazar en Mixtur destaca por la suerte de espejo electrónico que crea la transformación en vivo, por la deformación y enrarecimiento del sonido, creando lo que el compositor define como mundo sonoro mágico y nuevo. La saturación de armonías complejas, de melodías alteradas, de registros y microintervalos reinventados, hace de la obra una auténtica sorpresa continua, un objeto sonoro de inusitada belleza y trascendencia musical.

La versión de Mixtur que escuchamos en este CD 8 de la Stockhausen Verlag es el arreglo para orquesta de cámara de 37 músicos realizado por Stockhausen en 1967, proviniendo la toma de una interpretación en Frankfurt, en el marco de los cursos estivales de Darmstadt, a cargo del Ensemble Hudba Dneska de Bratislava. Como es habitual en Mixtur, se presenta la partitura primero en su versión retrogradada y posteriormente en versión progresiva original; algo que desvela en la partitura la influencia del serialismo que tanto marcó el pensamiento musical de Stockhausen en aquel periodo, dibujando así la misma de forma circular. En 2003, Stockhausen creó una nueva Mixtur con planteamientos análogos. En mayo de 2010 reseñamos en Mundoclasico.com su grabación a cargo de Lucas Vis y André Richard en el marco del festival Musica Viva 2008 (NEOS 10926). Se trataba de una realización más sensual y atenta a la belleza sonora que ésta de 1967, más furibunda y radical. Si en la versión de Lucas Vis prima la atención al silencio, al refinamiento musical, demorando el tempo de forma más expandida, en esta interpretación conducida por Ladislav Kupkovič el planteamiento es más extremo, más denso, más subversivo, más rápido. Puesto que ambas interpretaciones responden a realizaciones diferentes de la partitura, es sumamente interesante conocer ambas para descubrir los cambios en el pensamiento de Stockhausen con respecto a la interacción acústico-electrónica; si bien uno no deja de sentirse especialmente fascinado por la lectura de 1967, con su intensidad arrolladora y ese estilo visceral inimitable de los años sesenta.

Las tomas sonoras son deslumbrantes para tratarse de registros con casi medio siglo de antigüedad. Tal y como sucede con las restantes ediciones de la Stockhausen Verlag, los registros originales (buena parte de ellos aparecidos en su día en vinilos de la Deutsche Grammophon -cuando el sello de Hamburgo prestaba mayor atención a la música contemporánea, en contraste con el bochornoso panorama que al respecto ofrece en el presente) han sido restaurados por el propio Stockhausen y su equipo de colaboradores, creando versiones para su reproducción en estéreo en condiciones óptimas. Comparar, por ejemplo, el sonido de Kontakte con el de otras ilustres ediciones discográficas, es realmente impactante, por el cuerpo, nitidez y espacialización que logran estos discos, de audición obligada hoy en día para penetrar en las entrañas de estas composiciones.

Como es norma de la casa, los libretos de ambos compactos son completísimos, realmente impresionantes, con 180 y 104 páginas respectivamente repletas de fotografías, partituras, esquemas, gráficos, indicaciones para la ejecución de las piezas y amplios ensayos firmados por el propio Stockhausen. Por último, recordar a quienes deseen hacerse con estos dos imprescindibles registros que pueden realizarlo a través de la página de la Stockhausen Verlag, a la que se accede desde esta misma reseña.

Estos discos han sido enviados para su recensión por la Stockhausen Stiftung


Este artículo fue publicado el 11/06/2012

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