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Uchida busca talentos

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Es una Dama, pero nadie se atrevería a llamarla así en Inglaterra sin permiso de Isabel II, la anciana monopolizadora de patronazgos que en el 2009 decidió otorgarle el risueño título de “DBE” o Dame Commander of the British Empire a Mitsuko Uchida. El 4 de mayo pasado, la expresiva pianista se presentó en las tablas del Queen Elizabeth Hall londinense con el brillo de su honor mas reciente, la medalla de oro de la Royal Philarmonic. Lo hizo para introducir el concierto de jóvenes talentos camerísticos patrocinados por el Borletti-Buitoni Trust. Se trata de la organización de Illaria y Franco Buitoni que da becas de 12000 libras a jovenes solistas para ayudarlos a comenzar sus carreras como músicos de cámara o cantantes.

DBE aludió a un proceso de selección de refinadísimas características para los tiempos que corren. Una vez seleccionados, los elegidos deben coordinar con Uchida y otros colaboradores del Trust un plan de desarrollo artístico hecho a medida de sus posibilidades, si es que quieren recibir el dinero. Es posible invertirlo en diversos rubros, desde mera supervivencia a la adquisición de instrumentos y actividades de promoción, siempre y cuando se excluyan excesos de publicidad capaces de despertar expectativas indebidas y arruinar a los jóvenes con incursiones apresuradas en obras para cuya interpretación no han crecido.

Según Illaria Buitoni, que habló al público en una película filmada en su bellísima casa de Taino en Lombardía, el Buittoni Trust rechaza la elevación de artistas a través del exhibicionismo técnico o virtuosismo vacío, a costa de una comprensión profunda de la obra que se pretende interpretar. Uchida lo dijo con menos preámbulos: “lo peor, lo peor de todo es la vulgaridad”. Se trata de la misma cosa cuando virtuosismo y vulgaridad van de la mano con técnica literalmente “desalmada”. En mayo del 2013 el Trust celebrará su décimo aniversario con Uchida y los premiados compartiendo una serie de conciertos, clases magistrales de oboe a cargo del ruso Alexei Ogrintchouk y un debate que parece resumir toda la filosofía de la organización bajo el título de “¿Es que basta sólo con el talento?”

El talento y el alma estuvieron presentes en el concierto que siguió a la presentación de Dame Mitsuko, comenzando por una lúcida y sensible ejecución del Trío en sol opus 9, No. 1 de Beehoven. Viviane Hagner (violín), Lawrence Power (viola) y Christian Poltera (chelo) merecen ser mencionados como cualquier instrumentista de los mejores conjuntos de cámara. Siguió la Balada nº 4 en fa menor de Chopin interpretada “a la antigüa”, con rubatos y todo, pero con meditativa y sanguínea intensidad por Kathia Buniatishvili, una pianista de Georgia que ha comenzado a hacer olas con sus interpretaciones en la vida musical londinense y que me hace recordar a Elisabeth Leonskaja. Por sugerencia de DBE Mitsuko, Buniatishvili agregó el Scherzo nº 3 opus 39 de Chopin, antes de acompañar al trío de cuerdas en el Cuarteto para piano opus 25 de Brahms.

Aparte de becas, el Trust da premios a artistas con carreras establecidas para ayudarles a fortalecer sus perspectivas a largo plazo y también un premio especial para áreas específicas de estudio o comisiones para nuevas obras.

Diez años de actividad han permitido al Borgetti-Buitoni Trust ayudar carreras de artistas como Jonathan Biss, Gautier Capuçon, Sol Gabetta, Robin Ticciati, Martin Fröst, y Christianne Stotjin, y conjuntos como el Cuarteto de Cremona, Cuarteto de Jerusalén y Quator Ebene. Y hay muchos más en esta cruzada en búsqueda de talento y musicalidad genuinos.



Este artículo fue publicado el 11/05/2012

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