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El Teatro Gärtnerplatz: crisis en el gobierno bávaro

imagen El ministro bávaro de Ciencia, Investigación y Arte, Dr. Wolfgang Heubisch, ha anunciado su decisión de no renovar el contrato del actual intendente del Teatro Gärtnerplatz, Dr. Ulrich Peters. El contrato del intendente, que accedió al puesto en la temporada 2007-2008, expira el 31 de agosto de 2012. La decisión de Heubisch ha sorprendido tanto a la opinión pública como al propio Peters, quien en una reunión con el personal de su teatro deploró la actitud del ministro y lamentó no poder continuar su labor como intendente. El ministro no ha dado a conocer el motivo por el cual el contrato de Peters no será renovado.

Una decisión inesperada

Wolfgang Heubisch, que pertenece al Partido Liberal Democrático (FDP), socio minoritario en coalición con la Unión Social-Cristiana de Baviera (CSU) que gobierna en este estado alemán, es dentista de profesión y hasta su nombramiento como ministro en octubre de 2008, regentó un consultorio odontológico. Su falta de experiencia política y de vinculación directa con los medios académicos y culturales, hizo que su nombramiento fuera contemplado con gran escepticismo por parte de amplios sectores sociales y políticos. Dialogante, pero inflexible en el conflicto con los estudiantes a causa de las reformas académicas previstas por el plan de Bolonia, ha ido afianzándose en su puesto muy poco a poco. En octubre pasado, durante una recepción ofrecida en Gärtnerplatz con motivo del estreno de una nueva producción de Juana de Arco de Verdi, anunció su intención de dedicar cincuenta millones de euros al saneamiento del edificio de este teatro y a la modernización de sus instalaciones técnicas. Este anuncio, hecho en medio de una crisis económica que afecta especialmente a los presupuestos de cultura, fue recibida con gran satisfacción por los medios artísticos bávaros y considerada en gran parte como un éxito personal del intendente Ulrich Peters.

La carrera de Peters, que en sus inicios trabajó con artistas como Jerome Savary, Ken Russel, Maurice Bejart, Jorge Lavelli y Luc Bondy, y que contó con el apoyo de August Everding, se ha desarrollado en Suiza, Bélgica y sobre todo en Alemania, donde ha realizado numerosas producciones operísticas como director de escena y sido intendente del Teatro de Augsburgo. Asimismo ha trabajado como docente universitario en los campos de las ciencias teatrales y la gestión cultural. En el año 2007 asumió la intendencia del Teatro Gärtnerplatz. Desde entonces el nivel musical de la casa ha mejorado de manera muy notable. Por lo que respecta a las puestas en escena producidas durante su intendencia, junto a algunas no del todo logradas, se pueden cuentan unas cuantas que han alcanzado un muy buen nivel artístico, entre las cuales mencionaremos El zar Saltán, Boccaccio, El elixir de amor o más recientemente Viva la mamma, esta última realizada por Nina Kühner. Tanto el número de nuevas producciones por temporada, como el de espectadores ha crecido desde 2007 de modo continuo.

Teatro, política, crisis

Las causas para la no renovación del contrato de Peters no han sido aclaradas por el Ministerio. Algunos comentaristas de la prensa local señalaban el hecho de que la programación relizada por Peters "ha tenido demasiado en cuenta los gustos del público", lo que explicaría su éxito también económico, pero sin llegar a satisfacer las exigencias artísticas de medios oficiales. Efectivamente, las puestas en escena realizadas durante la intendencia de Peters siguen una línea relativamente clásica y gozan de gran aceptación entre los espectadores. En los teatros alemanes, sin embargo, es habitual que ocurra lo contrario: producciones más o menos vanguardistas y que interesan poco al público o que son objeto de su rechazo, tienen gran reputación entre los críticos y en ciertos medios académicos, cuya opinión influye de manera decisiva en la toma de decisiones políticas. En general, los políticos carecen de elementos de juicio y por lo tanto de opinión propia por lo que respecta al mundo de la ciencia, el arte y la cultura.

El cambio en la dirección del Tetaro Gärtnerplatz se producirá en un momento crítico, pues las obras de saneamiento del edificio del teatro comenzarán en mayo de 2012 y finalizarán tres años más tarde. Hasta entonces la compañía y la orquesta de la casa carecerán de sede fija, por lo que deberán producir y actuar como huéspedes en otros coliseos.

Poco antes de una reunión del Gobierno de Baviera celebrada el 15 de marzo, Sigfried Schneider, jefe de la Cancillería del Estado y “mano derecha” del Ministro-Presidente de Baviera Horst Seehofer, criticó duramente la decisión del ministro Heubisch por considerarla una infracción a los términos en que se acordó la coalición de Gobierno. El social-cristiano Schneider señaló que una decisión de ese calibre tenía que ser discutida y tomada de común acuerdo por los dos partidos gobernantes. A estas declaraciones respondió poco más tarde el ministro Heubisch afirmando de modo contundente que la decisión de prorrogar o no el contrato de un intendente es competencia exclusiva de su Ministerio. La discusión entre Heubisch y Schneider, muy criticada por la oposición socialista y verde, ha vuelto a abrir una brecha en la ya vacilante coalición entre social-cristianos y liberales.

Según rumores hechos públicos por el periódico diario Süddeutsche Zeitung, Heubisch desearía encomendar la dirección del Teatro Gärtnerplatz al intendente del Ópera del Estado de Baviera, el austríaco Nikolaus Bachler, como mínimo hasta la finalización de las obras de renovación de saneamiento. De ser así, habría que contar con una crisis de gran extensión y profundidad en el panorama teatral bávaro. La sorda rivalidad entre Gärtnerplatz y la Ópera de Baviera se resolvería a favor de ésta al menos durante tres años. Una “unión personal” de ambos teatros supondría de hecho la absorción de Gärtnerplatz por parte de la Ópera y su fin como entidad independiente. De hecho, ya hace años que se viene especulando con la posibilidad de “fusionar” teatros y orquestas de titularidad pública a fin de reducir costes. Sea como fuere, una unión de ambas casa, personal y provisoria o institucional y definitiva, sería difícilmente aceptable para el personal de Gärtnerplatz. Tampoco el público muniqués, habituado a una oferta artística bien diferenciada, saldría beneficiado, por lo que cabría contar con un amplio rechazo de imprevisibles consecuencias políticas. En todo caso, la situación actual es harto incierta, hasta el punto de que no puede descartarse del todo que, al final, el contrato de Peters sea renovado in extremis. Decisivo en este juego podría ser el resultado de la nueva producción de El caso Makropulos de Janacek, que tendrá lugar el próximo sábado y que se ha realizado bajo la dirección escénica del propio Ulrich Peters.


Este artículo fue publicado el 18/03/2010

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