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“Libro del Frío reencarna la unión entre lo místico, espiritual y sensual”. Entrevista Gamoneda-Verdú (V)

imagen En la cuarta parte de esta entrevista con Antonio Gamoneda y José María Sánchez-Verdú abordamos aspectos musicales de Libro del Frío a partir de su partitura y de las características fundamentales que configuran la cada día más definida estética del compositor andaluz. También se trató el estado de la composición en la música actual y aquellos retos que presenta a través de la obra de Sánchez-Verdú. La poesía reaparece con aquellos poetas que el compositor algecireño tiene sobre su mesa de trabajo, así como con los retos que él detecta en la composición para voz. La relación entre arte y política reapareció con fuerza, en relación a los mecanismos de control de las democraciass en las que vivimos y sus manifestaciones culturales.

En esta quinta y última parte de la entrevista abordamos la presencia de la sensualidad en la obra de José María Sánchez-Verdú, así como la dimensión espiritual de su obra. Libro del Frío ha supuesto el primer contacto entre la Orquesta Sinfónica de Galicia y el compositor-director andaluz, de ahí que su trabajo con la formación gallega centre también este bloque. El estado actual de ambos creadores y sus proyectos inmediatos cierran esta larga e intensa entrevista con dos figuras claves de la cultura española contemporánea.
 
Paco Yáñez. Nos habla usted, señor Verdú, del placer, y saltando a otro tipo de placeres, de nuevo en Libro del Frío hay una invitación a cierto tipo de sensualidad unida al misticismo, algo que es muy frecuente en su obra: la sensualidad unidad al misticismo sufí, que aparecía, por ejemplo, en El viaje a Simorgh. En el Libro del Frío reaparecen, en su último movimiento, esas trompetas y esos trombones giratorios, en los coros II y III; como el propio tema de Victoria, que surge y nos rodea en sentido circular. De nuevo el círculo y su asociación a la sensualidad mística, que es algo que también aparece, de algún modo, en la obra de Gamoneda, con la sensualidad del hombre mayor, que es un terreno a menudo tan olvidado, cuando no rechazado, a nivel social, en esta sociedad tan aferrada a lo ‘joven’ y a lo ‘bello’.

José María Sánchez-Verdú.
La sensualidad, la parte espiritual, el misticismo, son elementos consustanciales al Libro del Frío de Gamoneda. Por otro lado, son elementos que a mí me fascinan y que forman parte de casi todas las obras en las que trabajo. En Aura no existe ese misticismo, es al revés, es de otro modo totalmente distinto como me interesa; pero en Libro del Frío sí, y por eso me interesaba, porque reencarnaba, como pocos poemarios de estos últimos años, esa unión entre lo místico, lo espiritual y lo sensual; lo matérico y lo mistérico en un desarrollo enormemente rico del material poético, en una reforma absolutamente nueva del uso del sonido del poema, de las palabras con sus estructuras, y a nivel semántico los símbolos. Yo analizaba el Libro del Frío con los alumnos de Villafranca, y hablaba de esas estructuras, muchas veces trimembres, donde cada poema de este libro se articulaba en dos o tres versos libres, que se encargaban de funcionar como elementos orgánicos, donde el primero conducía la energía hacia un segundo, que se encargaba de desarrollar, expandir y hacer resolver toda esta tensión en un último verso, que cerraba el ciclo de una forma reiterativa, casi verso tras verso, poema tras poema. Y, además, es en esa concatenación de símbolos, para mí tan cercanos, tan íntimos a mí manera de ver la música, en la que en el Libro del Frío he encontrado un colega poeta que está más cerca de mí que muchos compositores. Esa palabra, esa técnica, esa concatenación de símbolos, esa estructura, ese elemento matérico del poema en sí, de la lectura, de la recitación... se está recitando, se está cantando: la orquesta interpreta los poemas, y todos esos elementos hacen que la música desemboque en ese camino. Y cuando no se tienen ya más sonidos, más palabras, cuando se ha saturado la palabra, el sentido, la luz, el silencio o las sombras, ya solamente quedan los dislates, ya solamente queda esa locura en la cual se da el uso de los círculos, el uso del movimiento, de lo espasmódico, de lo incontrolable, como en ese último movimiento de Libro del Frío, que se abre a nuevos ecos; y esto se percibe en el público, cuando ves que el público se desubica ya del todo, porque había oído ya la catedral, sabía dónde estaban las fuentes sonoras, más o menos, pero en ese momento se le rompen ya los esquemas, porque ve que el sonido empieza a funcionar como si coros de arcángeles bajaran desde arriba y revolotearan por la sala, porque ese es el efecto acústico de las trompetas y trombones cuando giran. Y ése es el punto culminante...

PY. ...cuando el sonido se ‘libera’. Y hablando de ‘liberación’; Gamoneda ha dejado escrito que tiene la sensación de que la ciencia médica arcaica ya no era ciencia, sino una suerte de poesía, quizás hablando de la capacidad del arte, de la poesía, como de cierta mística, para, digamos, ‘curar el alma’. ¿Piensa usted lo mismo de la música, al respecto del individuo y de la sociedad, o pensar en esos términos es, en cierto modo, ‘quijotesco’?

JMSV. Si la tiene es muy pequeña, y quizás en la musicoterapia se puedan ver elementos que cumplan esa función a nivel curativo, que es algo que se está estudiando cada vez más desde hace años. Por otra parte, creo que el aporte que se puede hacer es pequeño, pero pienso que muchas personas que vinieron ayer a Libro del Frío y con las que pude charlar se enriquecieron, porque vivieron una experiencia nueva, y eso que una gran parte creo que ni pertenecía a ese público de la música actual. Esa nueva experiencia y esa forma de enriquecer la escucha y la percepción del espacio, de la luz, de la palabra y del sonido, del timbre, creo que ese es el aporte mayor que se le puede ofrecer a ese genérico nombre de “público”, y como tal sería como una gotita que cae en un océano donde quizás haga que algo se mueva, pero sé que es bastante poco.



Fotografía © 2008 by Paco Yáñez

PY.
Por lo de pronto, lo que sí permite la música es establecer contactos y abrir vínculos, y al respecto podemos citar su encuentro con la Orquesta Sinfónica de Galicia, que creo que es la primera vez que toca su obra; y, por lo de pronto, lo que sí es seguro es que se trata de la primera vez que los dirige. ¿Cómo ha ido el trabajo con la principal orquesta gallega?

JMSV. Bueno, la orquesta es una orquesta muy flexible, pero en la que percibí desde un principio que hay una gran cantidad de repertorio de música actual que no conocen y que no han tocado; hablo de nuevas técnicas instrumentales, de nuevas formas de hacer amalgamas entre sonidos, de cuidar determinadas formas de ataque, de igualar los trémolos, conciliar el modo de interpretar distintos tipos de pizzicati... Hablo de técnicas que no se suelen trabajar, porque realmente no forman parte del repertorio de muchas orquestas. Desde ese punto de vista, los días de ensayo en A Coruña sirvieron, al inicio, para hacer un trabajo algo pedagógico para que vieran que eso se podía hacer, después ver que eso era música, y, finalmente, ver que podía funcionar coherentemente y crear un organismo musical con su estructura y sentido; y creo que muchos músicos de la orquesta lo han percibido perfectamente, que funcionaba, y que muchos elementos que no tenían asimilados tenían la misma entidad musical que lo que puede ser un sforzato en Beethoven o un tipo de vibrato en otro autor concreto; es decir, la coherencia del material musical, y que funcione, que es lo normal en la obra de cualquier compositor que trabaja y que escribe seriamente, sea la estética que sea. Y a ellos les habrá hecho crecer, al menos creo que con este paso que han dado en el futuro pueden abrir su escucha y su capacidad de interpretar música a nuevos campos de una manera mucho más rápida, y hacer las músicas más actuales y potentes que se escriben hoy en Europa. En ese sentido ha sido un placer formidable, porque la orquesta reaccionaba de una forma rapidísima a todo lo que les iba comunicando y pidiendo, de manera que incluso hemos podido abreviar un poco los ensayos al final, porque realmente la intensidad de ensayo se mantenía estupendamente y su forma de trabajar y reaccionar era rapidísima y enormemente musical. Es decir, una orquesta espléndida llena de músicos de primer nivel con los que he tenido el honor de trabajar y de estrenar esta nueva obra. Vaya, que la experiencia ha sido muy positiva, porque ha sido como hacer juntos un proyecto de confianza mutua; yo confiaba en ellos y ellos confiaban en mí, y al final nos hemos encontrado en una obra que ha sido enriquecedora para todos.

PY. Lo que no me resisto a comentar es la tristeza y desazón que produce el que este tipo de obras no se prodigue más en la propia sede de la orquesta, en la temporada de abono en el Palacio de la Ópera herculino, como ya pasó en su día con la grabación de las obras de Francisco Guerrero para el sello alemán Col legno. A ello debemos añadir el que gran parte de este repertorio después cae en el olvido de las orquestas. Por otra parte, y aunque sé que es habitual, me parece que el régimen de ensayos para este tipo de estrenos es muy escaso, algo que podría provocar la ejecución de la obra quizás no siempre en óptimas condiciones; ¿cómo ve usted este tema?

JMSV. Bueno, eso es una realidad; de gran parte de la música actual se hace el estreno y no se vuelve a tocar más. Aunque esto no siempre es así, yo me siento realmente un privilegiado, porque muchísimas obras mías se siguen tocando, y, por ejemplo, hace unos días se interpretaba Maqbara por vigésimo quinta vez, o algo así, en Varsovia. Es decir, que mis obras se tocan mucho, y las de otros colegas míos también, pero sé que a no todos los compositores le cae esta suerte de poder continuamente reestrenar.

Y sobre el otro tema que planteas, pues bien, las orquestas actualmente, en todo el mundo, tienen unas estructuras, unos sindicatos, unos planes de trabajo, digamos una inercia y una dinámica que hacen que todo, cualquier trabajo que se plantee tiene que pasar por los mismos criterios, el mismo números de ensayos, la misma planificación... todo. Y a veces es muy difícil de gestionar haciéndolo de esa forma, y sólo en casos excepcionales se puede ampliar el número de ensayos, poder usar la misma sala del concierto, porque hay orquestas que ni siquiera ensayan donde dan los conciertos. Es decir, que hay una gran limitación para el repertorio nuevo, para obras más exigentes, y sobre todo para este tipo de obras que no participan de esa forma de hacer sinfonías clásicas o gran repertorio del siglo XIX, etc., lo cual hace que a veces estemos luchando contra algo que está muy encorsetado.



Fotografía © 2008 by Paco Yáñez

PY.
Nos ha demostrado a lo largo de esta entrevista, señor Gamoneda, que su capacidad crítica y su carga de trabajo no sólo no han menguado a lo largo de los años, sino que incluso aumentan cada vez más. A nivel anímico y personal, ¿cómo se encuentra Antonio Gamoneda a día de hoy?

Antonio Gamoneda. Pues a día de hoy me encuentro que desde hace meses no he escrito más que unos ‘garabatos’, pero en ese tiempo sí tenía la sensación de que mi situación era positiva, que, aunque hubiera que verlo más adelante, aquello fluía, y además tenía ganas. Solamente en tres meses me ha entrado un cierto miedo a volver a echar mano a los papeles... y esa es mi situación.

PY. José María, ¿en su caso?

JMSV. Bueno, yo tengo la gran suerte de que no me han dado el Premio Cervantes y que tampoco me han dado el Premio Iberoamericano de Poesía, porque yo sé que Gamoneda, el pobre, está muy liado; pero es que claro, de repente ha pasado de ser, cuando yo lo conocí y cuando trabajé con él en aquellas primeras entrevistas para Libro del Frío, un gran poeta actual que vivía en León, y que tenía ese aura de ‘provinciano’, y he visto que en estos últimos tres años ha pasado de ser el provinciano de León a ser un gran conocido y antologado no sólo en España, sino en toda América y en varios países europeos. Se están haciendo antologías, reediciones de obras que se habían hecho una sola vez como un libro de una pequeña imprenta y que salen ahora en grandes editoriales; y yo comprendo que para él esto ha sido, a lo mejor, un cambio brutal, y lo tiene atado. Espero que pronto vuelva a su paz de León…

PY. Un arma de doble filo, esto de los premios...

JMSV. Sí, un arma de doble filo; porque los premios sé que te apoyan mucho, que son muy bonitos, que te ayudan en muchísimos sentidos: anímicos, económicos, de respaldo a los creadores... Pero, en mi caso, no tener esas circunstancias de Gamoneda, ni tampoco tener 77 años, pues hacen que mi estado anímico sea estupendo, sobre todo porque estoy trabajando con los mejores grupos e intérpretes a los que puedo aspirar; poder hacer proyectos enormemente ambiciosos, que son apoyados por festivales, orquestas e instituciones muy potentes en Europa, como la Bienal de Venecia, la Ópera de Stuttgart o el Teatro Real; orquestas como la Sinfónica de Galicia o ahora la WDR de Colonia. Y la verdad es que con esos compromisos y esas exigencias de confianza y de proyectos en los que estoy trabajando, pues mi estado es de muchísima intensidad, sobre todo para poder hacer proyectos que estén al nivel de las personas que han puesto en mí su confianza.

PY. ¿Y cuál es su próximo gran proyecto en España?

JMSV. Pues son varios, y en paralelo: Aura, mi quinta ópera, que se estrenará en el Teatro de la Zarzuela y que se hará también en la Bienal de Venecia, en Berlín y en Stuttgart, sobre un texto de Carlos Fuentes, y que es ahora mi gran reto, con unos parámetros y unos elementos realmente distintos de las cuatro anteriores obras escénicas. Y, en paralelo, una obra muy radical para el Festival de Música y Danza de Granada; y digo gran obra, también, porque ambas son obras de más de una hora de duración, y esta segunda tiene el componente de trabajar el espacio de forma mucho más exigente todavía que Libro del Frío, con procesos estadísticos, de análisis a través de vídeo del movimiento del público sobre el espacio escénico. Quiero decir que es la interacción entre la música electrónica, los diferentes grupos orquestales, coros, solistas: Carlos Mena, Marcel Pérès, dos orquestas, dos coros… y el trabajo de luz y proyecciones, y además a través de procesos donde la electrónica interactúa con un público que es libre y que se mueve dentro del espacio, dentro de un gran cubo. Esto será en Granada y en Valencia. Otro proyecto es una pieza para guitarra y ensemble que hará el Ensemble Modern con el guitarrista Jürgen Ruck en Sevilla, Madrid y después en Alemania. O sea, bastantes proyectos, ganas e ilusión, me encanta como oficio y además tengo la suerte de poder ejercerlo en estupendas condiciones y con los mejores compañeros de viaje.

PY. Fascinante, sin duda. Pues emplazados quedamos para esas citas. Muchísimas gracias a ambos por esta extensa entrevista tan llena de temas interesantes y apasionamiento por su parte.

AG. Gracias a ti.

JMSV. Igualmente.

Este artículo fue publicado el 28/11/2008

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