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Más Reina de Saba que Salomón

Georg Friedrich Händel: Solomon HWV 67. Sarah Connolly, contralto; Susan Gritton, soprano; Carolyn Sampson, soprano; Mark Padmore, tenor; David Wilson-Johnson, bajo. Rias Kammerchor (Berlin). Akademie für Alte Musik Berlin. Daniel Reuss, director. Productor: Martin Sauer; ingeniero de sonido: Tobias Lehmann. Dos discos compactos de 2 h 35’ minutos de duración. Grabado en mayo de 2006 en el Teldex Studio, Berlín (Alemania). Harmonia Mundi HMC 901949.50
imagen Aunque Händel es un compositor que siempre está de moda y pertenece verdaderamente al centro del canon, es de observar que diversas partes de su obra se han hecho especialmente populares para la industria discográfica en momentos diferentes. Así, mientras piezas como la Música acuática y la Música para los reales fuegos de artificio siempre han sido populares, por el contrario sólo en los últimos veinte años muchas de sus óperas se han redescubierto para producciones en disco compacto.

A este nuevo entusiasmo siguió un poco después el redescubrimiento de los oratorios de Händel. Por supuesto, El Mesías siempre ha estado presente durante los últimos cincuenta años, y más; pero de todos los demás oratorios de Händel, no muchos han sido bien conocidos hasta hace relativamente poco. Robert King, Christopher Hogwood y Simon Preston, por nombrar a unos pocos, han realizado valiosas contribuciones al catálogo, lo cual ha conseguido el efecto de que cada vez más oratorios se suman a El Mesías como parte de nuestra vida musical, en conciertos y en grabaciones. Y la edición de nuevos registros de los oratorios no para, como se puede ver con el presente disco.

De hecho, la grabación de Solomon que ha hecho Daniel Reuss no colma ninguna laguna, porque ya hay en el mercado algunos buenos registros de este oratorio, sobre todo el de Sir John Eliot Gardiner con el Monteverdi Choir y los English Baroque Soloists en Philips, que puede considerarse de referencia, a la misma altura de los otros grandes registros händelianos de Gardiner. Además, hay otras dos grabaciones de sendos conocidos especialistas händelianos: Paul McCreesh con el Gabrieli Consort and Players en Archiv Produktion, y Nicholas McGegan con el Winchester Cathedral Choir y la Festspielorchester Göttingen en Carus. La grabación de McGegan resulta especialmente atractiva por cuanto fue grabada en la reconstruída Frauenkirche de Dresde. Finalmente, a ellos deben añadirse los registros de Sir Thomas Beecham con la Beecham Choral Society y la Royal Philharmonic Orchestra en Emi, y de Johannes Somary con la Amor Artis Chorale y la English Chamber Orchestra en Regis Records. Ciertamente, el primero da una buena prueba de cómo se hacía esta música a mediados del siglo pasado, mientras que el registro de Somary se queda algo corto, debido al hecho de que el coro suena más bien demasiado operístico para un oratorio barroco.
 
La aproximación de Daniel Reuss a Solomon es directa y cautivadora desde la primera nota, y además ha concitado, en términos generales, a un buen grupo de intérpretes. El papel protagonista lo canta Sarah Connolly, conocida por su interpretación de Julio Cesar con William Christie en la aclamada producción del Festival de Ópera de Glyndebourne en 2006. Su canto es de alto nivel, aunque cabe cuestionarse si es apropiado para el papel de ‘Salomón’, pues suena más como el de una madre cariñosa que como el del poderoso rey bíblico; su expresión es demasiado suave, de modo que se pierde tensión en las frases más largas. Por ejemplo, en su primer recitativo accompagnato ‘Almighty pow’r’ (CD 1, pista 5), Connoly de ningún modo puede competir con la interpretación de Andreas Scholl con Paul McCreesh. Algunos considerarán que la característica voz de un contratenor moderno resultaría una elección más efectiva para este papel del rey del Antiguo Testamento, si bien hay que hacer notar que en la primera representación del oratorio el día 17 de marzo de 1749, Händel ciertamente confió el papel a una contralto femenina, Caterina Galli.

La soprano Susan Gritton canta la reina de Salomón -por cierto, ella intervino también en la grabación de este oratorio que hizo McCreesh-. Su canto es correcto y controlado, y su timbre pleno y redondo resulta muy apropiado para una reina que constantemente está cantando su amor por Salomón. Como el papel de la reina se termina con el primer acto, Gritton se hace cargo en el segundo acto del rol de la primera prostituta. Las dos prostitutas son las madres contendientes en el famoso juicio de Salomón. Gritton es muy convincente en el papel de la madre auténtica, quien preferiría perder a su hijo antes que verlo muerto. Su intensa expresividad en el aria ‘Can I see my enfant gor’d’ resulta adecuadamente emocionante, pues enfatiza el profundo lado humano de la historia.

Tal vez el nombre más conocido entre los solistas sea el de la soprano Carolyn Sampson, notable cantante de obras barrocas y famosa por sus muchos conciertos y grabaciones. En este registro canta la Reina de Saba y la segunda prostituta. Aunque toda su intervención como reina se restringe al tercer acto, Sampson deja ya una impresión perdurable incluso en el papel menor de la segunda prostituta, de modo que desde su primera aparición en el trío ‘Words are weak to paint my fears’ en el segundo acto (CD 1, pista 27) la calidad de su canto descuella claramente sobre el resto del reparto. Desde luego, ninguno de los otros cantantes puede rivalizar con ella tras su interpretación de la breve aria ‘Thy sentence, great king’ en la mitad del segundo acto (CD 2, pista 2). Händel escribió esta contundente declaración de la falsa madre del niño como un aria de bravura, y la interpretación de Sampson es de lo más convincente. De todos modos, Sampson se revela en su plenitud como Reina de Saba, y su canto en la extensa aria ‘Will the sun forget to speak’ del tercer acto (CD 2, pista 29) es una de las joyas de esta grabación: mezcla una voz enteramente hecha con una técnica y una musicalidad perfectas. Su dúo ‘Ev’ry joy that wisdom knows’ con Salomón casi al final del oratorio (CD 2, pista 31) de nuevo muestra la calidad de su canto, lamentablemente en perjuicio de Connolly.

Mark Padmore canta las dos partes de tenor de ‘Zadok’ y del sirviente, ésta última con sólo una breve aparición en el segundo acto. Zadok, el sacerdote que ungió a Salomón como rey –bien conocido por el himno de coronación del propio Händel-, tiene alguna de las más difíciles arias de todo el oratorio, como ‘Sacred raptures cheer my breast’ en el primer acto (CD 1, pista 7) y ‘See the tall palm that lifts the head’ en el segundo (CD 2, pista 9). Estas arias contienen muchos saltos y coloraturas, que hacen del papel todo un reto para cualquier cantante. Padmore hace un buen trabajo, aunque a veces uno dude si tendrá voz suficiente para llegar al final, pues sus coloraturas suenan un tanto inseguras y ocasionalmente ahogadas. También le falta el carácter de Estado que caracteriza al sacerdote Zadok, de modo que el aria ‘Golden columns, fair and bright’ (CD 2, pista 25), en la que Händel emplea el estilo de la sección lenta de las oberturas francesas, suena más bien plana y e intrascendente. De todos modos, la interpretación de Padmore es mucho más convincente en los recitativos, a los que sí aporta dramatismo auténtico: de hecho, son más excitantes que sus arias.

El rico y sonoro bajo David Wilson-Johnson queda bien para representar al Levita, el guardián de la ley de Moisés. Aunque en ocasiones su aproximación es bastante operística y parece centrarse demasiado en un timbre muy ornamentado con vibrato: como sucede con muchos cantantes que se permiten estas libertades, el resultado peca de una cierta falta de claridad en los pasajes rápidos de las coloraturas. Por ejemplo en su aria ‘Thrice bless’d that wise discerning king’ del segundo acto (CD 1, pista 25), Wilson-Johnson parece estar ligeramente por detrás del compás, mientras uno no puede evitar sentir compasión por un director que pretende mantener el tempo.

La prestación coral, por parte del Coro de Cámara de la RIAS, en general es convincente: su interpretación es clara, bien articulada y bien empastada con la orquesta. Casi siempre cantan de modo animado, cautivando al oyente con su entusiasmo, por ejemplo en ‘Swell, swell the full chorus to Solomon’s praise’, el coro final del segundo acto (CD 2, pista 12). Aunque sorprendentemente, parecen perder ese entusiasmo en el coro final del oratorio ‘Praise the Lord with harp and tongue’ (CD 2, pista 32). El tono jubiloso de este coro se apoya en una orquestación que incluye trompetas y timbales, y sin embargo el coro suena un tanto cansado y se diría que aburrido. Cabe especular si estaban extenuados al final de la sesión de grabación, aunque en cualquier caso es una pena que este número no se haya interpretado con el mismo espíritu que los coros precedentes.

La orquesta, la Akademie für Alte Musik Berlin, toca con tan gran precisión que sólo cabe adivinar que se trata de un conjunto especializado en la música de esta época. Reuss echa mano de su experiencia y profesionalidad para incluir unos cuantos matices y contrastes muy finos. Sólo así una pieza instrumental tan manida como la Llegada de la Reina de Saba (CD 2, pista 13) se puede interpretar de un modo tan seductor que parece ‘nueva’.

La calidad de la toma sonora, tal y como cabe esperar de Harmonia Mundi, es muy buena: cantantes e instrumentos se distinguen en toda su plasticidad y se conjuntan en perfecto equilibrio. La acústica suena natural y plena, sin reverberaciones exageradas, recordando así al oyente que Händel normalmente interpretaba sus oratorios en teatros, antes que en iglesias.

Los discos se presentan adecuadamente en caja de cartón. En la parte principal está el librito, y los compactos están en una pequeña separata, de modo que se pueden extraer uno y otros fácilmente sin necesidad de hacerlo con todo a la vez. En la carátula se representa el Juicio de Salomón de Christian Winck, probablemente una de las historias mejor conocidas del bíblico rey. Y puesto que dicha historia se narra en el segundo acto del oratorio, la fotografía resulta más que adecuada para figurar en la cubierta del disco (aunque se podría discutir que existen pinturas más famosas de esta escena, que habrían sido más reconocibles; e incluso que habría sido estilísticamente más adecuado elegir una pintura de la época de Händel o anterior, pues la de Winck data de 1780, 21 años después de la muerte del compositor). El librito contiene el texto completo y unas notas muy informativas de David Vickers que explican la gestación del oratorio y su primera interpretación, así como el estilo compositivo de Händel. También se incluyen breves biografías de los intérpretes. Todos los textos están en el original inglés, con traducción al francés y al alemán.

En resumen, a pesar de carencias menores en alguno de los intérpretes, ésta es una muy buena grabación. Claro que cabe preguntarse por qué Reuss decidió grabar este oratorio, ya registrado varias veces -en su lugar podría haber elegido alguna pieza poco corriente en conciertos y grabaciones (aún hay algunos himnos que no han sido grabados). En cualquer caso, con mucho gusto recomiendo este disco a quien aún no disponga de una buena grabación de Solomon.

Este disco ha sido enviado para su recensión por Harmonia Mundi


Este artículo fue publicado el 09/05/2008

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