Novedades discográficas

Mundoclasico.com » Discos » Novedades discográficas

¿Tesoros legendarios?

Sviatoslav Richter Archives Vol. 1. Ludwig van Beethoven: Sonata para piano nº 28 en La mayor, op. 101; Sonata para piano nº 30 en Mi mayor, op. 109; Sonata para piano nº 31 en La bemol mayor, op. 110; Sonata para piano nº 32 en Do menor, op. 111. Sviatoslav Richter, piano. Remasterización digital y restauración sonora: Jacob Harnoy en los Laboratorios DOREMI. Director de la serie, investigación y notas: Ates Tanin. Un disco compacto de 78 minutos de duración. Grabado en Ohrid, Macedonia, el 30 de julio de 1971 (opp. 101 y 109), y en Tokyo, Japón, el 1 de junio de 1974 (opp. 110 y 111). DOREMI DHR-7718. Distribuidor en España: Gaudisc
imagen Este primer volumen del sello Doremi perteneciente a la serie de grabaciones de Sviatoslav Richter Legendary Treasures fue editado en 1998; otros once volúmenes han seguido desde entonces. La colección completa puede consultarse en la red -los fans de este pianista harán bien en comprobar sus saldos bancarios antes de visitar esa página web, pues la mayoría de las grabaciones son primeras ediciones en CD-. Qué duda cabe de que los 17 discos que conforman esos doce volúmenes están llenos de tesoros musicales, aunque si el contenido del presente compacto puede describirse como tal es una cuestión abierta: Richter no siempre parecía estar cómodo con el último Beethoven, y si bien ciertos momentos del disco son reveladores, el efecto general me dejó una sensación más bien de inseguridad.

La primera pista del CD, el movimiento inicial de la Op. 101, provoca una preocupación que por momentos se repite a lo largo de estas interpretaciones. Beethoven indicó este movimiento Etwas lebhaft und mit der innigsten Empfindung [Algo vivo], y con la expresión más sentida’). Pero no son sensaciones íntimas lo que Richter confiere. Ni tampoco es eso lo que se escucha en el breve y misterioso tercer movimiento, indicado Langsam und sehnsuchtsvoll (Lento y lleno de anhelo). Richter más bien parece pasear por estos movimientos de modo distante, cuando no mecánico. Los movimientos II y IV son a veces innegablemente excitantes, pero el segundo (Lebhaft. Marschmässig, o ‘Vivo, como una marcha’) parece demasiado alocado para una marcha, y aunque Richter obedece la instrucción de Beethoven para tocar el cuarto con determinación, esa determinación es tan fuerte que el resto de cualidades deseables para esta pieza semejan quedar apartadas del camino.

Richter toca los dos primeros movimientos de la Op. 109 a un tiempo más rápido que la mayoría de los pianistas. Escuchar las seciones Vivace del movimiento inicial tocadas de manera genuinamente viva supone un cambio refrescante, pues así los pasajes en Adagio a modo de paréntesis contrastan más eficazmente de lo normal con el material que los rodea. Nada cabe objetar sobre la zambullida maníaca en el segundo movimiento en Mi menor –después de todo, Beethoven lo indicó Prestissimo-: ciertamente, al final de este movimiento Richter ha dejado al oyente con la sensación ominosa de lo que ha de venir. El tema y variaciones que conforman dos tercios de esta sonata, y que en última instancia la terminan, es uno de los puntos culminantes del presente CD. No es que el propio tema en forma de zarabanda se interprete del modo más meditado, sino que en las variaciones serenas que siguen Richter finalmente parece estar relajado, de manera que la instrucción de Beethoven mit innigster Empfindung resulta genuinamente observada. El asombroso clímax de este movimiento, descrito por William Kinderman como ‘una suerte de ruptura radioactiva’ del tema lento en cantabile, suena aquí tan apabullante como en muchos otros registros ‘legendarios’ del pasado siglo. Una pega relativamente menor es la irrupción de los aplausos durante el último acorde: en la partitura autógrafa de Beethoven se indica que el pedal debe emplearse -sin levantarlo- en este acorde; pero lamentablemente el efecto de esta ‘protesta contra la terminación’ queda destruído en la presente grabación.

También la interpretación de la Op. 110, grabada en Tokyo en 1974, es una de las que pueden recomendarse. El inicio moderato cantabile molto espressivo observa todas las instrucciones de Beethoven, y, tocándolo a un tiempo ligeramente más lento de lo que uno está acostumbrado a escuchar, el delicado tratamiento de Richter de este movimiento consigue una interpretación exquisita. Ciertamente el segundo movimiento no se toca Allegro molto, como indica Beethoven, y teniendo en cuenta la abundancia de buen humor en este scherzo, uno se pregunta porqué Richter optó por una aproximación tan sobria. De todos modos, la sobriedad prevalece de modo constante: el movimiento conclusivo Fuga se toca más lentamente de lo habitual, pero resulta irresistible.

El punto flaco de este CD es, para mí, la interpretación de la última sonata, Op. 111. Después de escuchar otras dos grabaciones –igualmente poco convincentes- de Richter tocando esta pieza (ambas de los primeros años noventa), parece razonable pensar que no estaba simplemente de vacaciones durante este recital en Tokyo. El primer movimiento es el más problemático, pues Richter exagera el tratamiento de los cambios de tiempo indicados, lo cual debilita tanto la estructura como el fuerte y esencial mecanismo propulsor. Mi principal reparo respecto del movimiento final es muy simple: se nota que está tocado con prisas. Comparados con un puñado de otras grabaciones, los 15’11’’ de Richter en este movimiento se tienen que medir con los 20’24’’ de Ohlsson, los 18’18’’ de Brendel, los 18’16’’ de Kuerti, los 19’37’’ de Arrau, o los 17’46’’ de Schnabel. Aunque es coherente el tratamiento de Richter para las variaciones, no llega a captar la calidad etérea de esta música. Además, cualquier interpretación de este grupo de variaciones debe mostrar su ligazón con el movimiento precedente: Beethoven incluye guiños de la Arietta más de una vez durante el movimiento inicial, y numerosos músicos han empleado expresiones como el ‘Aquí y más allá’ (Edwin Fischer) para describir la dicotomía de esta obra maestra. A mi juicio, Richter no consigue conferir el carácter de unicidad esencial de esta composición.

A pesar de que muchas veces resultan interesantes, las interpretaciones del último Beethoven por Richter no siempre resultan satisfactorias. No puedo recomendar las grabaciones de Richter de la Op. 111, pero en este disco, tanto la Op. 109 como especialmente la Op. 110 son merecedoras del título “Tesoros legendarios”.

Este disco ha sido enviado para su recensión por Gaudisc


Este artículo fue publicado el 25/05/2007

Compartir


Bookmark and Share

Referencias:


Sviatoslav Richter