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El dúo Duhagón-Laborde embelesa a Berlín

Berlín, 27/04/2012. Sala Curt Sachs del Museo de Instrumentos Musicales de Berlín. La guitarra entre dos mundos. Doscientos años de canciones y danzas en Europa y América Latina. Amalia Laborde (soprano). Magdalena Duhagón (guitarra). Seguidillas Boleras, de Fernando Sor (1778-1839). Asturias, de Isaac Albéniz (1860-1909). Taquito militar, de Mariano Mores (1922). El día que me quieras, de Carlos Gardel (1890- 1935). El Marabino, de Antonio Lauro (1917-1986). Luiza, de Antonio Carlos Jobim (1927-1994). ¡Jha che Valle!, de Agustín Barrios (1885-1944). Deutsche Volkslieder, de Johannes Brahms (1833-1897). Two American Songs, tradicional con arreglos de Carlos Barbosa Lima. Canciones sobre textos de Federico García Lorca, de Daniel Viglietti (1939). Concierto organizado por el Instituto Iberoamericano de Berlín, perteneciente a la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano, y auspiciado por la Embajada de la República Oriental del Uruguay ante el gobierno de la República Federal de Alemania. 80% del aforo
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Una muy agradable velada primaveral la de este viernes 27 de abril de 2012 en el Museo de Instrumentos Musicales de Berlín (un edificio contiguo a la Filarmónica) que ofrece el marco perfecto para un exquisito concierto de dos artistas uruguayas: Magdalena Duhagon (guitarra) y Amalia Laborde (soprano). Un selecto grupo de invitados del Instituto Iberoamericano de Berlín y de la Embajada de Uruguay acude al recital titulado La guitarra entre dos mundos. Doscientos años de canciones y danzas en Europa y América Latina.

La voz de Laborde estremece de emoción desde un primer instante al abrir el programa con las Seguidillas Boleras de Fernando Sor: Cesa de atormentarme/CruelMemoria/Acordándome un tiempo/Que fui dichoso/Y aún lo sería/Si olvidarme pudiera/De aquellas dichas. Su intervención suena más reflexiva después en: Mis descuidados ojos/Vieron tu cara,/Oh, qué cara me ha sido/Esa mirada!/Me cautivaste,/Y encontrar no he podido/Quien me rescate,/Ya tomarán mis ojos/A buen partido,/Para no verte siempre,/No haberte visto.

Con mucha fuerza, claridad y profundidad canta Muchacha y la vergüenza (muy bien colocadas las notas), Prepárame la tumba, y Si dices que mis ojos, con el cuidado acompañamiento de Duhagón, muy ajustada a la partitura.

Después la guitarrista desgrana fluidamente los temas de la segunda mitad de esta primera parte con Asturias, de Isaac Albéniz, la milonga Taquito Militar, de Mariano Mores, el tango El día que me quieras, de Carlos Gardel, El Marabino, de Antonio Lauro, Luiza, de Antonio Carlos Jobim, y la polca paraguaya ¡Jha Che Valle!, de Agustín Barrios. Esta última, sensible y excelentemente ejecutada por la concertista uruguaya.

La primera mitad de la segunda parte está dedicada a las canciones populares alemanas de Johannes Brahms (originalmente para piano) adaptadas para guitarra. Alegre, chispeante es la interpretación de la soprano en Feinsliebchen du sollst mir nicht barfuß gehen. Muy romántica se torna su voz en Es steht ein Lind in jenem Tal.

La voz de Laborde nos trae una imagen dulce y bucólica en Da unten im Tale, una canción cantada también en las escuelas alemanas, y vibrante en Die Sonne scheint nicht mehr, que cuenta la pena de un alma consumida por la nostalgia y el fuego del amor.

La sintonía entre guitarra y voz es perfecta en las tradicionales Two American Songs, arregladas por Carlos Barbosa Lima. Pero donde más unidas se encuentran ambas intérpretes y mejor transmiten su sentir es en las Canciones sobre textos de Federico García Lorca compuestas por Daniel Viglietti; sobre todo en el Remansillo (Me miré en tus ojos/pensando en tu alma./Adelfa blanca.), y en las Dos Baladas amarillas (I, En lo alto de aquel monte/hay un arbolillo verde./Pastor que vas,/pastor que vienes./; y II La tierra estaba/amarilla./Orillo, orillo,/pastorcillo./Ni luna blanca/ni estrella lucían./Orillo, orillo,/pastorcillo.), interpretadas con voz muy cálida por Laborde.

Merecidos aplausos coronan el recital que las artistas uruguayas retribuyen con dos propinas, ambas de Fernando Sor: Ariette Italiane, Lagrime mie d'affano, entonada con mucho sentimiento, y Mis descuidados ojos, más meditativa.



Este artículo fue publicado el 10/05/2012

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Referencias:


Laborde Duhagón