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Recepción-interpretación

Karlheinz Stockhausen: Spiral; Pole. Michael Vetter, voz y receptor de onda corta. Harald Bojé, electronium y receptor de onda corta. Péter Eötvös, elektrochord-sintetizador y receptor de onda corta. Tres CDs ADD/DDD de 56:07 y 138:00 minutos de duración grabados en la WDR de Colonia y en el Ballhorn Studio de Odenthal (Alemania), los días 18 de abril de 1971, y 22 y 23 de noviembre de 1995. Stockhausen Verlag CD 15 y CD 46 A-B.
imagen En una de las estaciones fundamentales de nuestro periplo por la música electrónica de Karlheinz Stockhausen (Mödrath, 1928 - Kürten-Kettenberg, 2007), nos detuvimos en una de las piezas más radicales y heterogéneas de cuantas forman el catálogo del compositor alemán: Kurzwellen (1968), presente en el CD 13 de la Stockhausen Verlag. Se trata de una obra que propone una densa interacción entre instrumentos acústicos y medios electrónicos, a partir del ágora de resonancias provenientes de diversos receptores radiofónicos de onda corta que manejan los músicos, y a cuyos sonidos (aleatorios, por impredecibles) reaccionan con diversas acciones musicales.

En el caso de Kurzwellen, la plantilla instrumental comprendía piano, electronium, tam-tam y viola eléctrica en diferentes combinaciones camerísticas, sumándose a ellos el activador de filtros y potenciómetros, algo que deparaba un soundscape radiofónico y un cúmulo de reacciones instrumentales de gran complejidad y atractivo (Stockhausen llamaba a sus radios de onda corta ‘folk-receivers’, por la ventana al mundo del imaginario popular que representaban). La secuencia musical va a ser la misma en las obras cuya edición discográfica hoy reseñamos: Spiral (1968) y Pole (1969-70); es decir: recepción de radio y subsiguiente imitación y/o transformación del sonido escuchado, trascendiendo su naturaleza original a un plano de intencionalidad artística. Este proceso de recepción-interpretación lo determina Stockhausen, igualmente, para radio de onda corta y un intérprete (instrumentista, instrumentista y voz, o voz sola) en el caso de Spiral, y receptores radiofónicos y dos intérpretes, en el caso de Pole. A ello se suma, en ambas piezas, la habitual figura del proyeccionista, que como sucede en buena parte de las obras de Stockhausen, regula las presencias dinámicas, aplicando moduladores de anillo, y vuelca el resultado musical a escena a través de un conjunto de altavoces -algo muy presente en las obras de Stockhausen posteriores a Mixtur (1964).

Spiral se articula en secuencias de eventos sonoros de duración variable, separados por pausas de duración igualmente variable. Estos eventos son de dos tipos fundamentales: las ya citadas secuencias de recepción de radio y respuesta musical, o eventos sin recepción de radio, ejecutados por el intérprete como solista. En el primer caso, la duración, registros, dinámicas y segmentación rítmica de las respuestas sonoras es relativamente libre por parte del intérprete. En el segundo caso, el primero de los eventos determina una serie de secuencias y patrones que marcan los posteriores segmentos a solo. La reacción sonora en cuanto a parámetros de timbre, proporciones interválicas, melodía, armonía, etc., se debe ajustar de la forma más imitativa posible a lo escuchado en la emisión radiofónica, conservando estos patrones como modelo para los eventos solistas hasta la irrupción de una nueva emisión radiofónica que proporcione nuevos motivos para su imitación/transformación. En este proceso, Stockhausen demanda de sus intérpretes respuestas que alternen lo concreto y lo abstracto; es decir: sonidos vinculados a lo recibido -incluso reproduciendo frases exactas en la versión vocal- y sonidos alterados a partir de la imaginación del ejecutante. Para la elección de la estación de radio a escuchar, Stockhausen señala en su partitura una serie de tonos, que proveen una suerte de ‘brújula musical’ que orienta la búsqueda del intérprete, que se detendrá en la emisora más próxima a dicho tono en su recorrido por el dial.

De este modo, y más allá de las trasposiciones como imitaciones obvias y directas, se generan transformaciones sonoras que inciden en la ornamentación, en una polifonía de la articulación, en la segmentación periódica, en juegos de ecos, permutaciones, bandas de concentración de elementos a modo de acordes, expansiones, contracciones, etc. Todo ello con una invitación al ejecutante a dar salida a su experiencia individual, a su subjetividad a la hora de interpretar el sonido radiofónico y su significado. El enorme abanico de posibilidades vocal-instrumentales que abre esta composición la llevó a ser interpretada en el año 1970 más de 1.300 veces en el pabellón alemán de la Exposición Universal de Osaka; evento en el que tomaron parte Harald Bojé y Péter Eötvös, a los que escuchamos en el CD 15 de la Stockhausen Verlag en versiones para electronium y elektrochord con sintetizador, respectivamente. Ambos intérpretes suman sus fuerzas en Pole, pieza que, con prácticamente los mismos presupuestos, dispuso un año más tarde -tras la Expo de Osaka- para dos músicos y sus respectivos receptores de radio, con lo cual el resultado es más potente y complejo que el alcanzado en Spiral, aunque ambas lejos de los logros y novedad de Kurzwellen, con respecto a la cual estas piezas tienen un carácter epigonal un tanto deslucido por la reducción de efectivos (la utilización del método de espejo entre receptores de onda corta e intérpretes fue muy utilizado posteriormente por Stockhausen, llegando hasta la heptalogía operística Licht).

En el caso de Spiral, Stockhausen señala 10 secciones en la partitura de su obra, de las cuales, hasta 1995 sólo se ejecutaban una o dos de ellas en cada interpretación (de entre 15 y 20 minutos de duración). Fue Michael Vetter quien primero dio cuenta de la versión íntegra de Spiral (que llega a los 138 minutos), en su versión para voz: ésta que recoge el CD 46 de la Stockhausen Verlag en su grabación en estudio. La versión completa añade efectos de reverberación para producir ecos (algo claramente audible en los últimos minutos del primer disco). El libreto de este compacto contiene las explicaciones sobre la obra no sólo del compositor, sino del propio Vetter con respecto a su trabajo en la versión completa, en las cuales detalla el proceso de trabajo y sus posibilidades, en las que se aúnan la determinación, lo aleatorio y lo improvisado.

Por lo que a las interpretaciones se refiere, destaca especialmente la de Michael Vetter en Spiral, antológica por expresividad vocal, técnica y convicción. Es la suya una lectura más concreta -en los términos antes mencionados-, más ‘en espejo’ con respecto al sonido emanado de las radios de onda corta. Resulta impactante cómo su voz es capaz de reproducir lo captado en el dial, ya sean discursos, músicas desde árabes a pop, ruidos blancos del dial, etc., con un notable deje humorístico, en todo caso. En los casos de Harald Bojé y Péter Eötvös, ya sea conjuntamente (Pole) o por separado (Spiral), sus lecturas son más abstractas, menos imitativas e imaginativas en lo que a timbres se refiere, pero de una naturaleza muy compleja en capas sonoras y carácter electrónico.

Las tomas sonoras son excelentes, especialmente en el caso del CD 46, grabado en 1995 en óptimas condiciones; sin que por ello las tomas del CD 15 desmerezcan en nada a las ya conocidas de Stockhuasen en este periodo de los años sesenta, igualmente exquisitas y muy superiores en el propio sello del autor a las anteriormente editadas. Las versiones son todas ellas estereofónicas y preparadas (y supervisadas) por Stockhausen para dos canales, lo cual le confiere mayor legitimidad.

Como siempre en el sello alemán, los libretos de ambos compactos son muy completos -especialmente el del CD 46, de 100 páginas de extensión-, repletos de fotografías, esquemas, gráficos, indicaciones para la ejecución de las piezas y ensayos sobre las obras. Por último, recordar a quienes deseen hacerse con estos registros que pueden realizarlo a través de la web de la Stockhausen Verlag, a la que se accede desde esta misma reseña.

Estos discos han sido enviados para su recensión por la Stockhausen Stiftung.


Este artículo fue publicado el 23/04/2012

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