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Zumbando el alma

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En mi pago de Raco, en el campo de la zanja cuando se siembran penas se cosechan esperanzas / En el corral de pirca, zumba mi lazo, así me zumba el alma, vidita, cuando te abrazo. La sonrisa le ilumina el corazón cuando la zamba de Yupanqui florece en su voz. Sucede que los rumores del folclore la habitaron en su infancia en Raco, Tucumán, donde su padre tenía una casa de campo, y también donde Atahualpa había levantado un rancho, allá lejos y hace tiempo, para rodearse con los ecos del paisaje.

Maggie Spamer, nacida en Tucumán (Argentina) ha editado recientemente Mi esencia, un CD en el que aborda un repertorio de folclore y tango. En julio de 2004 presentó el registro discográfico en Fête de la Musique, en Ginebra (Suiza), donde realizó otras presentaciones. En 2005, fue candidata a los importantes Premios Gardel que se otorgan en la Argentina.

“Este disco fue grabado pensando en el público europeo. Canto folclore desde mi niñez, pero no ocurría lo mismo con el tango. Siempre lo escuché y me gustaba, pero nunca me le había animado”, cuenta. “Me acerqué entonces al guitarrista Miguel Ruiz, quien acompañó en Tucumán a todos los grandes del tango que pasaron por mi provincia. Y con él trabajé determinados acentos y matices, pero siempre sobre la base del sentimiento. En el folclore, fue fundamental el aporte de Luis Víctor Gentilini, quien no sólo me acompañó en el piano, sino que hizo los arreglos de varios temas. Juan Falú fue muy generoso al acompañarme en La Raqueña y la Zamba azul. Sólo tengo palabras de agradecimiento para todos los que me alentaron y pusieron su granito de arena para este hijo viera la luz”, agrega.

Maggie incursionó años atrás en el canto lírico, cuando integraba las filas del Coro Estable de la Provincia. Fue solista en las óperas Juana, la Loca, de Eduardo Alonso Crespo en el rol de monja, y en Cavalleria Rusticana, de Pietro Mascagni, dando vida a Lola.

El jazz le abrió puertas en su alma al despertar la década del 90. Entre 1992 y 1995, fue la vocalista en la Latina Jazz Band, conjunto creado en San Miguel de Tucumán. Desde 1995 hasta la actualidad, es la cantante de la Swing Jazz Band, grupo con el cual no sólo aborda un extenso repertorio de jazz, sino también de bossa nova y música latinoamericana. “El jazz fue también la música de mi niñez; les gustaba mucho a mis padres; mi papá era de origen escocés... Cantar jazz es muy difícil y debo decir que aprendí con mis compañeros. Ellos confiaron en que yo podía interpretarlo. Siempre he cantado por placer y cada vez que lo hago sobre un escenario, siento que el público es mi amigo. Lo ideal es poder vivir con dignidad haciendo lo que a uno le gusta. Eso es lo que trato de hacer”, explica.

Mi esencia  incluye piezas de Rolando “Chivo” Valladares, el “Pato” Gentilini, los Hermanos Núñez, María Elena Walsh, Chabuca Granda; de Dames-Manzi, Cobián-Cadícamo y de Discépolo, entre otros, tales como Bajo el sauce solo, La Raqueña, Coplas para la luna, Subo, Silbando cielos, El Manco Arana, Zaguán, Naranjo en flor, El 45, Los mareados, Fuimos y Cambalache. “En el exterior hay mucho interés por nuestra música nativa. En Suiza, por ejemplo, los únicos referentes son Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanqui. Muchos se sorprenden cuando descubren la enorme riqueza del repertorio tucumano”, comenta Spamer.

“No sólo es linda y simpática: Tiene presencia en el escenario, buen caudal de voz, garra y sentimiento. O sea todo lo que necesita una buena cantante para hacer un camino trascendente”, ha dicho de ella su comprovinciano, el afamado pianista Miguel Angel Estrella, actualmente embajador de la Argentina ante la UNESCO.

“Abrirse camino en Buenos Aires es muy difícil para cualquier artista del interior. Por eso rescato el gesto de Iván Cosentino, dueño del sello Irco, que se ha interesado por mi trabajo y se ocupa de su distribución y difusión. Mi tierra sigue siendo fértil en talentos. Con el riesgo de olvidar a algunos, creo que merecen llegar lejos el “Mono” Villafañe, Claudio Sosa, Lucho Hoyos, Adriana Tula, Claudia Gargiulo, Coqui Sosa, Claudia Ruiz Huidobro. Nuestro norte es, sin duda, Mercedes Sosa, quien lleva desde hace muchos años por el mundo el corazón de los tucumanos.

Cuando yo pase cerca de tu ranchito, raqueña, aunque pase al galope, vidita, haceme seña. Cuando voy a la loma se me hace que subo al cielo a buscar una estrella, vidita, para tu pelo. La voz de Maggie Spamer tiene la fragancia de las rosas mágicas, la frescura del agua que brota en un manantial, la intensidad de un viento norteño, la gracia y la pasión de las palomas enamoradas. Maggie canta con el corazón de una mujer que ofrece su alma en cada interpretación.



Este artículo fue publicado el 21/12/2005

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Comentarios:


Jose Pastor 10/01/2010 20:39:56
Maggie, con esa voz tan dulce y esa personalidad que le pones a cada zamba te hace unica. Tengo tu Cd. hace muchisimos años y ahora que recuerdo un profesor de apellido Cainzo me lo recomendo, la verdad que no se equivoco. Soy un apasionado del tango y el folklore que ya va quedando solamente en los recuerdos ,el cuchi, jaime davalos...etc.,. Muchos exitos para este nuevo año.

Saludos


Oscar Imhoff 18/12/2009 23:41:51
Hola Maggie!
Me alegro mucho de que andes revoleando tu CD y tu talento.
Mis mejores deseos para todo lo que emprendas.
Ah, Felicies fiestas !