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Soplos frescos

San José, 16/05/2006. Sala 107 de la Escuela de Artes Musicales (EAM) de la Universidad de Costa Rica. Quinteto de Vientos Eolo: Gabriela Vargas, flauta; José Manuel Rojas, oboe; Juan Nájera, clarinete; Cindy Bolandi, fagot; Manuel Mora, corno. Nino Rota, Pequeña ofrenda musical (1943). Jacques Ibert, Tres piezas breves (1930). Charles-Édouard Lefèbvre, Suite para quinteto de vientos, opus 57 (1885). Darius Milhaud, La chimenea del rey René opus 205 (1939). Benjamín Gutiérrez, Quinteto para vientos (1959). Ciclo ‘Martes por la Noche’
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El Quinteto de Vientos Miravalles ha sido pionero aquí en la interpretación y divulgación del valioso repertorio escrito, a partir del siglo XIX, para la combinación instrumental de flauta, oboe, clarinete, corno y fagot. Ahora, con el propósito de difundir la enseñanza de la música de cámara en el país, dos de sus fundadores, el oboísta José Manuel Rojas y el trompista Manuel Mora, han apadrinado un trío de estudiantes, Gabriela Vargas, en flauta; Juan Nájera, en clarinete, y Cindy Bolandi en fagot y, con ellos, han establecido el Quinteto de Vientos Eolo, apelativo que recuerda al dios de los vientos de la mitología griega.

El italiano Nino Rota (1911-1979) es más que nada conocido como compositor de música para el cine, pero su juguetona Pequeña ofrenda musical, escrita en 1943, ilustra su escritura idiomática para instrumentos de aliento, y el grupo Eolo inició el recital con una versión vivaracha de ella, aunque, en esta y las demás piezas, la calidad sonora del quinteto requería aún mayor homogeneidad y depuración.

La obra del francés Jacques Ibert (1890-1962) es extensa e incluye todos los géneros musicales. De estilo muy personal, Ibert transitó por una vía propia que ni defendía la tradición ni propugnaba la vanguardia. Sus Tres piezas breves, que datan de 1930, son en efecto muy breves: la primera, vivaz y radiante; la segunda, un diálogo cantabile entre flauta y clarinete; después de una introducción lenta, la tercera se trueca en un scherzando alegre.

También francés, Charles-Édouard Lefèbvre (1843-1917) fue compositor reconocido en su tiempo, ganador del Premio de Roma, pero, como tantos otros músicos académicos, la posteridad lo relegó al olvido. En 1885, Lefèbvre compuso la Suite para quinteto de vientos opus 57, en un estilo de reminiscencias mendelssohnianas.

Darius Milhaud (1892-1974) se encuentra entre los más destacados compositores franceses del siglo XX. La chimenea del rey René opus 205, es una suite para quinteto de vientos adaptada de la música escrita, en 1939, para una película que trataba sobre la caballeresca corte medieval del mencionado rey. Los números de la pieza conjugan ingenio, humor y elegancia en la escritura.

El Quinteto para vientos, del costarricense Benjamín Gutiérrez (n. 1937), es una obra de juventud, compuesta en 1959 cuando era alumno de Milhaud, y es la primera en su género escrita por un compositor nacional. En dos movimientos, en el segundo destacan unos pasajes dramáticos para la trompa.



Este artículo fue publicado el 22/05/2006

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Esta crítica se publica por cortesía del diario 'La Nación' de Costa Rica

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