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La producción más aclamada

Salzburgo, 02/08/2009. Felsenreitschule. Al gran sole carico d’amore, azione scenica en dos partes sobre textos recopilados por Luigi Nono y Yuri Lyubimov. Música de Luigi Nono. Katie Mitchell, dirección escénica, Vicki Mortimer, escenografía. Elenco: Elin Rombo (soprano I y III), Anna Prohaska (soprano III y I), Tanja Andrijic (soprano I), Virpi Räisänen (soprano IV), Susan Bickley (contralto), Peter Hoare (tenor), Chirstopher Purves (barítono), Andrè Schuen (bajo), Helena Lymbery (actriz), Laura Sundermann (actriz), Birgit Walter (actriz), Julia Wieninger (actriz). Asociación de concierto del Coro de la Ópera de Viena (dirección: James Wook). Orquesta Filarmónica de Viena. Dirección musical: Ingo Metzmacher. Nueva producción del Festival de Salzburgo en coproducción con la Staatsoper unter den Linden, Berlín
imagen Al gran sole carico d’amore (Bajo el gran sol cargado de amor) no es una ópera en el sentido tradicional sino, tal como la designa el propio compositor, una azione scenica cuya música está compuesta sobre textos de Bertolt Brecht, Tania Bunke (compañera de Ernesto Guevara), Fidel Castro, Georgi Dimitrov, Maxim Gorki, Ernesto ‘Che’ Guevara, Antonio Gramsci, Lenin, Karl Marx, Louise Michel, Cesare Pavese, Arthur Rimbaud, Celia Sánchez, Haydée Santamaría y textos populares recopilados por Luigi Nono y Yuri Lyubimov. El libreto no contiene diálogos ni presenta un relato sino que es un collage de escenas diversas cuyo tema, o hilo conductor, rememora el fracaso de diversos movimientos revolucionarios, desde la Comuna de París, ese estallido revolucionario espontáneo del año 1871, hasta la revuelta obrera de Turín de 1950, pasando por la revolución rusa de 1905, o el intento de liberación de América del Sur puesto en marcha, en Bolivia, por Ernesto ‘Che’ Guevara. Estas derrotas no han sido en vano y albergan la esperanza de un mundo mejor y más igualitario. En definitiva, la obra abarca elementos clave de la historia del comunismo.

Uno de los aspectos salientes del trato que Nono le da a estos textos es que ni sus autores, ni las grandes figuras políticas de que tratan, son objeto de la acción escénica, sino mujeres que han sido las víctimas o se han visto directamente afectadas por las revueltas y revoluciones en cuestión.

El título de la obra proviene de Les Mains de Jeanne-Marie un poema de Arthur Rimbaud, un canto de loa a las mujeres de la Comuna. La estructura de Al gran sole carico d’amore presenta dos partes. La primera se centra en los acontecimientos en torno a la Comuna de París de 1871. Para Nono, la Comuna marca el comienzo del comunismo. Interpola material relativo a la Comuna con referencia a acontecimientos que ocurrieron ochenta y tantos años más tarde en Cuba y Bolivia. Esta primera parte hace referencia a dos mujeres de la vida real que lucharon por sus ideales durante dos períodos diferentes: Louise Michel (1830-1905) y Tania Bunke (1937-1967). La primera luchó en las barricadas que los trabajadores erigieron durante el período de la Comuna de París. Fue juzgada, después de la caída del movimiento, y condenada a siete años de trabajos forzados en Nueva Caledonia. Regresó a París en 1880 y siguió luchando por la causa de la justicia social hasta su muerte. Tania Bunke, hija de emigrantes alemanes que huyeron de Alemania en 1935, nació en la Argentina. Luego de regresar, con sus padres, a la entonces República Democrática de Alemania, se marchó a Cuba en 1961. En 1964 la enviaron, provista de una falsa identidad, a Bolivia donde recopiló información invalorable sobre el Estado derechista. En 1966 se unió al movimiento guerrillero y prestó servicios en la jungla. La mataron el 31 de agosto de 1967. El tercer personaje que aparece es una mujer de la actualidad que explora un museo desafectado que otrora albergó una exposición dedicada a mujeres comunistas, entre las cuales estaban Louise Michel y TaniaBunke. Al final de esta parte, Nono introduce uno de los personajes centrales de la segunda parte: la madre rusa. Esta mujer, de nombre Pelagya Nilovna, es un personaje ficticio inventado por Maxim Gorki en su novela La madre.

La segunda parte abarca una más amplia gama de personajes, países y acontecimientos políticos, desde la revolución cubana de 1953 hasta la Guerra de Vietnam. Algunos de los personajes son ficticios, como la prostituta Deola, de los poemas de Cesare Pavese, o más simbólicos, como la figura de la madre rusa. También siguen apareciendo algunos personajes históricos como Celia Sánchez y Haydée Santamaría, pero su presencia es muy sucinta. Los acontecimientos se centran en las figuras de la madre rusa, la madre turinesa y la prostituta Deola.

Pelageya Nilovna, o ‘La madre rusa’, es una mujer de la clase obrera cuyo hijo, Pavel, trabaja en una fábrica de acero en Moscú. A raíz de las actividades políticas de Pavel, su madre se encuentra gradualmente involucrada en la lucha por el comunismo. En un momento es sorprendida distribuyendo panfletos políticos (actividad ilegal). Su hijo termina sucumbiendo, víctima de sus actividades políticas.

Deola es una prostituta que ejerce en Turín, en los años cuarenta. Se trata de un personaje ficticio que se origina en los poemas de Cesare Pavese.

Finalmente, la madre de Turín padece las turbulencias políticas del período de las huelgas de la empresa Fiat, en los años cincuenta. Su marido y su hijo están involucrados en la acción política y ella pronto se encuentra envuelta en la causa.

A pesar de la existencia de estos personajes individuales, Nono no hace aquí hincapié en los destinos individuales. Lo que le interesa es la interacción de lo histórico con estos destinos individuales. Mientras la ópera tradicional se basa en un argumento en el que cada personaje desempeña su papel, en Al gran sole carico d’amore, este tipo de reparto de roles no existe. Las voces solistas cantan textos repartidos entre diversos personajes y también el coro, que desempeña un papel preponderante en la acción escénica, hace otro tanto. Ello no obstante, no se trata aquí de un oratorio, o forma similar, sino de una obra de teatro musical que requiere un montaje escénico.

Nono otorga gran libertad de realización al director de escena ya que la partitura contiene pocas indicaciones de lo que este debe hacer. La partitura, en cambio, contiene indicaciones extremadamente detalladas respecto de su realización musical. Juri Liubimov realizó la dirección escénica del estreno absoluto de la obra. Su montaje fue abstracto y Nono había quedado tan satisfecho, que quería que esa fuese la forma definitiva en que habría de representarse siempre la obra. Cuando en 1978, Jürgen Flimm montó la obra, en Frankfurt, en una versión musical revisada, ofreció una puesta escénica menos abstracta de la misma. Luigi Nono quedó muy conforme y entendió que no era posible fijar de manera definitiva una (única) realización escénica para una obra de teatro musical.
 
En la actualidad, Jürgen Flimm es el director artístico del Festival de Salzburgo y tiene el mérito de haber incluido esta obra en la programación. Pero, con mucho tino, decidió no encargarse de la realización escénica de la misma y a dichos efectos contrató a Katie Mitchell, una acreditada directora británica. La Sra. Mitchell, en colaboración con la escenógrafa Vicki Mortimer, Leo Warner (director de vídeo-filmación) y Bruno Poet (luminotecnia), tuvo que hacer frente a la nada fácil tarea de montar esta obra en el gigantesco escenario de la Felsenreitschule (antigua escuela de equitación estival) cuya boca de escenario es de 40 metros. El principal desafío consistió en representar, en este vasto espacio, las escenas en que los diversos personajes femeninos describen situaciones particulares de sus respectivas existencias. A estos efectos, Katie Mitchell recurrió a la técnica de filmación en vídeo en circuito cerrado. Atareados camarógrafos filmaban, a medida que transcurrían, las escenas a efectos que el espectador pudiera verlas proyectadas en grandes dimensiones en una pantalla que se encontraba montada en el sector derecho del escenario. En el centro del escenario Katie Mitchell situó el coro, los solistas vocales y un mini paisaje compuestos de piedras, en que se desenvolvieron algunas escenas complementarias. Los solistas vocales prácticamente no actuaron sino que fueron figuras estáticas. Sólo en algunos momentos expresaron mediante escuetos gestos algunos aspectos dramáticos contenidos en las partes vocales.

La pantalla, que no era ni lisa ni blanca, sino que presentaba una superficie pintada con colores tenues, de textura rugosa, le otorgó a la proyección de las escenas un aspecto vaporoso, como si se tratara de un recuerdo, de una suerte de ensoñación que además sugería aspectos introspectivos de los personajes involucrados.

De hecho, y a pesar del gran despliegue de técnica visual realizado en esta oportunidad, lo que domina en esta obra es su partitura, esto es, la música, que requiere un número importante de solistas vocales, un numeroso coro, y un gigantesco aparato orquestal que no cabe en un foso de orquesta común. A fin de destacar el protagonismo de lo instrumental y vocal, Katie Mitchell y Vicki Mortimer colocaron a la orquesta en un foso poco profundo que va emergiendo hacia la izquierda (visto desde el público) mientras gran parte de la percusión y de los instrumentos de metal se encontraban ubicados en balcones situados, a la vista, a la izquierda y derecha del escenario.

La obra, cuya duración aproximada es de dos partes de 45 minutos, requiere la participación de nueve voces solistas (cuatro sopranos, una contralto, un tenor, un barítono, dos bajos) dos coros mixtos, nueve instrumentos solistas (violines, violas, violonchelos, contrabajos), una orquesta de vientos compuesta por cuatro flautas, cuatro oboes, cuatro clarinetes, cuatro fagotes, cuatro trompas, cuatro trompetas, cuatro trombones, y requiere además la actuación de siete percusionistas, dos timbalistas, arpa y diez primeros violines, diez segundos violines, diez violas, diez violonchelos, diez contrabajos y banda magnética.

La música de Nono presenta un espectro sonoro que va desde lo homófono hasta lo más disonante y chillón. La dinámica requerida oscila entre sonidos apenas audibles y fortísimos apenas tolerables. Por momentos, la música constituye un simple comentario de lo visual, pero en otros momentos, se hace cargo del acontecer escénico y adquiere un carácter protagónico que domina lo escénica con increíble sensualidad y enorme violencia. De esta manera, la música de Nono es, por momentos, comentario abstracto de los textos y de lo que se visualiza, para luego pasar a ocupar un lugar protagónico, esencial y avasallante. Casi nunca queda reducida a un mero fondo musical sino que casi siempre reviste un papel protagónico.
 
Los solistas vocales, en particular las voces femeninas, que actuaron en esta producción, fueron todas de extraordinaria calidad. Las partes son difíciles de cantar en cuanto que Nono tiene una predilección por los registros muy agudos. Las voces estridentes de sopranos desempeñan un papel importante en la estructura sonora de la obra. Tres solistas, Elin Rombo, Anna Prohaska y Tanja Andrijic, se repartieron con bravura partes de indicadas en la partitura como Soprano I y Soprano III, mientras que Stara Tynan cantó la parte de la Soprano II y Virpi Räisänen la parte de la Soprano IV. Además, Susan Bickley (contralto), Peter Hoare (tenor), Christopher Purveo (Barítono), Ander Schuen (Bajo I), Hee-Saup Yoon (Bajo II) y dos solistas del coro, cantaron sus igualmente complejas partes vocales.

Mientras solistas vocales y coros cantaban los textos, en la primera parte las actrices Susan Bickley y Julia Wieninger representaban los personajes de Louise Michel y Tania Bunke, y en la segunda, Birgit Walter representba la madre de la obra de Gorki, Laura Sundermann, la prostitua Deola, y Helena Lymbery, la madre de Turín.

Al frente de la dirección musical de este gigantesco aparato, el director alemán Ingo Metzmacher demostró ser un músico de gran fuerza y disciplina. Metzmacher fue discípulo de Nono y señala, en una entrevista, que tuvo el raro privilegio de gozar de la amistad del compositor. En todo momento supo guiar a la muy atenta Orquesta Filarmónica de Viena, coros y solistas, a través de las complejidades esta difícil partitura. A pesar de su carácter abstracto, la música de Nono es muy directa y presenta partes muy conmovedoras como el réquiem para Tania Buke y el propio final de la obra.

En cuanto a la orquesta Filarmónica de Viena, Metzmacher dice que trabajó con gran gusto con esta orquesta dado que tiene un sonido privilegiado que es exactamente lo que necesita la obra, sobre todo en las partes más expresivas.
 
En resumen, Al gran sole carico d’amore, fue la producción más aclamada, este año, en el Festival de Salzburgo. Este éxito se debió a la magnífica realización escénica, a la soberbia realización musical brindada por la gran orquesta vienesa, solistas y coros, bajo la experta dirección musical de Ingo Metzmacher y, por sobre todo, al hecho que esta magna obra es, en definitiva, una de las grandes creaciones musicales del siglo XX.


Este artículo fue publicado el 09/09/2009

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