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Encuentro de Bach y Torres en el 'Universo Barroco'

Madrid, 25/05/2012. Auditorio Nacional / Sala de Cámara. María Espada. Soprano, Eugenia Burgoyne, Mezzosoprano, Carlos Mena, Contratenor, Andrew Tortise, tenor, Elier Muñoz, barítono. Al Ayre Español. Director, Eduardo López Banzo. Johann Sebastian Bach, Suite orquestal Nº1 BWV 1066 y Misa en sol menor BWV 235. Joseph de Torres (ca 1670-1738), Villancicos: Canten Afectos, Al clamor, Perlas, luzes, Más no puede ser” (Cantada), y Arpón, que glorioso. Asistencia: 98%. Ciclo “Universo Barroco” del CNDM (Centro Nacional de Difusión Musical) Espada,
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“Al Ayre Español” es una orquesta de cámara barroca, que se presentó con 4 primeros violines, 3 segundos violines, 2 violas, dos ‘cellos, violone, Archilaud, dos oboes, un Fagot, clave y órgano. Los violines y los oboes se ubican a la izquierda, el violone (una especie de contrabajo) y el fagot en el centro, y los demás a la derecha. Entre los integrantes hay algunos pocos nombres extranjeros, pero la mayoría son músicos nacionales, lo mismo que su director Eduardo López Banzo. La orquesta reside en el auditorio de Zaragoza, y cuenta con el patrocinio de Telefónica, el Gobierno de Aragón e Industrias Químicas del Ebro. Destaco esto último, porque el resultado de semejante esfuerzo es brillante y debe constituir un orgullo nacional.

En primer término sonó una de las 4 suites de orquesta de Bach, con sus 7 partes, empezando por una “Ouverture” seguido de una “Courante”. En esta última hay que destacar los bonitos efectos de contrastes sonoros que supieron producir. Luego las dos “Gavottes”, la 2ª algo más ligera que la 1ª. A continuación, una “Forlane” que sonó regiamente, seguida de dos “Menuettos”, el 1º de gran interés rítmico, el 2º con sutiles detalles sonoros. Luego las “Bourrées” 1 y 2, donde predominaron los vientos, la 1ª con un solo y la 2ª a cargo de los dos oboes y fagot – esto sonó muy, pero muy bien. Y para terminar dos “Passepieds”, alegres y para acabar con cierto aire de triunfo. Deseo destacar la labor de los dos oboes, que tienen una importante misión en esta obra: cumplieron de forma brillante, destacando su habilidad de incorporarse al conjunto o sobresalir en pasajes donde esto corresponde. Resumiendo: Todo esto fue tocado con una gran pureza de estilo y una calidad sonora que hace tiempo no escuché, y provocó, lógicamente, el cálido aplauso del público.

La Misa en sol menor, que se oyó a continuación, fue ejecutada con órgano (en vez de clave) y con el concurso de un cuarteto de cantantes – soprano, contratenor, tenor y barítono – y constó de seis movimientos: el “Kyrie” inicial, más bien tranquilo, incluyó un fugato muy afectivo, y contó con el concurso de los cantantes que tuvieron pasajes solistas donde pudieron lucir su gran calidad. Al “Gloria”, un arrebato de alegría, ejecutado con una técnica perfecta, le siguió el “Gratias”, un Aria para tenor. El “Domine Fili” que siguió, permitió al contratenor lucir su gran calidad, y el “Qui tollis” nos familiarizó con la calidad vocal del barítono, que tiene además un registro agudo notable. Terminó la misa con “Cum Sancto Spiritu”, donde el cuarteto de cantantes y los violines 1ºs y 2ºs  tuvieron ocasión de lucirse en un final triunfante. Una versión notable, en todo el sentido: calidad, estilo, sonoridad, fraseo: todo impresionantemente bien presentado, bajo la sabia dirección de López Banzo.

La segunda parte del programa fue íntegramente dedicada a obras del madrileño Joseph de Torres (ca 1670 – 1738) a través de cuatro Villancicos y una “Cantada”. Esta música está muy bien escrita y se destaca sobre todo por los ritmos interesantes que amenizan esta música y le dan un aire festivo. Es una pena que muchas de las obras de Torres se perdieron en un incendio, en su época, pero tiene enorme mérito que Eduardo López Banzo haya recogido estas piezas. En la primera Canten Afectos – Villancico de miserere a Jesús Crucificado – se lució Carlos Mena con un solo de contratenor muy atractivo. Esta pieza tiene sus dificultades que fueron vencidas gloriosamente bien. Al clamor – Villancico al Santísimo – a cargo de 4 cantantes – es una pieza más tranquila pero que igualmente sonó muy bien. Perlas, luces – Villancico al Santísimo – consta de dos partes, A) un Allegro y luego B) un pasaje más suave pero nuevamente con un ritmo muy intrincado. La pieza termina con un final brillante.

Siguió Más no puede ser, una Cantada al Nacimiento con 5 partes: Despacio – Rezitado – Aria – Minué y Grave. Los solos cantados están a cargo de las voces femeninas, pero intervienen los cinco cantantes en el Grave final. Y para terminar “Arpón, que glorioso”, otro Villancico al Santísimo, con 3 cantantes acompañados por un ritmo de 3/8 rápido – muy efectivo y festivo, por cierto. Esto provocó muchos aplausos, prolongados, y el público recibió de regalo dos “bises”: 1) uno festivo vinculado con la Catedral de Málaga, canto exuberante con el cual se celebraban ciertos eventos y 2) un Miserere más tranquilo con los cuatro cantantes acompañados apenas por el archilaúd; esto sonó precioso y puso un punto final tranquilo de gran calidad a este concierto.

Salí asombrado: tener semejante conjunto en España parece un milagro. Ya he comentado hace algún tiempo que en Zaragoza se cultiva bien la música clásica – hay varios profesores extranjeros allí – y esto deja sus rastros. Ojalá se hiciera un trabajo comparable en el resto de las regiones. Felicitaciones a todos los que participaron y un particular saludo al director Eduardo López Banzo cuya inquietud ha dado frutos insospechadamente buenos. ¡“Bravi”!



Este artículo fue publicado el 08/06/2012

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