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Brahms y el muro

Johannes Brahms: Las 4 sinfonías. Gewandhausorchester Leipzig. Kurt Masur, director. Presentador: Michael Tumelty; productor: Mike Newman. Dos DVD de 196 minutos de duración. Grabado en el Royal Concert Hall de Glasgow en 1991. Código de región 2, 3, 4, 5. Sonido Linear-PCM Stereo. Formato y Color NTSC 4:3. Subtítulos en alemán, inglés, francés, italiano y español. Producido por la BBC de Escocia y NVC Arts. Warner Music Vision 50-51011-6860-2-3
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En alguna ocasión anterior me he referido al asunto: no está del todo claro el papel que jugó Kurt Masur (Brieg, Silesia, 1927) en los acontecimientos que se sucedieron antes, durante y después de la caída del muro de Berlín, aunque sí parece evidente que el hombre, en tanto que personaje respetado en Leipzig, intervino de manera acertada en los momentos más delicados para evitar que las revueltas de aquel otoño de 1989 acabaran en un baño de sangre entre los ‘vopos’ y los manifestantes.

El caso es que, una vez la cosa no tuvo vuelta atrás, el nombre de Masur sonó -según las fuentes- para alcalde lipsiense e incluso para presidente transitorio de la República Democrática Alemana, durante el período que medió entre la puesta de pies en polvorosa por parte de Erich Honecker y la reunificación oficial de Alemania. Con su habitual socarronería, Masur suele quitar hierro al asunto recordando lo que dijo a sus convecinos: ‘¿soy tan mal director de orquesta que me queréis de alcalde?’ Aunque a nadie se le escapa cuánto ayudó el episodio para que un sólido pero gris Kapellmeister del otro lado del telón de acero fuera observado desde occidente con muy distintos ojos.

En mayor o menor medida, dicha apreciación debió jugar en favor de Masur para acceder a la titularidad de la Orquesta Filarmónica de Nueva York en 1991. Justo el año en el que fueron tomadas las filmaciones que nos ocupan hoy, si bien Masur seguía siendo entonces el rector de la Gewandhausorchester, cargo al que había accedido en 1970 y que mantuvo hasta 1996. En esa fecha, 1991, Masur tenía aún fresco el recuerdo de la noche del 9 de octubre de 1989, en la que interpretó la Segunda sinfonía de Johannes Brahms mientras a las puertas de la ‘Casa de las telas’ se convocaba más y más gente; concierto que él evoca como una ‘plegaria’ en las entrevistas incluídas en estos DVDs.

Sería injusto decir que las conversaciones de Masur con el presentador Michael Tumelty, que preceden a la interpretación de cada una de las cuatro sinfonías (casi media hora de charla) es lo más interesante de este álbum. Pero sin duda son uno de sus atractivos principales: en un inglés más que fluído (oportunamente subtitulado), Masur va desgranando recuerdos y opiniones de su formación musical, de Wilhelm Furtwängler y de Bruno Walter (ambos asiduos en el podio de la orquesta de Leipzig en el período de entreguerras), de su colaboración con Walter Felsenstein en la Komische Oper berlinesa…, y de las sinfonías brahmsianas.

Al respecto, no es que a estas alturas uno se vaya a creer el ‘temor reverencial’ de Brahms por Beethoven, ni el hábil juego aritmético que equipara el número de sinfonías del de Bonn con el total resultante de las sinfonías y conciertos brahmsianos más el Requiem. Pero sí es dable mayor credibilidad a la perfección absoluta alcanzada por el hamburgués en la Cuarta sinfonía, cuyo arranque -siempre según Masur- es la continuación lógica del ‘finale’ de la Tercera; y al menos un servidor se alegra también de escuchar una opinión autorizada que huye de los pastoralismos de la Segunda y que favorece el dramatismo de la Tercera por encima de su supuesto carácter idílico.

Por lo demás, en las interpretaciones de estas obras que ofrecen Masur y la Gewandhaus no hay nada que resulte sorprendente, y su escucha discurre por senderos bien conocidos: seriedad, rigor, tiempos tirando a ligeros, abuso del ‘mezzoforte’, contundencia, y un cierto conservadurismo que lleva a no asumir riesgos. Por otra parte, se respeta la plantilla requerida por Brahms –maderas a dos-, aunque no las repeticiones en los movimientos iniciales de las tres primeras sinfonías. La versión de la Sinfonía en Mi menor me ha parecido la más convincente: Masur estira ligeramente la primera nota de los violines para arrancar con tensión, la cuerda retoma el segundo tema del tiempo lento de forma conmovedora (el ‘espressivo’ indicado en la partitura queda muy atrás), el ‘scherzo’ sale apabullante, y la gloriosa ‘pasacalle’ se da con la debida limpieza (aunque en los últimos 22 compases Masur echa a correr sin motivo aparente).

El álbum se presenta de forma espartana, sin carpetilla -para eso están las entrevistas-; y ni la toma de sonido ni la filmación son nada del otro mundo, por lo que no se puede apreciar plenamente el sonido glorioso de esta orquesta venerable; pero a mí me sigue fascinando comprobar una vez más -visualmente y sonoramente- cómo se produce el milagro de tocar ‘nach dem Schlag’ a la vieja usanza.



Este artículo fue publicado el 02/02/2007

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