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Monográfico Durán-Loriga en su 50 cumpleaños

Madrid, 17/11/2008. Auditorio 400 del MNCARS. Ananda Sukarlan, piano. Susana Cermeño, arpa. Electroacústica LIEM. Modus Novus. Director, Santiago Serrate. Obras de Jacobo Durán-Loriga. Temporada 2008/9 del CDMC. Aforo: 90%
imagen Con ocasión de cumplir 50 años, el CDMC organizó este concierto monográfico de la obra de Jacobo Durán-Loriga, que se formó en el Conservatorio de Madrid y estudió con Carmelo Bernaola y Luis de Pablo.

En las notas al programa que el CDMC prepara siempre con sumo cuidado, encontramos una breve biografía, una lista cronológica de las obras catalogadas del compositor, y comentarios -con citas del propio Durán-Loriga- esta vez de la pluma de José Luis García del Busto.

El programa nos ofreció cinco obras, incluyendo una de las primeras del año 1983, otras de 1987 revisadas más tarde, y una más reciente del año 2004. En todas las obras se nota una preocupación básica del compositor: la sonoridad, la variedad de colorido sonoro, hasta tal punto que en varias ocasiones una sola nota es objeto de un tratamiento instrumental sofisticado para sacar la mayor variación posible de un elemento tan básico. Para ello el autor busca una nota de mucha resonancia y posibilidad de vibraciones en simpatía como por ejemplo un ‘mi’ o un ‘la’. Estas exploraciones se hacen con mucha habilidad, y las secuencias son atractivas y mantienen el interés del oyente.

La primera obra ejecutada, Petit ensemble bleu, del año 1987, para cinco vientos madera, tres metales, diez cuerdas (4/3/2/1) y percusión hace precisamente eso. Empieza con un pasaje dedicado a la nota ‘mi’, muy atractivo, pero luego las cosas se amenizan y hay un trozo que me sonó similar a música instrumental de Stravinsky. Esta obra dura unos doce minutos y fue revisada en el año 2000. El tratamiento instrumental es muy variado, con frecuentes pasajes solistas repartidos entre todos. En rigor, es música de cámara, o un concierto de cámara. La versión, muy correcta en manos de los integrantes del grupo Modus Novus bajo la precisa dirección de Santiago Serrate.

Siguió un estreno en España, Petit ensemble jaune del año 1987, pero revisada en 2008. Está escrita para arpa solista y tres grupos reducidos de un total de once cuerdas, cada uno con un percusionista. Nos comentan en las notas al programa, que originalmente fue ejecutado por dos arpas, y que la adaptación reciente repartió las notas de éstas para que solamente haga falta una sola arpista, que en este caso fue Susana Cermeño, que nos tocó su parte -nada sencilla- con mucha soltura. La obra trascurre, en general, de forma apacible para escuchar al arpa, pero hay un momento de clímax, fortísimo, después del cual se aprecia aún más la dulzura del instrumento solista. Obra amena, que dura unos catorce minutos, con sonoridades muy originales, cuya interpretación fue de gran calidad, siempre bajo la atenta dirección de Serrate.

La primera parte del programa se cerró con Antoianças, una obra dedicada a Xavier Güell. Se trata de un noneto, que dura dieciocho minutos, para flauta(s), oboe, clarinete(s), dos percusiones, piano, viola, violoncello y contrabajo. Aquí el compositor explora nuevamente determinadas notas, en un fragmento lento inicial, un segundo trozo más movido, y una conclusión que junta elementos de las dos partes anteriores. A pesar de lo sofisticado del lenguaje, esta obra me gustó mucho: desde esa fábula inicial en busca de un desenlace, al ritmo reconocible del trozo del medio que subraya líneas melódicas ensoñadas, y la mezcla final de los dos conceptos, donde hay orden de un lado, y desorden del otro. A pesar de ofrecer problemas de coordinación, la versión salió muy pulcra y precisa, y sonó muy bien.

Después del intermedio, oímos La Isla Perdida (Homenaje a Albéniz) de 1990, revisada en 1999, para piano solo y diez instrumentos que deben colocarse en semicírculo, con el piano en el centro. Esta obra dura unos quince minutos, y ofrece algunos pasajes solistas al piano acompañados discretamente, una extensa cadencia en solo, y otros trozos puramente instrumentales durante los cuales el piano calla. Todo ello en función del juego de sonoridades que le son tan importantes al compositor. Hay nuevamente una apoteosis en fff, pero también desenlaces, hacia el final, de extrema delicadeza en ppp. El pianista Ananda Sukarlan, especialista en música contemporánea, dominó su parte con gran naturalidad, y siendo así cosechó aplausos de reconocimiento por el público.

Y para terminar, una de las primeras composiciones catalogadas de Durán-Loriga, su Kammerkonzert del año 1983. Escrito para tres cuartetos -de vientos madera, de metales y de cuerdas-, dos percusionistas y cinta magnética cuadrafónica, está concebida también en tres trozos, los laterales con música electromagnética, y un breve pasaje central sin. Me sorprendió la eficaz interacción de los ruidos o notas/ritmos que salieron de los altoparlantes y los músicos sobre el escenario: todo pareció muy lógico a pesar de la aleatoriedad prevista. Además había nuevamente acción sonora en abundancia, con primorosa preparación de momentos de clímax. Muy atractivo e interesante.

Ante un público aplaudiendo, hizo su presencia sobre el escenario el compositor, que a su vez felicitó al director y músicos por su excelente rendimiento. El Grupo Modus Novus se compone de miembros jóvenes de la plantilla de la orquesta sinfónica de RTVE, fue fundado en 1988 y ya tiene un nutrido currículum a su crédito. Santiago Serrate los dirige desde hace cuatro años. La impresión que dejaron fue del todo encomiable.

Esta temporada del CDMC ha puesto en relieve la actividad creativa de compositores españoles, nada desdeñable, como exponente cultural. Demuestra que aquí hay muchísimo talento. Si tan solo fuera posible conseguir un ímpetu comparable en la formación de profesionales de cuerda alta (violín/viola), España se convertiría en una primera potencia musical. Ojalá se produzca el milagro….

Este artículo fue publicado el 27/11/2008

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