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Un acto patriótico

Buenos Aires, 01/06/2008. Estadio Luna Park. Orquesta Staatskapelle de Berlín. Dirección Musical: Daniel Barenboim. Obras: Richard Wagner: Obertura de Los Maestros Cantores de Nuremberg, Preludio y Muerte de Amor de Tristan e Isolda. Gustav Mahler: Sinfonía nro. 5 en Do sostenido menor. Concierto organizado por el Mozarteum Argentino en Homenaje al Teatro Colón en su Centenario
imagen El 19 de mayo de 1994 se firmó una Declaración-Marco sobre Cooperación entre las ciudades de Berlín y Buenos Aires. En agosto de 2004 este acuerdo se amplió incluyendo a los teatros Colón de Buenos Aires y Deutsche Staatsoper de Berlín. Aunque este último acuerdo de hermanamiento no lo dice expresamente, existió la intención de las autoridades del momento de traer para este año 2008 a Buenos Aires a los elencos de esa casa de ópera alemana para interpretar Tristan e Isolda de Wagner. Naturalmente las autoridades germanas continuaron durante estos cuatro años trabajando en pos de la concreción del objetivo propuesto mientras que en Buenos Aires las diferentes administraciones de la ciudad y del teatro Colón ignoraban, como ya es lamentable tradición, los acuerdos y planes de las autoridades anteriores. Lamentablemente, para los argentinos, estos acuerdos se realizan para la foto y la portada del diario y no con la intención de cumplirlos. El alejamiento del director del Colón de ese momento, Tito Capobianco, dio por tierra este magnífico intento de homenaje artístico.

Pero claro, la Staatskapelle de Berlín tenía previstas las fechas y merced a la excelencia del Mozarteum Argentino la orquesta brindó además de los dos conciertos para sus abonados, otros dos en las fechas reservadas para el frustrado Tristán, que de ninguna manera es el pergeñado durante 2007 para el mes de marzo de este año por las autoridades anteriores y que fue levantado conjuntamente con casi todos los planes para este año por la gestión actual.

En función de lo reseñado se efectuó este 'Concierto Homenaje al Teatro Colón' por parte del Mozarteum Argentino y la Staatskapelle de Berlín con la dirección de Daniel Barenboim, en el popular espacio del Luna Park y con el formal auspicio del gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

En principio el único posible homenaje al Colón fueron distintas postales del teatro -desde su fundación hasta algunas de días aún cercanos- que se proyectaban en tres pantallas gigantes lo que producía en los presentes un sentimiento de tristeza e innegable nostalgia.

El concierto


El Luna Park es un amplio estadio, con amplificación, con capacidad variable y que en esta noche fue colmado por más de cuatro mil asistentes que siguieron el programa con unción, concentración y silencio. Afortunadamente los habitantes de todo el país pudieron seguir el concierto merced a las cámaras del canal estatal de televisión en una decisión de sus autoridades que no puede ser menos que aplaudida y festejada.

Como inicio se escuchó la 'Obertura' de la ópera Los Maestros Cantores de Nuremberg de Richard Wagner vertida con potencia y precisión germana a pesar de algunos problemas de saturación del sonido amplificado en los timbales y algunos bronces.

Ya durante el 'Preludio' de Tristán e Isolda el balance acústico mejoró y se pudo apreciar la justeza de los ataques, la afinación y la excelencia de las cuerdas. Sin solución de continuidad se pasó a la 'Muerte de amor' de la misma ópera de Wagner en donde el maestro Barenboim hizo gala, dentro de su estilo de conducción parco en gestos y que parece más estar escuchando que dirigiendo y que habla a las claras de la concentración del organismo y la seriedad de los ensayos, de lo que puede lograr con su orquesta: brillo, potencia, tersura, matices, expresividad plena y perfección general.

En la segunda parte se presenció una versión modélica de la Quinta sinfonía de Maher donde, nuevamente, el organismo sinfónico y su director volvieron a manifestar su excelencia con una cuerda memorable y unos bronces exactos, a la par de una articulación perfecta y cambios de intensidades o de dinámicas de excelencia. Esto hizo que el público no pudiera acallar su satisfacción e interrumpiera con aplausos luego de escuchados los primeros tres movimientos. Los últimos dos mostraron nuevamente la profesionalidad, el rigor y la concentración de los profesores miembros de la Staatskapelle, actitud artística que parece que se perdió hace años en el ámbito local.

Un acto patriótico

Ante un programa armado sin concesiones para un ámbito no usual para la música clásica no era concebible un bis (o propina) pero ante los reiterados llamados a escena y el fervor del público el maestro Daniel Barenboim tomó un micrófono y habló.

Ya sus palabras surcan la web y un vídeo casero puede verse en el popular sitio YouTube con las palabras completas del maestro y por ello espigaremos los conceptos principales. Comenzó diciendo que no acostumbra hablar al público antes o después de un concierto por considerar que la música lo expresa todo, pero que la circunstancia especial del lugar y las circunstancias ameritaban tomar la palabra. Luego dijo que estaba muy contento de poder traer a Buenos Aires a la orquesta de la Staatskapelle, pero muy apenado porque ese concierto tenía que haberse realizado en el Teatro Colón.

En este punto, con coraje civil y con un patriotismo cultural que pocos tienen en nuestro medio y seguramente consciente de la repercusión de sus palabras, se refirió a las demoradas obras del Teatro Colón y dijo "que el hecho de que el Colón no esté terminado nos sólo es un hecho triste sino que no habla muy positivamente del espíritu que tenemos y debemos tener en este país. El Teatro Colón no es un teatro para lucirse hacia el exterior, el Colón es el símbolo de la existencia y de la riqueza de la vida cultural argentina. Que esté cerrado una semana de su Centenario es una señal de que algo no anda muy bien. Yo llevo a la Argentina en mi corazón y por eso me duele". Las ovaciones en este momento se multiplicaron pero aún faltaba la exhortación más potente dirigida "a todas las personas, responsables e irresponsables y de todo tipo, para que olviden las ambiciones personales, su orgullo personal, que son algo muy pequeño", para "que el Teatro Colón se abra nuevamente en el Bicentenario en 2010.”

Posteriormente prometió volver y recordó las palabras de nuestro Himno Nacional "sean eternos los laureles que supimos conseguir", y dijo muy enfáticamente "¡Señoras y señoras, los laureles no son eternos! ¡Hay que reinventarlos todos los días!". Luego de la ovación que provocaron sus palabras, inesperadamente comenzó a dirigir la orquesta interpretando el Himno Nacional Argentino que fue coreado con unción por todos los presentes y con la precisa batuta de Barenboim para las entradas de este improvisado coro popular.

La vista nublada por las lágrimas de este cronista no le impidieron ver la misma emoción en el público cercano formado por periodistas, músicos y directores de orquesta locales amén de la multitud de melómanos agradecidos por este pequeño final patriótico y la, quizás, versión de nuestro himno nacional más vibrante, ajustada, precisa, perfecta y emocionante de sus vidas.

En suma: el mejor homenaje brindado al Colón en su centenario con un acto patriótico como broche final.


Este artículo fue publicado el 06/06/2008

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Referencias:


Daniel Barenboim

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