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La lucha continúa

imagen Decíamos el 27 de diciembre de 2010 [leer] que la noche del 22 de ese mes sería recordada durante mucho tiempo como "la noche en que un grupo de artistas respondió con su arte a la prepotencia, el autoritarismo y el desprecio por la cultura del actual director del Teatro Colón, el señor Pedro Pablo García Caffi".

Aquella fue una noche inolvidable porque los integrantes del Ballet Estable del Teatro convocaron a una función especial que se llevó a cabo para difundir sus reclamos, y también como protesta a causa de la cancelación de la temporada de Ballet 2010, en el escenario de otro teatro emblemático de la Ciudad de Buenos Aires: el Teatro Nacional Cervantes, ofrecido en un gesto solidario por su director general Rubens Correa.

Desgraciadamente, como en una cinematográfica escalada, los hechos posteriores vinieron a demostrar que el señor García Caffi, como si la ciudad de Buenos Aires fuera un feudo de su propiedad, emprendió una embestida inédita contra el personal y los artistas del Teatro Colón y, con el respaldo del ministro de cultura Hernán Lombardi y del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos, Mauricio Macri, incurrieron en acciones nunca vistas en la historia institucional, jurídica y política de nuestro país.

De tal manera el Gobierno de la Ciudad decidió demandar judicialmente a los trabajadores del Teatro Colón (artistas, técnicos y delegados gremiales) por $ 11 millones de pesos “por los daños provocados por las suspensiones de las funciones” y otros $ 44 millones en concepto de “daños futuros y potenciales”.

Por ese motivo los trabajadores involucrados realizaron una conferencia de prensa el día 3 de febrero para repudiar esa increible decisión, que no reconoce antecedentes fácticos ni jurídicos.

A todo esto los trabajadores reclaman un aumento salarial del 40 %, absolutamente razonable si se tienen presentes las diferencias abismales que existen entre los precios de las localidades y los sueldos que se pagan en los teatros más importantes del mundo, como lo era en el pasado el Teatro Colón, degradado y rebajado en todos los órdenes por la actual dirección.

De igual modo vienen solicitando, desde hace ya largo tiempo, que no se criminalice su legítima protesta, que se retire toda sanción y/o sumario a los trabajadores y delegados de la Asociación de Trabajadores del Estado, y que se efectivice la inmediata mejora de las condiciones laborales en el Teatro y en las locaciones extramuros, en las que se han abandonado elementos que formaban parte del valioso patrimonio del Teatro.

Este brutal enfrentamiento lleva ya cuatro meses de comisiones paritarias, conciliaciones y negociaciones entre representantes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y de los trabajadores, sin que la terquedad y la ausencia de toda voluntad de entendimiento por parte de las autoridades hayan producido nada más que una enorme frustración, cuyas consecuencias también alcanzan a los abonados, a muchos de los cuales aún no le han sido reintegradas las sumas que pagaron por las funciones suspendidas.

Por cierto, estos hechos sorprendentes se entienden mejor si se tiene presente la ideología del Gobierno de la Ciudad, similar a la del menemismo en la década de los 90.

En este contexto transcurrió la conferencia de prensa a la que se hace mención más arriba, en la que se hizo saber que: "Ante la nueva agresión de Mauricio Macri y sus funcionarios, configurada en la pretensión de demandar por sumas millonarias a trabajadores del Teatro Colón y a ATE, por el ejercicio del constitucional derecho a huelga (art. 14 de la Constitución Nacional) la Asociación de Trabajadores del Estado que nuclea a los trabajadores suspendidos y demandados declaró el estado de ´Asamblea Permanente´ como respuesta al ´ataque salvaje de la gestión de Macri y sus funcionarios´, entre ellos el Director del Colón, García Caffi".

Se dijo, además que la sanción económica que se pretende contra trabajadores y artistas, es un hecho gravísimo porque modifica “per se” el artículo 14 bis de la Constitución Nacional.

Cabe recordar que la justicia nacional del trabajo ordenó a Macri “levantar las sanciones” y su respuesta fue no obedecer la orden judicial y no pagar las sumas adeudadas en concepto de salarios.

Los empleados del teatro recurrirán a la justicia para impedir que la medida solicitada por la dirección general se haga efectiva y resolverán los pasos a seguir en la asamblea de trabajadores que se realizará el 16 de febrero próximo.

Asimismo, el miércoles presentaron una denuncia formal ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ya que en caso de acreditarse la violación del derecho de huelga, el Estado argentino estaría incumpliendo los convenios internacionales celebrados con ese organismo.

El largo conflicto se profundizó en los últimos días de 2010 cuando el Ente Autárquico del Colón suspendió a 17 trabajadores a raíz del reclamo salarial, lo que derivó en la advertencia sindical de que la temporada de este año podría no comenzar. A su vez, los representantes de ATE denunciaron que el gobierno porteño acordó una composición salarial con SUTECBA, sólo uno de los dos sindicatos afectados al Colón, dejando afuera al mayoritario, que no avaló lo establecido en su ausencia. La demanda del gobierno de Mauricio Macri radicada en el Juzgado porteño en lo Contencioso Administrativo y Tributario Nº 8 -que aún no se expidió- se compone, como queda dicho, por 11 millones por “daño económico” y otros 44 en concepto “de daños futuros y potenciales” y está dirigida contra ocho personas, que representan formalmente a los “más de 500 miembros de la Asamblea del teatro”, según lo expresado en la conferencia de prensa.

A pesar de esta dramática situación que ha alcanzados niveles de enfrentamiento y tensión intolerables, el señor García Caffi se atrevió a asegurar que la temporada del teatro será presentada el 1 de marzo próximo y comenzará el 29 de ese mes.

El 27 de diciembre de 2010 dijimos: “…no será con actitudes dictatoriales y actuando con la prepotencia de quien no sabe, no quiere o no puede escuchar reclamos justos como se alcanzará ese objetivo.”

Cuatro años después del cierre del Teatro y nueve meses después de la mediática reapertura del 25 de mayo de 2010 podemos repetir la misma frase con la profunda tristeza que nos da observar hasta qué punto puede maltratarse a uno de los más emblemáticos íconos de la cultura nacional.


Este artículo fue publicado el 07/02/2011

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Comentarios:
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Paula 08/02/2011 2:18:57
Soy hija de uno de los 8 demandados por una suma millonaria, y quisiera hacer público este comentario... me encantaría que lo leyera el señor Caffi.
Me resulta INCREIBLE esta demanda, primero porque la suma millonaria es imposible...ese numero en bienes y sueldos no lo juntan en AÑOS.
El daño que puede causar a las familias es TERRIBLE. Esto sólo demuestra la falta de conocimiento REAL de los sueldos de los trabajadores .Es obvio que existe una inflación y no hay que ser de la oposición del gobierno nacional para darse cuenta de ello. El reclamo es legítimo!!! y el señor Caffi responde a los reclamos con sanciones y demandas imposibles de creer!.
No sólo no cobraron el sueldo, sino que quisiera saber que sucederá con la obra social que podrían llegar a necesitar! Pero eso lo resolvera la justicia.

Amo al Teatro Colón, desde pequeña ví obras maravillosas, conocí los talleres, ví la PASION y el COMPROMISO asumido por todos para llevar a cabo las funciones a pesar de los gravísimos problemas edilicios por falta de atencion por muchas decadas.

Para los trabajadores, el Teatro ES PARTE DE SU VIDA y hay AMOR y sentido de PERTENENCIA.
Yo soy docente, y tambien tengo ese sentido de PERTENENCIA en donde trabajo. Este sentido es algo que Caffi no conoce, porque es un funcionario de turno,..hoy estás en el Colón.... mañana no....,quedarán los que sostendrán al Teatro Colón gobierne quien gobierne : los trabajadores.

Manifiesto mi indignación sintiendo que esto de poner "orden" metiendo miedo con demandas millonarias es de TERROR.

No se sí entenderan lo que escribí... salieron las palabras despues de leer esa carta del director... sin corrección saluda atentamente PAULA


Susana De Simone 07/02/2011 22:19:29
1. En primer lugar me permito dudar de que esta “carta dirigida al público del Teatro Colón y a los ciudadanos” haya sido realmente escrita por García Caffi que, en general, no se molesta en dar respuesta a ningún reclamo ni observación.
2. En segundo término, la “carta” resulta extemporánea en relación con mi artículo, puesto que –con posterioridad al 18 de enero de 2011- García Caffi ha emprendido acciones de tal gravedad institucional que, por sí solas, desmienten toda su supuesta buena intención de “encausar el funcionamiento del teatro, restablecer el reglamento de trabajo, mejorar las condiciones laborales, recomponer las situaciones salariales y resolver las jubilaciones, pero sobre todo, garantizar una estabilidad duradera”.
3. De acuerdo con lo manifestado por García Caffi, toda responsabilidad del actual estado de cosas corresponde exclusivamente a trabajadores y dirigentes gremiales que “han perdido toda cordura, orden y respeto al lugar de trabajo, y han destruido la mística del arte”. Evidentemente, el director general, García Caffi insiste sobre la responsabilidad de los trabajadores , pero olvida que la suspensión de funciones ha sido responsabilidad de la Dirección General al tomar esa decisión y por el menosprecio y la falta de compromiso para con el personal del Teatro Colón, al negarse sistematicamente a dialogar. En cuanto a la solidaridad para con el contribuyente porteño, es por lo menos falsa, porque no ha tenido reparos en dilapidar los recursos de los contribuyentes [de los que pueden pagar las carísimas entradas y de los que no asisten al Teatro], en la desastrosa restauración, en el mantenimiento de los talleres extramuros, en el abandono a la intemperie y la destruccion de patrimonio que tenía vida útil, en los contratos innecesarios y en la tercerización de servicios.”
4. Los trabajadores piden el 40% de aumento de emergencia para después entrar en paritarias y seguir discutiendo. Siempre se les negó. Y eso mismo es lo que pide la asamblea de 400/500 trabajadores a la que representan los delegados sancionados en violación de las leyes laborales nacionales e internacionales.
5. Finalmente, insistimos en que la posición de García Caffi que continúa desoyendo todo reclamo como así también toda orden judicial que le sea desfavorable, obliga -a quienes percibe como sus enemigos- a transitar por un camino que está muy lejos de las aspiraciones y los deseos de artistas, trabajadores y abonados.


La voz del Colon 07/02/2011 18:00:44
Buenos Aires, 18 de enero de 2011
AL PÚBLICO DEL TEATRO COLÓN
A LOS CIUDADANOS

Desde su reapertura el 24 de mayo de 2010, recuperamos para la ciudadanía
los mejores valores históricos del Teatro Colón. Si bien en un pasado lejano
el Teatro gozó de una reputación que a nivel artístico lo ubicaba en el
circuito de los mejores espacios líricos del mundo, hoy debemos reconocer
que ese prestigio internacional se ha deteriorado.

Producto de un proceso de larga data, desde hace décadas la imagen del
Teatro Colón se ha visto, en distintas oportunidades, afectada por el
incumplimiento, la imprevisibilidad y la indisciplina.

Signo de esa debacle que ha ido socavando sistemáticamente a la institución
es, en primer lugar, el menosprecio y la falta de compromiso para con el
público, conducta que demuestra el nivel de deterioro al que se ha llegado y
el grave perjuicio económico que implica suspender funciones hace que los
abusos de la mala política gremial sean injustamente pagados por el
contribuyente porteño.

Con este pertinaz daño [del cual es responsable una mal intencionada minoría
de trabajadores y dirigentes gremiales] se ha perdido toda cordura, orden y
respeto al lugar de trabajo, se ha destruido la mística del arte y se han
dilapidado no sólo esfuerzos, talento y recursos, sino también el prestigio
de nuestro más emblemático icono cultural.

Nuestra vocación de cambio

Conscientes del valor de la tradición e historia del Colón, nos propusimos
desde un primer momento, restablecer las cualidades de nuestro máximo
coliseo. No basta con la fama del pasado ni con la arquitectura restaurada.
El Colón requiere superar un desafío que no ha podido lograrse hasta el
momento: devolver al personal y a los cuerpos estables, a la temporada y al
funcionamiento en general del teatro, aquel prestigio del que gozó hace
décadas.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires asumió decididamente la voluntad de
recuperar la excelencia que todos queremos para el Teatro Colón. En tal
sentido, iniciamos nuestra gestión emprendiendo con firmeza dos proyectos
largamente postergados: la autarquía y la reapertura del teatro.

En la obra de restauración y modernización tecnológica [en la que aún
continuamos trabajando para mejorar la infraestructura], se invirtió una
enorme suma de dinero y de recursos, con la satisfacción de que esa
recuperación edilicia, actualmente considerada un paradigma en el mundo, es
hoy orgullo de todos los porteños.

Con igual vocación estamos trabajando porque queremos encauzar el
funcionamiento del teatro, restablecer el reglamento de trabajo, mejorar las
condiciones laborales, recomponer las situaciones salariales y resolver las
jubilaciones, pero sobre todo, porque queremos garantizar una estabilidad
duradera en la cual, la temporada y el público no sean constantes rehenes de
insensatas prácticas sindicales.

Responsabilidad y compromiso

Sabemos que nuestras responsabilidades no son delegables. Pero sabemos
también que el futuro del Teatro Colón requiere del compromiso y la opinión
de todos.

Con negociaciones de emergencia [bajo amenaza de asambleas y toma de
escenario a último momento, cancelaciones con público sentado a sala llena,
etc.], continuaremos invariablemente sometidos a la presión y al riesgo de
sufrir salvajes boicots, sumando desgaste y episodios tan amargos como los
mencionados, siempre empantanados en la irracionalidad, la obstrucción, la
crisis y el conflicto.

Consideramos que los miembros de los cuerpos estables [tanto los que
participan de los piquetes en el escenario como aquellos que inocentemente
otorgan callando], deben comprender que con su conducta no afectan a este
Gobierno, sino que menoscaban su propio prestigio, se ganan antipatía y
descrédito frente a los artistas invitados, al público y a los ciudadanos.

En un marco de solución definitiva, para acabar con las crisis y los
conflictos permanentes, apuntamos a introducir la regla que gobierna a las
mejores salas líricas del mundo: buenas remuneraciones y condiciones de
trabajo a cambio de altas responsabilidades. Estamos dispuestos a conceder
mejoras a contraprestación de mayor número y frecuencia de actuaciones y
ensayos y, sobre todo, concursos y mayor compromiso y responsabilidad para
que no se afecte el cumplimiento de la programación y las actividades
pautadas por la dirección del teatro.

El público es finalmente el depositario de todos los esfuerzos de producción
de un teatro, de manera que consideramos necesario tenerlo informado frente
a la confusa y destructiva campaña de aquellos que, como adversarios
políticos en decadencia, intentan clausurar las puertas del Teatro Colón
para siempre y exhibir semejante hecho como un trofeo de guerra.

Por nuestra parte, y luego de la recuperación edilicia, continuamos
decididos a recobrar el valor del trabajo, la cualidad permanente del arte y
el lugar que al Teatro Colón le corresponde en su ciudad, en su país y en el
mundo.

Les agradecemos su tiempo por leer esta carta y los saludamos con nuestra
mayor consideración.

Pedro Pablo García Caffi
Director General y Artístico



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