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Todo sonaba igual

Madrid, 19/02/2007. MNCARS Auditorio 400. Ensemble Intercontemporain. Director: François-Xavier Roth. Philippe Hurel: Figures libres. Alberto Posadas: Cripsis. Pierre Boulez: Dérive 2. Temporada del Centro para la Difusión de la Música Contemporánea. Aforo: 100%
imagen Parece que el atractivo de los ensembles franceses es mayor que el de conjuntos de otros orígenes: nuevamente había una larga cola, media hora antes del concierto, y la sala se llenó totalmente. Tuve la impresión que algunos rezagados ya no pudieron acceder a la sala.

No obstante, este concierto me decepcionó un poco, porque la hora y cuarto de música que escuchamos, de tres diferentes compositores, sonaba toda muy igual, como si los tres quisieran decirnos lo mismo, con la única diferencia que Boulez sabía decir lo mismo con mayor veteranía que los otros dos. Sin duda, 30 o 40 años más de experiencia, dejaron su huella.

Nos visitaron 17 músicos, más el director, de los cuales cinco tocando instrumentos de viento/madera, tres viento/metales, dos percusionistas, un pianista, una arpista y un quinteto de cuerdas (2/1/1/1). Entre todos había solamente tres mujeres, a saber la 1ª violinista, la flautista y la arpista, pero como muchos integrantes eran veteranos, el relevo generacional seguramente habrá de cambiar este bajo porcentaje en su día.

La profesionalidad de todos y cada uno está fuera de duda. Lo que pasa es que las tres composiciones -a pesar de utilizar diferente número de músicos- produjeron una sonoridad similar, al no separar nunca cuerdas de vientos, y apenas utilizando contrastes dinámicos -todo sonaba más o menos entre mezzoforte y forte, con algún golpe de fortísimo- no habiendo ningún pasaje etéreo, sutil o transparente.

En la obra de Hurel, Figures libres, compuesta en 2000/1, que dura 17 minutos, tocan apenas ocho músicos: tres cuerdas, tres vientos/madera, percusión y piano. Este último tiene un rol bastante protagonista, y la base de toda la obra la constituyen unos tejidos rítmicos subyacentes. Encima de este tejido no hay mayormente variación tímbrica, algo que llamara la atención, algo que interrumpiera el discurso.

En cuanto a Cripsis, la obra del vallisoletano Alberto Posadas, del año 2001, estreno en España, utiliza una plantilla mucho mayor. Hay unos solos para el corno inglés, el clarinete y la viola, que dejaron testimonio del buen quehacer de los intérpretes. Música abstracta si la hay, yuxtapone elementos contrastados hasta que éstos se autoeliminan, un proceso de detallada elaboración. Como lógico desenlace, para terminar, esta música literalmente se desinfla: un efecto que quedó muy bien. El director Roth invitó al compositor a compartir los aplausos prolongados con los cuales el público rubricó la versión.

Después de un breve intermedio, hubo otro estreno para España: se interpretó la obra principal del concierto, Dérive 2 de Pierre Boulez, el creador del Ensemble Intercontemporain, hace ahora treinta años. Esta obra, que se nutre de otras del autor, tuvo pues un largo período de gestación, desde 1988 hasta 2006, y dura casi tres cuartos de hora. Por lo menos nos presenta algunos clímax, con sus respectivos preparativos seguidos de un silencio total, antes de un nuevo episodio. Pero el lenguaje es muy similar al de las otras dos obras, o por lo menos así sonó para mis oídos. Escrita para once instrumentos (tres vientos/madera, una trompa, 3 cuerdas (v-va-c), vibráfono y marimba, más arpa y piano), el segmento que más interesante resultó fue posiblemente un trozo donde un ritmo de 3/8 rápido alternó con un 4/4 pausado. En los demás, Boulez nos cuenta lo mismo, pero como ya dije, con mayor convicción. Pocos contrastes dinámicos: no sé si la partitura no los prevé, o no lograron hacerlos, con ningún gesto vi al maestro Roth exigir alguna sonoridad tenue.

El maestro Roth bate ritmo con ambas manos, sin batuta, y logra una conjunción perfecta de su grupo instrumental. Al desconocer las obras me es imposible decir si allí se exige más expresividad o elasticidad métrica.

Hubo muchos aplausos al final, noblesse oblige, y el director quiso compartirlos con sus músicos a quienes agradeció su intervención. Nuevamente un esfuerzo loable del CDMC, pero que me desilusionó un poco. Hubo otros conciertos en el ciclo, con menos alarde, que me gustaron más.

Este artículo fue publicado el 16/03/2007

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Referencias:


François-Xavier Roth

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