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Henzemanía

Barcelona, 02/03/2007. Gran Teatre del Liceu. Boulevard Solitude. Lyrische Drama en siete escenas. Libreto de Grete Weil basado en Boulevard Solitude de Walter Jockisch, adaptación de la novela L’historie du chevalier Des Grieux et de Manon Lescaut de Antoine-François Prévost. Música de Hans Werner Henze (estreno: Hannover, 17.11.1952). Producción del Royal Opera House Covent Garden (Londres). Nikolaus Lehnhoff, dirección de escena. Tobias Hoheisel, escenografía y vestuario. Paul Pyant, iluminación. Leslie Bone, reposición de la iluminación. Denni Sayers, coregrafía. Elenco: Laura Aikin (‘Manon Lescaut’), Pär Lindskog (‘Armand Des Grieux’), Tom Fox (‘Lescaut’), Marc Canturri (‘Francis’), Hubert Delamboye (‘Lilaque padre’), Pauls Putnins (‘Lilaque hijo’), Basil Patton (‘Criado de Lilaque hijo’). Cor Vivaldi-Petits Cantors de Catalunya. Orquestra Simfònica y Cor del Gran Teatre del Liceu. José Luis Basso, director del coro. Zoltán Peskó, dirección musical
imagen No es habitual asistir a una representación de una ópera terminada en 1951 con el compositor entre el público. Imagínense, por ejemplo, lo que sería una función de Billy Budd con el mismísimo Benjamin Britten en el patio de butacas. Sin embargo, la diferencia entre Britten y el caso de Hans Werner Henze es bastante significativa, pues la ópera del inglés fue estrenada en el Liceu en 1975 y la del alemán se estrenaba ahora. La razón de esta recepción tardía de Henze está relacionada con lo museístico que tiene hoy en día el repertorio de los teatros de ópera de todo el mundo y en donde algo como homenajear al compositor al final de la representación de una de sus óperas resulta excepcional.

De todas formas, fue emotivo ver bajar a todo el elenco y a los directores escénico y musical al patio de butacas para aplaudir al anciano compositor que va camino de cumplir los 81 años el próximo primero de julio. Y seguramente esa celebración le pillará trabajando, pues según reconoció en la cena que siguió al estreno liceísta, y mientras disfrutaba del jamón y del whisky desde su silla de ruedas, está ultimando una nueva ópera que se titulará Phädra y que está basada en la tragedia de Eurípides. De hecho, en febrero se había hecho pública en varios medios la noticia del futuro estreno de esa konzertoper como apertura de la temporada de la Staatsoper berlinesa el próximo 6 de septiembre con dirección escénica de Peter Mussbach, dirección musical de Michael Boder y Magdalena Kozena encabezando el reparto vocal.



Una escena parecida a la vista en el Liceu con Henze presente, aunque quizá menos emotiva, pudo verse durante el estreno en el Teatro Real de Madrid, en diciembre de 2004, de L’Upupa und der Triumph der Sohnesliebe que se convirtió en uno de los éxitos de esa temporada. Por tanto, puede decirse que vivimos en España una especie de henzemanía reciente o, más bien, que nos gusta encontrarnos títulos nuevos e interesantes en nuestros teatros. Lo cierto es que el Liceu no arriesgó y trató de asegurar al programar esta temporada (y dentro de su ciclo sobre las 'Manon' operísticas) el estreno español de una de las primeras óperas del gran compositor alemán (la primera, si exceptuamos dos experimentos líricos previos) y en una estupenda producción bien rodada en varios teatros y premiada por la crítica.



De entrada, la obra tiene un interés innegable, pues aunque pertenece a una etapa en la que Henze todavía buscaba su propio lenguaje musical, dispone ya del nivel de experimentalidad e incertidumbre que van a caracterizar sus mejores óperas. De hecho, el propio compositor ha reconocido que la composición de esta ópera le animó a iniciar una consciente carrera de operista que aún sigue adelante. En Boulevard Solitude podemos verificar ya con claridad esa huida de Henze de la estética de la vanguardia alemana que no sólo fue artística y mental sino también física. Aquí llama la atención la forma en que utiliza los medios técnicos con fines teatrales, especialmente a la hora de caracterizar ambientes y personajes, aunque luego renegaría de ella por dogmática. Me refiero a la clara distinción entre la historia de amor entre ‘Manon’ y ‘Armand’ que es tratada con medios dodecafónicos frente a todo lo relacionado con el mundo burgués que les rodea que es asociado a planteamientos más tradicionales y próximos a la tonalidad o a la música popular del momento. Sin embargo, este experimento musical sumamente ecléctico en realidad le funciona muy bien y consigue casar con eficacia aspectos musicales de la ópera moderna con elementos formales de la ópera tradicional.



Uno de los elementos que más ayuda a Henze en sus propósitos es su escritura orquestal, sumamente colorista y polifónica. Y ello no sólo destaca en los estupendos interludios orquestales que conectan cada una de las escenas de la obra a la manera de Berg en Wozzeck, sino que por medio de la libertad del tratamiento sinfónico consigue compensar lo delimitado de las formas vocales que siempre alternan entre el recitativo, el aria o la pieza de conjunto.

Por ello, la parte orquestal es completamente crucial en esta obra y para ella no pudo contar el Liceu con su titular por una inoportuna “cervialgia severa secundaria a un bloqueo de las vértebras”. Sin embargo, el recambio de Sebastian Weigle fue un acierto, ya que se contó con el experimentado y siempre competente maestro húngaro Zoltan Peskó, que además debutaba en el Liceu. Dejando a un lado algunos problemas de precisión y ensamblaje, su versión de la ópera consiguió hacer funcionar con maestría el lenguaje ecléctico de Henze, especialmente en la escena de la taberna. En sus manos las partes más tonales y jazzísticas de la ópera adquieren una dimensión más musical y menos gélida u objetiva. Peskó entendió a la perfección que la clave para dirigir bien esta ópera de Henze reside en buscar más las melodías que las texturas y en saberlas conectar entre sí.



El reparto vocal fue extraordinario y funcionó sin fisuras, encabezado por dos especialistas en Henze como son el tenor Pär Lindskog y la soprano Laura Aikin. El tenor sueco, al que vimos en el Liceu en pasadas temporadas haciendo un mediocre ‘Grigory’ y un ‘Steva’ algo mejor, muestra aquí una soberbia caracterización como ‘Armand’, tanto en lo vocal como desde el punto de vista dramático. Por su parte, la soprano americana es una verdadera bomba escénica y firmó su debut en el Liceu con una brillante actuación vocal. Del resto tanto Tom Fox, como Hubert Delamboye o Pauls Putnins destacaron en sus respectivos papeles al igual que el resto de los secundarios y el coro.

La régie de Nikolaus Lehnhoff es ya un clásico ligado con este título de Henze. Fue estrenada en el Covent Garden londinense en 2002 con motivo del cincuenta aniversario del estreno de la ópera y obtuvo ese mismo año el prestigioso premio teatral Laurence Olivier. Aparentemente su propuesta es realista pero esconde toda un interpretación de esta ópera como flashback de su protagonista, ‘Armand’, cuya escena final no tiene lugar frente a la prisión sino en el mismo vestíbulo de la estación donde se inicia la ópera. Lenhoff aporta una visión circular del drama ayudado por la escenografía de Tobias Hoheisel que mantiene siempre de fondo la estación como metáfora de la soledad en que empieza y termina ‘Armand’, y que puede relacionarse de algún modo con la que experimentó el propio Henze en esos años de ruptura con Darmstadt. Pero hay otras metáforas en esta régie como la escalera lateral, que es presentada como una alegoría de la vida en la que suben los personajes con ilusiones y bajan destruidos, o la coreografía de figurantes que se repite una y otra vez con leves variaciones en cada interludio como reflejo del anonimato y el mecanicismo de la sociedad en la que viven los protagonistas.



Estamos, sin duda, ante una de la óperas más interesantes de la segunda mitad del siglo XX que, a pesar del éxito de esta producción londinense, no acaba de establecerse en el repertorio. No obstante, Henze sigue adelante componiendo, como suele, por la mañana, ya que -según sus palabras- “es el momento del día en el que todavía uno recuerda lo que ha soñado”.


Este artículo fue publicado el 18/04/2007

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