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John Cage, en versiones historicistas

John Cage: Credo in Us; Imaginary Landscape 1-5. CCM Percussion Ensemble. Percussion Group Cincinnati. Michael Barnhart, realización sonora. James Culley, director. Brian Brandt, productor ejecutivo. Un CD DDD de 60:56 minutos de duración grabado en el Robert J Werner Concert Hall de la Universidad de Cincinnati, Ohio (Estados Unidos), los días 25 de febrero, 25 y 26 de mayo, y 20 de noviembre de 2006; 6 de noviembre de 2007; y 12 de agosto de 2008. Mode 229. Distribuidor en España: Diverdi
imagen Continuamos celebrando los 100 años del nacimiento de John Cage (Los Angeles, 1912 - Nueva York, 1992), y volvemos de nuevo nuestra mirada al que podríamos considerar mayor homenaje discográfico que el mundo de la fonografía ha tributado al compositor californiano: la integral que el sello Mode está registrando de la práctica totalidad de sus obras; un auténtico monumento sonoro que alcanza su volumen número 43.

Tras 25 años de grabaciones de una excelencia más que reconocida, llega el turno de la obra para percusión de John Cage, uno de los capítulos esenciales de su creación, de cuyo muestrario ésta es la primera entrega en Mode. Se incluyen en este compacto dos versiones de Credo in Us (1942), uno de los trabajos más difundidos y (re)conocidos de Cage en este medio, y los cinco Imaginary Landscape (1939-52); todos ellos en versiones sobresalientes de dos grupos referenciales en la percusión estadounidense, que además ofrecen para Imaginary Landscape Nº4 “March Nº2” (1951) y Imaginary Landscape Nº5 (1952) dos realizaciones de cada una de las obras; opción que, como veremos, es más que pertinente habida cuenta la heterogeneidad que estas piezas adquieren en cada ejecución, muy especialmente por la ventana al mundo, por el ágora de resonancias diversas, imprevisibles y siempre renovadas que representa la inclusión de receptores de radio en su plantilla instrumental.

Credo in Us, como otras composiciones de comienzos de los años cuarenta, tiene un marcado sentido antibelicista, además de guiños notablemente paródicos. Escrita para cuarteto de percusión con el objetivo de acompañar un ballet de Merce Cunningham y Jean Erdman, la representación de la obra en su formato de danza incluía igualmente recitados que exploraban la cotidianeidad y los mitos norteamericanos, con una ácida crítica a la burguesía yanqui y su fe en el progreso, en un estilo que fusiona el dadaísmo, el surrealismo y una marcada impronta joyceana que acompañaría a Cage de por vida. Entre la plantilla de Credo in Us encontramos piano, latas metálicas, zumbador electroacústico, gongs, radio y fonógrafo. Tal y como nos señala en sus muy documentadas notas Paul Cox, el uso de vinilos representaba para Cage una suerte de mirada satírica a la utilización que el americano medio realizaba de la música clásica: ventana a un pasado idealizado, al tiempo que puerta al parnaso de la ‘alta cultura’. Es por ello que en los pasajes más nostálgicos de drama y ballet se pinchan LPs con esta finalidad paródica; algo para lo que John Cage recomendaba una serie de compositores, de los cuales la primera versión de este compacto se centra en la Quinta sinfonía de Shostakovich en la versión en vinilo de Leonard Bernstein con la New York Philharmonic (Columbia ML 5445), música que reaparece constantemente junto con una percusión muy enfática y metálica, y una radio que abre el horizonte sonoro a la indeterminación que sería característica en el Cage futuro -además de a resonancias más propias del norteamericano medio-: música country, jazz, ragtime, blues, folk, etc.

La segunda versión de Credo in Us, dos minutos más larga que la primera, amplía el muestrario fonográfico, las ‘ventanas’ al pasado, con la Eroica de Beethoven interpretada por la Concertgebouworkest y Willem Mengelberg (Capitol EFL-2502); la Cuarta sinfonía de Chaikovski dirigida por Dimitri Mitropoulos a la Minneapolis Symphony Orchestra (Columbia M-468); el preludio al acto tercero del Lohengrin wagneriano en versión de la Chicago Symphony Orchestra dirigida por Frederick Stock (RCA 7386-B); y la obertura Leichte Kavallerie, de Suppé, en manos de la BBC Symphony Orchestra y Adrian Boult (RCA 11837-A). Todos ellos son vinilos de 78 revoluciones por minuto, similares a los comercializados en la época en que Credo in Us fue compuesta. De este modo, podríamos decir que se trata de versiones ‘historicistas’, por cuanto se ha tratado de recrear de la manera más fidedigna posible el sonido de los medios con los que Cage contaba.

Algo similar podemos afirmar de los cinco Imaginary Landscape que completan el registro, con sus variados efectivos de percusión y receptores de radio, además de la utilización de vinilos de época en platos de velocidad variable. La sintonización de emisoras radiofónicas se lleva a cabo a partir de cierto momento en base a cálculos efectuados con el I Ching, de forma que el grado de indeterminación y aleatoriedad es absoluto. En estos registros escucharemos desde los Beatles al rap, pasando por música pop, rock, clásica, programas informativos, etc.; todo aquello que puebla el dial y cuya ‘contaminación’ es buen muestrario del paisaje sonoro de tantas vidas.

En las piezas con percusión, destaca en las versiones del Percussion Group Cincinnati su marcado uso del piano en sordina, su carácter tan seco, mecánico y perturbador, activado en el arpa y con generoso uso de la escueta resonancia que permite. Igualmente la percusión con objetos metálicos es muy firme, austera y de marcado carácter rítmico, tal y como corresponde a obras cuya finalidad era acompañar piezas de ballet.

Destacar, por último, las dos versiones que Michael Barnhart realiza de Imaginary Landscape Nº5, la primera de ellas con grabaciones jazzísticas de época; mientras que la segunda utiliza íntegramente música del propio John Cage, en una suerte de Musicircus (1967) para banda magnética, un laberinto cageano que nos invita a tirar de sus múltiples hilos superpuestos una vez finalizada esta atractiva audición, esta summa artis del californiano. Escucharemos grabaciones del propio sello Mode y la subyugante voz del compositor en sus lecturas, de prosódica musicalidad.

Las grabaciones son excelentes, de un sonido magnífico a todos los niveles. Por supuesto, la reproducción de los vinilos de época llevará aparejada la inevitable fritura típica de los viejos LPs de 78 rpm, con el notable desgaste que han sufrido con el paso del tiempo, pero ello no le da más que cierto encanto, además de suponer, según nos informa el sello neoyorquino, la primera grabación moderna con estos medios. Todo ello le confiere, por tanto, un carácter ‘historicista’ a las versiones de estas piezas de un compositor ya radicalmente histórico.

Este disco ha sido enviado para su recensión por Diverdi


Este artículo fue publicado el 03/12/2012

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Referencias:


John Cage


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