
Uno de los acontecimientos literarios del año en España es la reedición, en un solo volumen y con imprescindible prólogo de Julián Ríos, de la trilogía
Los hijos de Nobodaddy (1951-53), del genial escritor alemán Arno Schmidt (1914-1979). Compuesta por
Espejos negros, El brezal de Brand y
Momentos de la vida de un Fauno, este tríptico cargado de un humor despiadado se sumerge en los más oscuros pasajes de la Europa del siglo XX, cuyo futuro, desoladoramente expuesto en
Espejos negros, no podría ser más apocalíptico y oscuro...
...no he podido evitar pensar en estas deslumbrantes novelas, en los seres destruidos que emergen de sus búnkeres hacia un paisaje posnuclear, mientras escuchaba
Und du... (1963), del compositor austriaco Friedrich Cerha (Viena, 1926), una obra igualmente transida del horror enquistado en los creadores cuya vida se vio atravesada por la conflagración mundial en Europa Central, desgarrados por los ecos de la hecatombe y enfrentados, como quizás nunca antes, a la revisión del sentido del arte, de la cultura, una vez conocida la debilidad de las más refinadas sociedades para hacer frente al advenimiento de lo innombrable. A esta disyuntiva (uno de cuyos arquetípicos formuladores fue el propio Adorno; un Adorno que tras la lectura de Paul Celan volvió a creer en el valor y sentido de lo poético) se somete Cerha a través de su partitura para voces, orquesta y electrónica. Marcada a fuego por este contexto,
Und du... expresa el compromiso de Cerha con el pacifismo y su frontal crítica al desarrollo de los arsenales atómicos en la segunda posguerra mundial (resistencia que hoy seguimos manteniendo contra la virulencia de los Estados armados nuclearmente, capaces de difamar hasta a aquellos que en sus poemas explicitan las más obvias evidencias: que todo país con armamento atómico, sea cual fuere, es un peligro potencial para el planeta).
Tramada a modo de palimpsesto,
Und du... recoge diversos textos sobre el ataque nuclear a Hiroshima y sus funestas consecuencias a lo largo de sucesivas generaciones, reflexiones de corte filosófico sobre el sentido del tiempo en el decurso histórico, panfletos publicitarios emanados de la belicocracia yanqui sobre las virtudes de la carrera armamentística como ‘garante de la paz’ (de nuevo: hoy como ayer), y una recurrente sucesión de enumeraciones, de fríos recuentos en los que cada uno de nosotros podría ocupar la siguiente cifra, el siguiente 'efecto colateral', uno más de los guarismos sin rostro... En paralelo, una recurrente pregunta: "¿Estamos autorizados a cantar?" Trasunto musical de la duda adorniana, Cerha responde con
Und du... de forma rotundamente afirmativa: no sólo estamos autorizados, sino que debemos hacerlo, como canto de denuncia y como reivindicación del humanismo, de aquél sibilinamente acallado en los años previos a la hecatombe, censuradas las formas más trascendentes del arte y dejando como única voz la de los colaboracionistas simplones y afectos al régimen (lecciones de la historia). Es por ello que, en lo vocal, Cerha ha pretendido un muy claro tratamiento de la narración en esta gran pieza radiofónica, alejada de cualquier deconstrucción o apariencia electrónico-instrumental de la voz humana. La lectura de los textos es realizada de forma nítida y perfectamente audible, aunque en algunos compases se superpongan varios narradores. El objetivo del vienés: que el mensaje, que la palabra, sea perfectamente inteligible, ahondando así en la perversión de los lenguajes y sus semánticas impostadas, en el contraste entre la voz de quienes sufren las armas y quienes se lucran de ellas.
Si en lo vocal Cerha pretende la claridad, la inmediatez, el acceso a un mensaje muy explícito; en lo instrumental, la complejidad es mucho mayor, más oscura y ardua: paisaje psicológico de los efectos devastadores de ese mundo que ha descrito la palabra en sus inmensas incongruencias. Apenas una gota del mordaz humor schmidtiano se filtra a
Und du..., a través de los asomos jazzísticos que acompañan a los esperpénticos eslóganes del poder, con su deje de marketing televisivo. Por lo demás, destaca el largo ‘interludio’ que separa las dos grandes partes vocales de la partitura, y su proximidad a lo que en aquel momento era el Ligeti de las grandes masas micropolifónicas de
Atmosphères (1961). La otra gran referencia estética a la que podríamos asociar este inmenso fresco del horror es la no menos complaciente
Die Soldaten (1957-64), o el posterior
Requiem für einen jungen Dichter (1967-69), ambas de un Bernd Alois Zimmermann no menos explícito en su resistencia a las tiranías (de diversos signos).
El alto grado de conciencia artística y musical que sobre el siglo XX ha desarrollado Friedrich Cerha se debe, en buena medida, al hecho de que el austriaco fue uno de sus principales articuladores, al establecer sólidos vínculos entre la Segunda Escuela de Viena y los compositores de la
avantgarde postserial. Conocidas son las filiaciones bergianas de Cerha, y no menos audibles son los ecos de Schönberg en la partitura coral
Verzeichnis (1969). Es ésta la más inmediata tradición en la que esta obra para dieciséis voces se incardina, y, por extensión, con toda una genealogía musical que llegaría a los motetes y polifonías medievales. Ambas formas son audibles en
Verzeichnis, además del
sprechgesang, de un amplio uso de
glissandi, de articulaciones fonéticas propias de las vanguardias, o de recursos gestuales, como el taconeo, para configurar un paisaje sonoro acorde con la naturaleza del texto, del que Cerha extrae fechas y nombres de ejecuciones por brujería acaecidas en la Würzburg del siglo XVII. Nos remitimos de nuevo, como diría Borges, a esa historia universal de la infamia, frente a la cual Cerha eleva otro canto contra el horror, una pieza vocal de una densidad, rigor y calidad técnica de altísimo nivel.
Por último, la camerística
Für K (1993) está dedicada al escultor austriaco Karl Prantl (1923-2010) con ocasión de su septuagésimo aniversario. No es ésta la primera partitura que Cerha dedicaba a su compatriota, pues en 1988 ya había compuesto la orquestal
Monumentum für Karl Prantl. La pétrea poética de Prantl, su personal y rotundo trabajo sobre los volúmenes y las formas, inspiran una pieza bajo la que también subyacen influencias de la K literaria por antonomasia: Franz Kafka, así como de la poetisa austriaca Ingeborg Bachmann, con su
Ein Wildermuth. Estructurada en dos movimientos, el segundo de ellos hace un acopio en nuevos desarrollos, con diferentes rostros, de los materiales expuestos con anterioridad, todos ellos con un carácter muy contrastante e incisivo. La primera parte de la obra incide en la percusión metálica y un sonido muy orgánico y coral de los metales, generando efectos de reflejo, un golpeo continuamente expandido en ecos. Podría ello asociarse al cincel de Prantl sobre la piedra, así como a la incidencia de la luz y las sombras sobre las caras de sus recurrentes poliedros líticos. De todo ello hay en esta pieza densa y en continua transformación, en cuyos cimientos estilísticos podríamos rastrear las improntas no sólo de Alban Berg, sino de los Bartók, Varèse, y tantos como legaron a Cerha sus muy proteicas bases como compositor.
Por lo que a las interpretaciones se refiere, son todas ellas excelentes, de una convicción y expresividad fascinantes. Destaca, por su visceralidad, propia de la década en que fue grabada (años sesenta), la lectura de
Un du..., con un elenco de narradores magnífico, frío, distante, aterrador, y una orquesta de la ORF aristada y cruel en su reflejo del horror bélico. También rotundamente excelentes las voces del ORF Chor en
Verzeichnis, con un sentido polifónico muy armónico y una no menor capacidad para individualizar las voces, intentando así dar salida a cada uno de los dramas individuales que conforman la base histórico-textual de la obra, sin por ello perder la visión holística sobre el hecho de la violencia como vector transversal a nuestras sociedades. Por último, grata sorpresa la lectura del año 1993 de
Für K, de la cual disponíamos de una versión dirigida por el propio Friedrich Cerha al Klangforum Wien en el año 1996 (col legno WWE 20006), la hasta ahora conocida de la partitura. Me ha convencido más esta interpretación recogida por Kairos que la de col legno. Más orgánica, compacta y reconocible en sus vínculos con la tradición, esta primera versión de Cerha al frente de su ensemble, “die reihe”, es extremadamente refinada y coherente en su desarrollo. Con el Klangforum apostará Cerha más tarde por modernizar su lectura, por dotarla de contrastes y mayor sequedad, pero también por una deconstrucción sonora que sacrifica un tanto la densa unidad que había logrado en éste, su primer registro.
Las tomas sonoras son realmente buenas, sobre todo teniendo en cuenta que
Un du... proviene de una emisión radiofónica de 1963 y que su presencia y nitidez son encomiables para una partitura nada sencilla de registrar. Las otras dos obras presentan sonido igualmente notable, especialmente
Für K. Como es habitual en Kairos, el libreto es muy completo en ejemplos de partituras, fotografías, datos biográficos y ensayos sobre las composiciones, debidas al propio Cerha -alguno de ellos, como el referido a
Für K, ya conocido de ediciones discográficas previas-. Se adjunta, asimismo, el texto completo de
Un du..., de gran interés, por más que sea de esas lecturas que remueven conciencias y escuezan el alma. Todo ello conforma un nuevo lanzamiento del sello vienés, que parece un tanto estancado últimamente en comparación con el ritmo de edición que estaba manteniendo años atrás. La apuesta de los alma máter de Kairos, los productores Barbara Fränzen y Peter Oswald, por la figura de Friedrich Cerha parece firme, pues es éste el tercer monográfico que publican -tras dos magníficas ediciones que comprendían las obras
Spiegel, Monumentum y
Momente (Kairos 0013002KAI), y
Bruchstück, geträumt, Neun Bagatellen e
Instants (Kairos 0013152KAI)-, anunciando ya el cuarto, que contendrá las partituras
Impulse y el reciente
Concierto para percusión y orquesta (Kairos 0013242KAI), en versiones de la Wiener Philharmoniker con dirección de Péter Eötvös y Pierre Boulez. Citas obligadas, así pues, como la audición de este compacto, con su sólida conciencia histórica en un momento tan volátil como el que vivimos en una Europa en declive...
Este disco ha sido enviado para su recensión por
Diverdi
Este artículo fue publicado el 30/04/2012
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