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Una luz en medio de la noche...

Santiago de Compostela, 18/05/2012. Centro Galego de Arte Contemporánea. Vertixe Sonora Ensemble. Xacobe Meléndrez, videoproyección. Pierre Jodlowski: Time & Money. Giorgio Netti: ...intuire la dispiegata forma della luce. Ocupación: 60%
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En estos días de llamada al orden por parte del gobierno central a las comunidades autónomas, me ha sorprendido encontrarme en la prensa con todo un aluvión de declaraciones envalentonadas de dirigentes del Partido Popular poniendo a Galicia como ejemplo de austeridad y contención en el gasto público... Para quienes padecemos el (des)gobierno de Alberto Núñez Feijóo, los efectos de esa retracción en la inversión económica por parte de la Xunta de Galicia son más que evidentes: desde la sanidad a la obra pública, pasando por ámbitos tan sensibles para el futuro de un país como la educación o la cultura; ambos departamentos hoy en manos de un mismo conselleiro (o gestor, en su ideología de rancio neoliberalismo), para el cual se nos antoja demasiado grande la responsabilidad de la tarea; a no ser que, continuando esa senda de progresivo desmantelamiento del Estado, sus funciones se limiten a minimizar la acción de lo público en un entramado cultural asentado en dicho apoyo como garante de la democratización del acceso de la ciudadanía a la cultura, habida cuenta la falta de iniciativa civil que nos caracteriza, así como el escaso mecenazgo privado en nuestra comunidad (aun contando Galicia con varias de las mayores fortunas de España).

El ámbito museístico, así como tantas otras instituciones culturales, ha padecido a lo largo de esta legislatura una reducción de sus presupuestos que pone en serio peligro la continuidad de importantes proyectos tanto para el desarrollo y proyección internacional de la cultura gallega, como para el conocimiento por parte de la ciudadanía gallega de las corrientes culturales que caracterizan nuestra contemporaneidad. A ello se suma (como agravante de esta situación) el agujero negro de fondos públicos que supone una Cidade da Cultura de Galicia de errática gest(ac)ión, que lejos de consolidar un proyecto de solidez y altura europea, nos sorprende con sucesivas propuestas de escaso calado, desviando presupuestos que deberían potenciar programaciones que desde hace años (algunas de ellas, décadas) dinamizan nuestro entramado cultural, artístico y musical.

Intentando paliar en la medida de sus posibles esta situación, para la jornada del 18 de mayo, Dia Internacional de los Museos, tres instituciones compostelanas han sumado fuerzas para proponer lo que denominan ‘Música na noite dos museos’ (Música en la noche de los museos), epígrafe bajo el cual uno no acaba de tener claro si lo que se señala es la nocturnidad con la que se celebran estos conciertos, o la alevosía del prolongado crepúsculo que padecen estos centros culturales debido a la coyuntura económica antes expuesta, motivo de estrangulamiento para los museos de la capital gallega, al menos para los que convocan esta sesión musical en tres movimientos: Fundación Granell, Museo do Pobo Galego y Centro Galego de Arte Contemporánea.

Principal motor del arte contemporáneo en Santiago de Compostela, el cGac ha visto minimizado su presupuesto año tras año, con un recorte que dificulta en extremo su programación anual. Por poner un ejemplo, tras la exitosa exposición del canadiense Jeff Wall (considerada por la crítica una de las más destacadas del 2011 en España), el centro ha permanecido casi un mes sin otra muestra en sus salas, algo que no es de recibo teniendo en cuenta su importancia dentro del organigrama museístico gallego. Otra víctima de este sangrado económico por parte de la Xunta es la programación musical. Tras los nefastos mandatos en el cGac de Miguel Fernández-Cid y Manuel Olveira, caracterizados por su menosprecio a la música culta contemporánea como parte de la programación integral de un museo hoy en día, la llegada del portugués Miguel von Hafe ha rescatado una presencia que en los años noventa del pasado siglo brindó algunas de las actividades con mayor excelencia de las programadas por la institución gallega. Ahora bien, desde la reaparición de la música en la programación propia del cGac (en el año 2010, con el ciclo ‘Perspectivas de ensemble’, del Taller Atlántico Contemporáneo), el número de conciertos ha ido menguando de forma constante, aunque en paralelo se haya conformado un público que tras una década de silencios en el auditorio del cGac se había perdido. Si en 2011 compartían la programación el mencionado ciclo del TAC y ‘Música y arte: correspondencias sonoras’, ambos con tres conciertos cada uno, para el 2012 la programación cae de unos exiguos seis conciertos a tan sólo cinco, desapareciendo el ciclo ‘Perpsectivas de ensemble’, y asumiendo Vertixe Sonora la totalidad de los conciertos, con dirección artística de Pablo Coello.

Ahora bien, si mezquino es hoy el comportamiento de la Xunta de Galicia para con el desarrollo cultural de esta comunidad, y falta de ambición en lo musical la dirección del cGac, necesario es reconocer que Vertixe Sonora ha sacado petróleo para sus cinco citas con la música contemporánea, que enfocan desde una perspectiva rabiosamente interdisciplinaria, viva e internacionalista, huyendo del esclerótico, tautológico y provinciano panorama que suele caracterizar las programaciones musicales en Galicia. De este modo, y rescatando en parte el espíritu del Taller musical del cGac de los años noventa (para mí, todavía insuperado), Vertixe Sonora pone este año sobre el escenario del (problemático acústicamente) auditorio del cGac interesantes partituras (muchas estrenos nacionales y absolutos) de compositores europeos y americanos tan diversos como Pierre Jodlowski, Giorgio Netti, Dmitri Kourliandski, Matthias Kranebitter, Nadir Vassena, etc.; a los que se suman las, en mi opinión, dos voces más interesantes entre los jóvenes compositores gallegos: Ramón Souto y Jacobo Gaspar.

© 2012 by Paco Yáñez

Tercera parte de ‘Música na noite dos museos’, la propuesta de Vertixe para inaugurar en 2012 el ciclo ‘Correspondencias sonoras’ llevaba por título ‘A inspiración da luz’, y constaba de dos únicas obras: Time & Money (2006), del compositor francés Pierre Jodlowski (Toulouse, 1971), e ...intuire la dispiegata forma della luce (1999), del italiano Giorgio Netti (Milán, 1963). Son dos partituras enormemente contrastantes entre sí, que explicitan la pluralidad que caracteriza la música actual y que se podrían vincular con la exposición ‘De la generosidad’, ahora en cartel en el cGac con piezas de la Fundación Helga de Alvear. Sugerentes diálogos y correspondencias, las que podemos trazar entre Pierre Jodlowski y Alberto Greco, Darío Villalba o Jason Rhoades; así como entre Giorgio Netti y Pablo Palazuelo, Ignasi Aballí o Ceal Floyer.

Pierre Jodlowski, compositor habitual en los programas dirigidos por Pablo Coello, ha estado recientemente presente en nuestra sección discográfica con su monográfico para el sello Kairos (0013032KAI), una ocasión en la que destacábamos el importante compromiso crítico del francés para con la sociedad de su tiempo, en la que denuncia el inmovilismo de las estructuras musicales y la violencia de los entramados socioeconómicos en un momento de profunda regresión. Time & Money (2006) puede ser vista, de este modo, como una pieza verdaderamente profética de lo que estaba por llegar. Compuesta para percusión, electrónica y videoproyección, comienza con una enorme moneda en pantalla: un euro que representa el dinero, eje de las relaciones sociales actuales para Jodlowski, que enlaza así Time & Money con su obra People / Time (2003), en cuya música subyace el absurdo de un presente sometido a la peculiocracia. La percusión arranca con un ejercicio de tabla con reminiscencias de la Musique de Tables (1987), obra emblemática del belga Thierry De Mey (interpretada en este escenario por S@X21 en 2011). Al trabajo rítmico y tímbrico que realiza el percusionista golpeando y arrastrando sus manos sobre la tabla (muy marcado por alternancias dinámicas), se une un amplio discurso gestual coordinado con la electrónica. De este modo, los ámbitos acústico y electrónico se funden de forma intrincada en el cuerpo, en la fisicidad del percusionista, que activa una plétora de recursos de fuerte presencia y dramatismo. Sigue un interludio puramente electrónico mientras el instrumentista se desplaza hasta la batería de percusión en la que afronta el grueso de la obra, recorrida por bucles y presencias habituales en la música de Jodlowski derivadas de otros estilos musicales, fundamentalmente del rock y el jazz.

El hecho de que en su obra el compositor de Toulouse de cabida a ecos de otras estéticas se suma a una presencia en la electrónica de zapeos radiofónicos que muestran el abigarrado y complejo paisaje de este siglo, así como el peso que sobre los imaginarios del presente gravita desde los mensajes impostados por los medios de (in)comunicación durante décadas en esta sociedad del espectáculo. Platos y toms son percutidos con baquetas y escobillas con verdadero frenesí rítmico complejizado por la electrónica, alcanzando una presencia impactante, casi orquestal. Contrasta con todo este planteamiento el final, la séptima parte de la obra en versión con videoproyección (cuyas imágenes -a cargo de Vincent Meyer-, muestran conglomerados numéricos en proceso de desmaterialización y derrumbamiento, de precipitación de dígitos que ahondan en el carácter visionario de la obra). En el gélido tramo conclusivo de esta metáfora de la deriva, escuchamos una serie de rebotes de baqueta sobre las membranas, de trémolos en dinámicas mortecinas, mientras la electrónica ensordece con su dictadura de lo establecido... En un paisaje sonoro desnudo, progresivamente paralizado, el percusionista retorna a la tabla, donde pondrá el final con una suerte de punto conclusivo (como lo denomina Jodlowski en su partitura) en forte, que lejos de cerrar la obra, parece abrir una segunda vida en la mente del oyente, asaltado por la violencia sonora (como trasunto de la social) con la que se acaba de confrontar. Pieza de gran atractivo y demanda técnica, al tiempo que accesible y muy vigente, como hemos visto.

La segunda partitura de esta velada marca un contraste extremo con la visceralidad tumultuosa de la primera. Del abigarrado y vehemente discurso de Jodlowski recalamos en una pieza tan delicada y sensible como ...intuire la dispiegata forma della luce, parte del ciclo Necessità d’interrogare il cielo (1996-99); verdadero tour de force para saxofón que conocemos en disco gracias a la lectura de Marcus Weiss para Durian (020-2). ...intuire la dispiegata forma della luce porta inequívocos ecos de Scelsi, con su profunda densidad esencial en el saxofón soprano. Largas figuras ligadas caracterizan la sutil progresión del discurso, alterado continuamente por construcciones armónicas en multifónicos endiablados en lo que a digitación se refiere, impeliendo al saxofonista a una suerte de contorsionismo manual. La partitura de Giorgio Netti explora la presencia y textura del sonido, su modulación, proyección y luminosidad a través de un discurso basado netamente en las alturas, rehuyendo modelos extendidos en la producción sonora. La iluminación dispuesta por Vertixe en el cGac redunda en esa indagación del carácter de la luz, con los reflejos que el instrumento de Coello dibujaba en el techo auditorio, tras cuya figura pudimos ver las videocreaciones de Xacobe Meléndrez: imágenes en las que el agua deforma los contornos y confiere un carácter por momentos abstracto a estampas familiares, elevando lo cotidiano a categoría artística. Siempre sorprende la rúbrica conclusiva de ...intuire la dispiegata forma della luce, esa suerte de arrebato final, de convulsión en la luz, de última pincelada de dramatismo en una pieza previamente tan marcada por la serenidad en su fluido musical.

Para dar presencia a tan dispares partituras, han estado hoy sobre el escenario dos de los más activos miembros de Vertixe: Diego Ventoso, percusión, y Pablo Coello, saxofón. Sus interpretaciones han sido notabilísimas, además de marcadas por la fidelidad al lenguaje contemporáneo, por un estilo plenamente actual (ese que dan a conocer en los conservatorios donde ambos desarrollan su docencia; unas instituciones con tantos visos de conservadurismo en Galicia). Es habitual que destaquemos la firmeza técnica y expresiva de Pablo Coello, cuya lectura nada tiene que envidiar a la del mencionado Marcus Weiss, especialmente en lo que a regulación dinámica y exposición de planos sonoros se refiere. Obligado es también poner en primerísimo plano a Diego Ventoso, verdadero referente de la percusión contemporánea en Galicia, con su vibrante y teatral interpretación de Time & Money, de arrolladora fuerza y proliferación percusiva llevada al extremo, como el público -hoy más numeroso que en citas previas- supo reconocer.

El único ‘pero’ que nos deja esta velada de luz musical fue a nivel logístico. Concebida como jornada festiva, esta ‘Música na noite dos museos’ tuvo un ajetreo de entradas y salidas del auditorio del cGac que no favoreció, en absoluto, ni la audición de las piezas, especialmente la de Giorgio Netti, salvada por la enorme concentración, dominio y profesionalidad de Pablo Coello, ni el visionado de las proyecciones de Xacobe Meléndrez, alteradas por el tránsito de público entre el cañón y las pantallas donde se proyectaban sus imágenes. Creo que en músicas tan sensibles y delicadas como éstas, la sala debe permanecer cerrada una vez comenzado el evento, así como aislada de las estancias aledañas, de las cuales emanaban no pocos ruidos prevenientes de las instalaciones que en la noche de puertas abiertas se podían visitar en el laberíntico cGac.

Recientemente he podido ver la excelente A Torinói Ló (El caballo de Turín, 2011), testamento fílmico del realizador húngaro Béla Tarr (según este ha reconocido). Su crepuscular obra maestra nos presenta lo que él concibe como un fin de época: de la cultura, el arte y el humanismo, tal y como hasta ahora lo hemos entendido. Teniendo en cuenta en manos de quiénes están a día de hoy las decisiones políticas en buena parte de Europa (por descontado en España y Galicia), no podríamos ser más que pesimistas. Sin embargo, me niego a creer que, como se dice en un momento del filme, los grandes hombres se estén batiendo en retirada, vencidos por la coyuntura que nos rodea. Esta misma semana, dos gigantes de la cultura nos han dejado: el escritor mexicano Carlos Fuentes y el barítono berlinés Dietrich Fischer-Dieskau. Su desaparición será tan sólo física si sabemos alquitarar el impulso que su ejemplo e integridad nos brindan. Como en el caso del decano de los artistas gallegos, Leopoldo Nóvoa -también fallecido en este funesto 2012 y cuyas obras en diversas ocasiones visitaron el cGac-, son figuras asociadas a la dignidad del creador, a la afirmación de los valores de la cultura ante la mezquindad del materialismo más vacuo y obtuso. Aunando sus lecciones a la esperanza que para nuestra escena supone el proyecto de Vertixe Sonora, será posible pensar que aún brilla cierta luz en medio de esta noche oscura..., ¡avivémosla!



Este artículo fue publicado el 24/05/2012

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Comentarios:


Cansado 24/05/2012 8:40:40
No es cosa de reducir o no reducir gastos, es que todo el mundo sabía que en España se podía poner un cero más al cachet. La culpa es de los tontos que dejaron hacer esos disparates.
Y más: la culpa es, sobre todo, de los tontísimos que creyeron que la cultura se compra. En un país sin hábitos de consumo cultural, cuando había dinero la gestión se limitó a traer a los más famosos [costaran lo que costaran], dárselos gratis a un público sin formación, y punto.
Así no se hace cultura: hoy la regalan, mañana la quitan. Lo que había que haber hecho es pagar cachets justos, menos estrellas del mundo mundial, y cobrar al público, al tiempo que se le forma dándole algo de sustancia además de fiestas sociales. Y los críticos haciendo buenas críticas que sepan explicar y qué decir sobre el valor de los conciertos, y darle algo de valor añadido.



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