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Brillante concierto de St. Louis Symphony Orchestra

Berlín, 05/09/2012. Gran sala auditorio de la Filarmónica de Berlín. Solista Christian Tetzlaff (violín). St. Louis Symphony Orchestra. Director, David Robertson. Holiday Overture, de Elliott Carter (1908). Concierto para violín y orquesta, op. 61, de Ludwig van Beethoven (1770-1827). Fünf Orchesterstücke, op. 16, de Arnold Schönberg (1874-1951). An American in Paris, poema sinfónico para orquesta, de George Gershwin (1898-1937). Musikfest Berlin 2012. 75% del aforo
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Este miércoles 5 de septiembre el Musikfest Berlin 2012 nos ofrece un paseo por varias generaciones de músicos. Primero a través de la obra Holiday Overture de Elliott Carter (Nueva York, 1908), quien el próximo 11 de diciembre cumplirá 104 años y lleva casi 80 como compositor.

Carter nació en el mismo año que Olivier Messiaen, se ubica entre las generaciones de Arnold Schönberg, Charles Ives, Bela Bartók e Igor Stravinski. Cuatro años más joven que John Cage, diez menos que George Gershwin, y diez años mayor que Leonard Bernstein, le tocó actuar en medio de la segunda generación de la vida musical de Estados Unidos.

Como muchos de sus colegas -Aaron Copland, Roy Harris, Astor Piazzolla y Philip Glass- se perfeccionó en composición con Nadia Boulanger en París. En las ocho décadas de su quehacer artístico recorrió varias zonas estilísticas.

Cuando compuso Holiday Ouverture en 1944 (bajo el influjo de la algarabía por la liberación de París por los Aliados el 15 de agosto de ese año) todavía estaba lejos de alcanzar la complejidad de sus grandes obras. Pero, (estrenada en 1946 por la Orquesta Sinfónica de la Radio de Francfort en uno de sus primeros conciertos después de la Segunda Guerra Mundial) revisada en 1961, esta pieza de 10 minutos es considerada por Carter como una importante obra de transición, porque por primera vez implementó su "idea de emplear simultánea y conscientemente estratos de actividad musical contrastantes", según su propia definición.

La St. Louis Symphony, la segunda orquesta más antigua de Estados Unidos (1880), la interpreta con gran fuerza (metales y percusión), un muy buen trabajo de las cuerdas desde un comienzo y de las maderas después. La obertura esta imbuida de gran dinamismo y los músicos la ejecutan con entrega total, gran soltura y transparencia.

Momento del concierto

© 2012 by Dilip Vishwanat

 

De una exquisitez y un virtuosismo supremos es la interpretación de Christian Tetzlaff (Hamburgo, 1966) del Concierto para violín y orquesta en re mayor de Beethoven, para la cual el director David Robertson (Malibú/California, 1958) hace visibles esfuerzos por contener el fuerte volumen de la orquesta (a costa de perder tensión) desde el Allegro ma non troppo (más pausada, menos acentuada que en otras versiones europeas más conocidas), pasando por el Larghetto (en una ejecución de extremada sensibilidad del solista) y hasta el Rondo final (vibrante y de enorme vitalidad).

La ejecución de las Cinco piezas para orquesta (1909) de Arnold Schönberg y An American in Paris (1928) de George Gershwin permiten momentos de mayor libertad y desfogue para la orquesta (tímbricamente muy estadounidense, con fuerte acentuación en los metales) en la segunda parte del concierto.

Robertson (director principal de la orquesta desde 2005) logra con su refinado sentido para las estructuras y gracias a la soltura de este colectivo musical brillantes interpretaciones de estas dos obras. Tras los aplausos y aclamaciones del público la St. Louis Symphony Orchestra (por primera vez en gira europea desde 1998) deja como propina la Obertura de Candide, de Leonard Bernstein (1918-1990), ovacionada asimismo por la platea.



Este artículo fue publicado el 19/09/2012

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