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Un programa fuera de serie

Madrid, 27/04/2012. Auditorio Sony. Trío Lorca, Trío Areti, Dúo Shalamov y Grupo Baroja. Profesor: Ralf Gothoni. Ciclo ‘Da Camera’: Grupos con piano. Obras de F. Schubert, E. Chausson, C. Guastavino y E. W. Korngold. Asistencia: 90%
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Un programa maratoniano -el concierto se inició a las 19.30 hrs y terminó pasadas las 22 horas- muy interesante, con obras mayormente desconocidas, entretuvo a un entusiasta público que, a pesar de la hora avanzada, no se retiró: una prueba más de la calidad que pudimos escuchar.

A continuación comentaré cada obra, en detalle:

Franz Schubert, Trío para piano Nº2 D 929, en mi bemol mayor: Allegro, Andante con moto, Scherzando-Allegro moderato, y Allegro moderato. Trío Lorca: Aine Suzuki, violín; Jonathan Weigle, violoncelllo y Noelia Fernández, piano.

Esta obra monumental, que dura 45 minutos, recibió una preciosa interpretación por parte de estos tres jóvenes músicos. El primer movimiento gira en torno a un tema sencillamente genial, que vuelve a sonar repetidamente en diferentes figuraciones, algunas a cargo del piano, delicadísimas casi todas, ejecutadas magistralmente por la pianista. A la violinista la conocíamos como intérprete de viola, y además tenía lastimado su dedo índice derecho. No obstante, Aine Suzuki hizo una labor impecable, y ejecutó los frecuentes pizzicati sin este dedo índice, lo que fue una auténtica proeza. El violoncellista Weigle también se destacó en sus intervenciones, siempre muy en su sitio, como por ejemplo durante el Andante con moto, en el solo. Este movimiento se caracteriza por un ritmo constante (¡con moto!) que subraya genialmente todo el trozo. El tercer movimiento lleva un tema festivo, interrumpido luego (en el Trío) por una idea más robusta. El tema del cuarto movimiento se destaca nuevamente por su excepcional calidad, y tras sufrir variaciones desencadena en un final brillante. Schubert realmente fue un genio: 45 minutos de música que apasiona y cautiva. Su arte surge de forma particularmente brillante en esta música de cámara. Y con la brillante y limpia ejecución que escuchamos: ¡una auténtica gozada!

Ernest Chausson, Trío para piano op 3, en sol menor: Pas trop lent–Animé, Vite, Assez lent, y Animé.  Trío Areti: Anna Asieieva, violín; Indira Rahmatulla, violoncello y Lidia Nochovska, piano.

Se trata evidentemente de una obra de juventud: las obras que más se conocen de Chausson llevan un número de opus más alto. Este trío casi nunca se escucha, y luego de presenciar la media hora que dura, esto no me sorprende. No cabe duda de que se halla muy bien escrito para trío de piano pero musicalmente es más bien una acumulación de frases que pretenden crear una atmósfera o un efecto brillante, todo muy bien logrado..., pero falta una idea musical que se pueda quedar grabada en la memoria. La versión que se nos brindó fue excelente, preparada con un cuidado extraordinario, y como resultado pudimos gozar de sonoridades voluptuosas, brillantes y plenamente vividas. Pero eso no subsana la pobreza musical. No obstante fue muy interesante conocer la obra, que echa una mirada sobre el desarrollo de este compositor, post-romántico francés, quien de estudiante trabajó con César Franck y se interesó por las óperas de Richard Wagner.

Breve intermedio durante el cual se colocaron dos pianos de cola, pegadas las colas de ambos instrumento, para que los intérpretes puedan mirarse de frente, cada uno tras su teclado.

Carlos Guastavino, Tres romances argentinos: Las niñas; Muchachito jujeño; y Baile en Cuyo. Intérpretes: Duo Shalamov, formado por los hermanos Alina y Nikolay Shalamov, pianistas.

Estas tres piezas, compuestas en 1949, tienen un encanto muy especial. Rezuman el carácter argentino, recordando al tango o temas de origen folclórico, pero fueron realizadas con una habilidad excepcional para producir efectos, contrastes y excursiones de alto vuelo musical, de manera que su escucha resulta un auténtico placer. La obra fue transcrita en esa época para orquesta por la BBC británica,  lo que ilustra su valor y atractivo. Y además teníamos la suerte de contar con los hermanos Shalamov, que formaron este dúo en 2008 y son veteranos en la materia. ¡Qué bien hicieron sonar sus instrumentos! La manera como interpretaron sutiles rubati conjuntamente era admirable. El público quedó encantado y aplaudió con ganas. ¡Delicioso!

Erich W. Korngold, Quinteto para piano y cuerdas en mi mayor, op 15: Tempo medido, con creciente libre expresión; Con la mayor calma posible, muy expresivo; y Moderato casi patético. Intérpretes: Grupo Baroja, Cecilia Bercovich y Yoshiko Ueda, violines; Iván Podyachev, viola, Eros Jaca, violoncello y Patricia Araúzo, piano.

Korngold, compositor poco conocido en España, era austríaco, vivió de 1897 a 1957, emigró a los EEUU escapando de los nazis, y allí compuso bastante música para películas. Esta obra data de su juventud, la concluyó en 1921 y fue publicada en 1924. Se trata de música post-romántica, con algunos giros modernos. Juega con climas: a veces ensoñados, a veces vigorosos. Para los finales de los movimientos 1º y 3º, busca la brillantez y la logra. El 2º movimiento -cuya melodía es expuesta por la viola y el violoncello, en unísono- me pareció demasiado largo e insistente, sobre todo hacia el final. Nos hace recordar a la música de Richard Strauss, y la factura es técnicamente complicada. A pesar de ello, la ejecución fue ejemplar, hubo claridad en todo momento, y hay que felicitar al Grupo Baroja por el trabajo realizado.

En resumen, un concierto muy interesante, muy bien ejecutado, bajo la sabia orientación del Profesor Ralf Gothoni. No cabe duda que haciendo música de cámara de esta manera, todos los jóvenes músicos ganan enorme experiencia, muy útil para su posterior carrera profesional.



Este artículo fue publicado el 08/05/2012

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