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Abbado y la Filarmónica de Berlín, un acontecimiento

Berlín, 11/05/2012. Gran sala de conciertos de la Filarmónica de Berlín. Orquesta Filarmónica de Berlín. Director invitado Claudio Abbado. Anne Sofie von Otter (mezzosoprano). Isabelle Faust (violín). Obertura de la ópera Genoveva, op. 81; Sinfonía nro. 2, op. 61 de Robert Schumann (1810-1856). Cinco Lieder sobre poemas de postales de Peter Altenberg (Altenberg-Lieder) op. 4; Concierto para violín A la memoria de un ángel de Alban Berg (1885-1935). 100% del aforo.
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Claudio Abbado al frente de la Orquesta Filarmónica de Berlín es siempre un acontecimiento de primera magnitud en la capital alemana. Una vez al año visita este milanés de 78 años (cumple 79 el próximo 26 de junio) a la orquesta que dirigiera entre 1989 y 2002. La Gran Sala de Conciertos de la Filarmónica presenta lleno total esta tarde del viernes 11 de mayo de 2012, con entradas agotadas desde hace meses, y gran expectación por el interesante programa.

La velada se abre con una composición que para muchos puede ser un verdadero descubrimiento: la obertura de la ópera Genoveva, compuesta por Robert Schumann en 1848. Cierra con una de las piezas más conocidas de este gran compositor romántico: la Sinfonía nro. 2 en do mayor, escrita entre 1845 y 1846.

Ambas enmarcan dos obras de Alban Berg de intensa profundidad emocional: sus Cinco Lieder sobre poemas de postales de Peter Altenberg, de 1912, y el Concierto para violín A la memoria de un ángel, de 1935, una de sus tres creaciones más famosas (junto a Lulú y Wozzeck).

Desde el primer instante Abbado atrapa a los espectadores. La fuerza espiritual de la obertura de Genoveva sumerge en la meditación al oyente. Los músicos interpretan la pieza con energía y entrega. Las notas emergen con claridad hasta en sus más mínimos detalles. No es una intensidad de efectos especiales, sino transmitida con total naturalidad hasta el vibrante final.

La mezzosoprano Anne Sofie von Otter deshilvana delicadamente la fina sensibilidad de los poemas del vienés Peter Altenberg (1859-1919) que Berg capta magistralmente con su música, estrenada hace casi un siglo (el 31 de marzo de 1913) en un (para la época) escandaloso concierto consagrado al Expresionismo y a la Nueva Escuela de Viena. Altenberg escribía estos brevísimos versos sobre tarjetas postales que obsequiaba a sus amigos. Su sonoridad embelesa al espectador aunque no entienda sus textos:

1. Seele, wie bist du schöner, tiefer, nach Schneestürmen.
Auch du hast sie, gleich der Natur.
Und über beiden liegt noch ein trüber Hauch,
eh' das Gewölk sich verzog!

2. Sahst du nach dem Gewitterregen den Wald?
Alles rastet, blinkt und ist schöner als zuvor.
Siehe, Fraue, auch du brauchst Gewitterregen!

3. Über die Grenzen des All blicktest du sinnend hinaus;
Hattest nie Sorge um Hof und Haus!
Leben und Traum vom Leben, plötzlich ist alles aus - - -.
Über die Grenzen des All bliekst du noch sinnend hinaus!

4. Nichts ist gekommen, nichts wird kommen für meine Seele.
Ich habe gewartet, gewartet, oh - gewartet!
Die Tage werden dahinschleichen, und umsonst wehen
meine aschblonden Haare um mein bleiches Antlitz!

5. Hier ist Friede. Hier weine ich mich aus über alles!
Hier löst sich mein unfaßbares, unermeßliches Leid,
das mir die Seele verbrennt ...
Siehe, hier sind keine Menschen, keine Ansiedlungen.
Hier ist Friede! Hier tropft Schnee leise in Wasserlachen ...

Isabelle Faust interpreta exquisitamente el Concierto para violín, A la memoria de un ángel (dedicado a Manon Gropius, la hija de 18 años de Alma Mahler y el arquitecto Walter Gropius, fallecida en 1935, tras un ataque de poliomielitis), pieza que grabó en disco compacto con Abbado y su Orchestra Mozart.

Faust penetra con sentimiento casi religioso en la obra (encargada originalmente por el violinista estadounidense Louis Krasner) que Berg terminó en agosto de 1935, poco antes de fallecer (dejando inconclusa su ópera Lulú), y que fuera estrenada durante el Festival de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea el 19 de marzo de 1936 en el Palacio de la Música Catalana de Barcelona, bajo la batura de Hermann Scherchen.

Los difíciles pasajes del primer movimiento (Andante, Allegreto, retratando la vida) y del segundo (Allegro, Adagio, patentizando la muerte) los ejecuta la violinista con una exaltación que toca hondamente al público, en una atmósfera muy especial, casi mística, creada por Abbado y la orquesta.

Finalmente, en la Sinfonía número 2 de Schumann, los músicos de la Filarmónica crecen en su magnificencia desde el Pianissimo inicial, pasando por las refinadas transiciones a los trios del Scherzo Allegro Vivace, y el excelente trabajo de las cuerdas en el Adagio Espressivo, hasta llegar con una elegancia sin par en el Allegro Molto Vivace final cuyos sonidos subrayan esta noche memorable.

La grabación en vídeo del concierto puede verse dentro de tres días en el archivo del sitio de internet de la Orquesta Filarmónica de Berlín.



Este artículo fue publicado el 22/05/2012

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