
Dennis Brain nació el 17 de mayo de 1921 en el seno de una familia de músicos especializados en el noble instrumento de la trompa. Su padre Aubrey, su tío Alfred Jr. y su abuelo Alfred Sr. tocaban el mismo instrumento. Y tras una fructífera carrera como solista y trompa principal en la Orquesta Philharmonia, falleció de accidente automovilístico en 1957. Contaba tan sólo 36 años de edad.
Tras su fallecimiento, y más concretamente el día 2 de septiembre de 1957 estaban convocados todos los músicos de la Philharmonia para grabar
Capriccio de Richard Strauss con el joven Wolfgang Sawallisch, que hizo lo que pudo para levantar el ánimo de aquellos caballeros sin espada y sin mesa redonda, pero el ambiente era de pura pérdida y desolación. Dennis Brain era un músico que había estado con ellos desde la fundación de la orquesta y con algunos de estos músicos también había tocado en la Royal Philharmonic. Como otros músicos de la Philharmonia, Brain había formado parte de la banda de música de la Royal Air Force, y con su impecable uniforme azul oscuro ejercía allí de primer trompa. Era un tipo elegante y de atractivo natural, con sentido del humor, le gustaba el bien vestir y siempre procuraba la buena convivencia entre los músicos de la orquesta. Era un auténtico
gentleman sin pretender serlo en ningún momento. Su compenetración con los otros colegas de la sección de viento madera de la orquesta (Morris, Sudcliffe, Walton y James) era tal, que cuando Karajan les preguntó por esta portentosa armonía, contestaron con ese humor inglés tan característico: “we sleep together”, dormimos juntos.
Dennis Brain se llevaba muy bien con los directores para los que trabajó en la Philharmonia. Únicamente tuvo problemas con Klemperer al preparar la grabación del
Concierto para trompa de Hindemith, y Legge cambió de tercio y convino con el viejo ‘Klempi’, registrar la
Nobilissima Visione (al final grabó el concierto con el propio Hindemith). Tampoco se llevaba bien con Guido Cantelli, de quien no soportaba los ensayos repetitivos, como en cierta ocasión sucedió con
La Valse de Ravel. Cuando Arturo Toscanini dirigió a la Philharmonia en 1952 en Londres, el viejo maestro destacó el poético fraseo de Dennis Brain: no hay más que escucharle en la
Tercera sinfonía de Brahms dirigida por el parmesano en el Royal Festival Hall. Y es que con Dennis Brain, se inició lo que en aquella época la crítica inglesa dio en llamar, no sin cierta pompa,
The Glorious Horns of the Philharmonia. Aunque sea un tema ya muy manido, hay que conservar la memoria colectiva esta época, en la que el rotundo y heroico sonido de la trompa no sonaba igual en Berlín, Viena, Dresde o en las Islas Británicas.
Aparte de los
Conciertos de Mozart y los de Strauss y Hindemith, sus intervenciones como primer trompa en la orquesta Philharmonia son de una nobleza difícilmente hallable hoy día. Escúchese su parte del “Quoniam” de la
Misa en Si menor de Bach bajo la batuta de Herbert von Karajan, el “Nocturno” del
Sueño de una Noche de Verano de Mendelsshon, el “Intermezzo” de
Cavalleria Rusticana con el propio Karajan, la
Sinfonía Concertante K. 297 b de Mozart, el solo de la llamada de Sigfrido, o su intervención en la
Música Acuática de Haendel en la victoriana orquestación de Sir Hamilton Harty, dirigida -como no- por Karajan. En resumen, inigualable solista e inconfundible sonido de pura plata inglesa.
Brain abordaba todos los estilos sin pestañear, como muestra este CD en el que además del repertorio clásico hallamos la infrecuente "Chasse à Valabre" de Milhaud (perteneciente a la Op. 105
La Cheminée du Roi René) y el moderno
Quinteto de Fricker (1920-1990). Su dominio técnico del instrumento era total. Es bien conocida la anécdota mil veces contada con motivo de la grabación con Karajan y la Philharmonia de los cuatro conciertos para trompa de Mozart: Brain tocaba de memoria y cuando Karajan se acercó para analizar y comentar determinado pasaje de la partitura, en el atril tan sólo figuraba la revista “Autocar”, especializada en coches deportivos, lo que divirtió a un Karajan también aficionado a los bólidos de cualquier tipo. Ese disco con los conciertos de Mozart para EMI fue uno de los más vendidos de la era del LP. En el registro que ahora se comenta, lo encontramos con el
Concierto para trompa nº 3 (a Brain le gustaba más el segundo), bien acompañado bajo la batuta del magro y estirado Sir Malcolm Sargent. A pesar del muy discreto sonido de estos registros, se comprueba que la intervención de Brain es de gran soltura y belleza, y uno no puede dejar de emocionarse en el segundo movimiento Romance-Larghetto: sublime.
Brumosa y melancólica sale la
Serenata de Benjamin Britten para tenor – el omnipresente Peter Pears -, trompa y cuerda, de la que hay otros registros con DECCA y el propio Pears y otro pirata con Ernst Haefliger y la antigua RIAS de Berlín dirigidos por Paul Sacher. El
Adagio y Allegro Op.70 de Schumann – con Britten al piano - suena limpio y atmosférico, sin perder el halo romántico de la pieza; y el delicioso
Divertimento número 14 de Mozart acreditan la versatilidad de Brain como intérprete de música de cámara.
La fatal noche del 30 de septiembre de 1957 Dennis Brain conducía un Triumph último modelo, perdió el control y se estrelló contra un árbol. Volvía del Festival de Edimburgo, donde interpretó varias obras con su conjunto de cámara – entre ellas el
Quinteto de Fricker presente en este CD, el 24 de agosto de ese año - y con la Philharmonia dirigida por Ormandy.
En el londinense cementerio de Hampstead hay una pequeña lápida, en memoria del malogrado Dennis Brain, cuya primera frase, reza: “Y mi llamada convierte la Sala en un teñido bosque otoñal”. Rindámosle pues, cumplido y emocionado homenaje.
Este disco ha sido enviado para su recensión por
Diverdi
Este artículo fue publicado el 08/01/2007
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