Y el pueblo romano mató a Britten
Roma, 24/06/2012. Teatro dell’Opera di Roma. A Midsummer Night’s Dream, es una ópera en tres actos con música de Benjamin Britten y libreto en inglés del propio compositor y Peter Pears basado en la pieza teatral homónima de William Shakespeare. Estrenada el 11 de junio de 1960 en el Festival de Aldeburgh, con dirección del propio compositor. Producción del Teatro dell’Opera di Roma. Paul Curran, director de escena; Kevin Knight, decorados y vestuario; David Martin Jacques, iluminación. Reparto: Lawrence Zazzo (Oberon), Claudia Boyle (Tytania), Michael Batten (Puck), Peter Savidge (Theseus), Natascha Petrinski (Hippolyta), Shawn Mathey (Lysander), Phillip Addis (Demetrius), Tamara Gura (Hermia), Ellie Dehn (Helena), Peter Rose (Nick Bottom), Peter Strummer (Peter Quince), Anthony Dean Giffrey (Francis Flute), Filippo Bettoschi (Snug), Saverio Fiore (Tom Snout), George Humphreys (Robin Starveling), Marta Pacifici (Cobweb), Benedetta Malvagna (Peaseblossom), Maria Elena Pepi (Mustardseed), Camilla Malpicci (Moth). Coro di Voci Bianche del Teatro dell’Opera y Orchestra del Teatro dell’Opera di Roma. James Colon, director musical. Temporada 2011-2012. Ocupación: 45%
Ni la popular batuta de James Conlon ha conseguido que el público romano se atreva con la britteniana A Misdummer Night's Dream. Y es que, si en España hace años que cruzamos el umbral del pánico entre lo clásico y lo moderno, Italia sigue todavía anclada a una tradición operística que poca pinta tiene de evolucionar. Es por ello que, con frecuencia y ante según que “rarezas”, vemos como el personal de platea va desfilando lentamente, como si de figurantes del espectáculo se tratase.
Pero, paralelamente a la actitud del oyente, lo cierto es que el Costanzi ha presentado un convincente montaje que, sin estridencias, capta la esencia de los distintos recursos teatrales que exige el libreto que escribieron el propio Britten y su pareja, Peter Pears. La nueva producción, firmada por el prestigioso Paul Curran, especialista en regie contemporáneas, y con la escenografía y vestuario de Kevin Knight, da libertad a los cantantes para que se muevan abiertamente.

Dehn, Gura y Batten
© 2012 by Silvia Lelli
En este campo, el reparto solista destacó por estar formado por voces anglosajonas que están haciendo carreras de primerísimo nivel en Estados Unidos y en Europa. Ejemplo de ello es el contratenor Lawrence Zazzo, que compartió escena con la flagrante Claudia Boyle formando una inigualable pareja Oberon-Tytania. De hecho, es impresionante la sensibilidad y la convicción con la que Zazzo, de dilatada vinculación a la música barroca y a batutas como Jacobs, Cummings, Christie o Curtis, abordó el complejo y dificultoso rol del contemporáneo Oberon. En el mismo sentido, la mozartiana Boyle también sorprendió poderosamente con una vigorosa y dinámica Tytania, de fundado y potente centro y trabajado agudo.
No obstante, uno de los personajes que mayor y merecida ovación se llevaron fue el bailarín inglés Michael Batten, que escenificó el importantísimo personaje de Puck con una impresionante expresión corporal que no dejó indiferente a nadie. Realmente fue una maravilla ver su actuación.

Humphreys, Rose, Griffey, Strummer, Fiore y Betoschi
© 2012 by Silvia Lelli
Por su parte, los enamorados recayeron en cuatro jóvenes figuras de gran calado internacional: Shawn Mathey, Phillip Addis, Tamara Gura y la americana Ellie Dehn, una interesante voz que está haciendo una bonita carrera en Estados Unidos y empieza a dejarse ver con mayor asiduidad por Europa.
Los artesanos tuvieron como figura destacada al divertidísimo Anthony Dean Griffey quien, ganador de cuatro Grammy, dio un toque de humor al entramado diseñado por Shakespeare. En este sentido, destacan también los veteranos Peter Rose y Peter Summer, dos pesos pesados que supieron profundizar perfectamente en sus respectivos personajes de Nick Bottom y Peter Quince.

Griffey y Rose
© 2012 by Silvia Lelli
La Orchestra del Teatro dell’Opera que, en realidad, se redujo a orquesta de cámara por exigencias de la partitura, salió más que airosa con la genial batuta de James Conlon y el excelente Coro de Voces Blancas del Teatro, dirigido por José María Sciutto. Y es que, al final, lo importante es que Italia se atreva con estos títulos para dar a entender al público que la ópera no es sólo belcantismo y verismo. Pese a quien le pese.
Este artículo fue publicado el 17/07/2012
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Comentarios:
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Forense 18/07/2012 1:55:09
El muerto es el público, no Britten.
Reggie 17/07/2012 16:54:28
El autor se ha confundido con reggie y regia, creo... Estimado Perfido, aunque el humor esté en Shakespeare, pueden tocar actores que no tengan ninguna gracia, por lo que creo interesante la observación del crítico. Y sí, Britten sigue siendo moderno y se sobreentiende que el umbral entre lo clásico y lo moderno es el pasar del típico estilo clásico que tenemos hasta Puccini a autores que huyen más de la melodia y las estructuras básicas [Berg, Szymanowski, Britten...]. No entiendo tanta crítica a este artículo.
Perfido Albino 17/07/2012 16:28:08
"Los artesanos tuvieron como figura destacada al divertidísimo Anthony Dean Griffey quien, ganador de cuatro Grammy, dio un toque de humor al entramado diseñado por Shakespeare."
¿Enmendó la plana a Shakespeare? El humor ya está en Shakespeare. La música de Britten realza el humor y el patetismo de la escena de los artesanos, pero no suple carencias. Los intérpretes tan solo tienen que cumplir con la obra.
Enrique 17/07/2012 8:24:32
Creo que hay que argumentar un poco más en profundidad para ganarse el derecho a escribir frases como ésta: "Y es que, si en España hace años que cruzamos el umbral del pánico entre lo clásico y lo moderno, Italia sigue todavía anclada a una tradición operística que poca pinta tiene de evolucionar." ¿Qué umbral? ¿Cuándo? No se entiende una palabra. Es digna de mención la última coletilla, en la que se ofrece una receta a Italia [es "importante", sugiere el autor] y que remata el artículo con una referencia conspiranoica ["Pese a quien le pese"]: "Y es que, al final, lo importante es que Italia se atreva con estos títulos para dar a entender al público que la ópera no es sólo belcantismo y verismo."
Moderno 17/07/2012 3:17:15
"cruzar el umbral de lo moderno"
¿Pero es que acaso Britten sigue siendo moderno? ¿No será cuestión de ESTA ópera en concreto, que es dura de pelar como ell sola incluso para el gran público, y se cuenta entre las menos logradas de Britten?