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Inauguración del curso 2011/12 del IIMCM

Madrid, 14/10/2011. Auditorio Sony de la Fundación Albéniz. Obras de Shostakovich, Jolivet, Cassadó y Mozart, a cargo de los conjuntos Cuarteto Arte, Grupo Orfeo, Trío Baroja y Cuarteto Cavalieri. Instituto Internacional de Música de Cámara de Madrid. Ciclo 'Da Camera'. Aforo: 100%
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No cabe duda alguna de que el Instituto Internacional de Música de Cámara de Madrid (IIMCM), que inicia su sexto curso, se ha hecho un nombre en el mundo, y por tanto también aquí en la capital. Nunca vi tan lleno el Auditorio Sony, sin un asiento libre en la platea, y con los palcos igualmente ocupados. Ya en la entrada al edificio corrió la voz: ¡No hay entradas!

Y no era para menos: Escuchamos cuatro obras -de las cuales dos muy raramente ejecutadas- en versiones singularmente logradas, y con un nivel de calidad de altura internacional. Es curioso constatar que la prensa madrileña no se hace eco de este tipo de acontecimiento: los críticos parecen centrarse en los eventos de gran bombo, y no sobre manifestaciones culturales auténticas.

Hubo un cambio de programa: el Cuarteto Piatti no pudo asistir por enfermedad de uno de sus integrantes. Así no pudo escucharse un cuarteto de Schubert.

Esta vez, el IIMCM entregó a los asistentes un programa de mano de 24 páginas, muy detallado y con notas al programa de la pluma de José Luis García del Busto. Está provisto además de las biografías de los intérpretes, y enumera a todos los conjuntos -nada menos que veinte- que acuden a las clases del Instituto. Como de costumbre, en esta lista se echan de menos nombres españoles en la cuerda alta (violín/viola).

Comentaré brevemente las obras que escuchamos:

Dmitri Shostakovich, Cuarteto de Cuerdas Nº7 op 108. Allegretto/Lento/Allegro, por el Cuarteto Arte, formado por cuatro búlgaras: Rositsa Chopeva y Desislava Raramfilova, violines, Petya Kavalova, viola y Marina Hinova, violoncello, que trabajan desde el curso 2010/11 bajo la dirección del profesor Günter Pichler.

Este breve cuarteto -dura apenas unos trece minutos- pone a prueba la técnica y ductilidad de las intérpretes, que nos dieron una preciosa versión de la obra: los primeros dos movimientos, contenidos y, en general, tocados en piano, contrastan con el tercer movimiento, muy reciamente ejecutado y con su Fuga, hacia el final, lograda de manera brillante. De los quince cuartetos del autor, éste se escucha poco -posiblemente debido a su brevedad- pero su música convence plenamente, y más aún gracias a la excelente versión que habíamos escuchado.

André Jolivet, Serenata para quinteto de vientos (Cantilène, Caprice, Intermède y Marche burlesque), por el Grupo Orfeo, formado por Tiago Meira (flautista brasileño), Juan Manuel García-Cano (oboísta español), Raúl Traver (clarinete español), Hyun-Sung Jang (fagotista coreano) y David Melgar (trompa español). Trabajan juntos desde el año 2008, bajo la dirección de Hansjörg Schellenberger.

Los títulos de los cuatro movimientos describen con bastante precisión el contenido de los mismos, que duran unos dieciocho minutos en total. Una Cantilena serena es seguida por el Capricho del segundo movimiento. Allí se lucieron los cinco músicos dándonos una versión muy vivaz y boyante de esta música. El Intermedio es calmo, con una breve interrupción espontánea, y la Marcha Burlesca del final es jocosa, terminando con una frase rítmica que permite un gradual crescendo hacia un clímax. Todo ello muy logrado, destacándose -como es habitual en esta formación- la flauta y el oboe, pero siempre envueltos en una sonoridad conjunta muy adecuada y bien sonante, a cargo del clarinete, fagot y trompa. Todos cumplieron con enorme pericia: el resultado global fue excelente.

Gaspar Cassadó, Trío para piano y cuerdas en do menor, (Allegro resoluto, Tempo moderato y pesante y Recitativo: Moderato e Appassionato, durando unos dieciseis minutos en total) por el Trío Baroja: Cecilia Bercovich, violín, Eros Jaca Valera, violoncello, y Patricia Araúzo, piano. Estos tres jóvenes músicos españoles formaron este Trío en noviembre de 2010, y trabajan bajo la dirección del profesor Ralf Gothoni. (Quiero aquí destacar que la violinista empezó sus estudios con su padre a los 3 años, y así se explica su gran calidad y destreza).

Es meritoria la idea de presentarnos esta obra que prácticamente no figura nunca en los programas de tríos estables. No es que se trate de música excepcional: se nota que el compositor fue solista de su instrumento y que busca efectos especiales para lucimiento de los intérpretes. Su música es típicamente española, con ritmos y giros inconfundibles. Pero uno pasa un buen rato escuchándola, por ser muy efectiva y resultona. Muchos unísonos del violin/violoncello salieron con admirable limpieza y buena sonoridad. La pianista se lució en cadencias de corte virtuosístico, y el conjunto sacó el mejor provecho de esta partitura.

Wolfgang A. Mozart, Cuarteto Nº22 KV 589 (Allegro, Larghetto, Menuetto Moderato y Allegro Assai) por el Cuarteto Cavalieri (Anna Harpham y Ciaran Maccabe, violines, Ann Beilby, viola, y Rowena Calvert, violoncello). Este cuarteto se formó en 2008 en Londres, donde estudió en el Royal College of Music. Desde el curso 2010/11 siguen formándose bajo la dirección del Prof. Günter Pichler en el IIMCM.

Este penúltimo cuarteto de Mozart es una muestra más de la enorme destreza que el compositor adquirió hacia el fin de su vida. Hay pasajes que suenan muy 'modernos' -secuencias que no llamarían la atención por anticuadas si apareciesen en una obra de música contemporánea-. Es obvio que esta música requiere una completa compenetración de los intérpretes, y el Cuarteto Cavalieri demostró tenerla: un fraseo impecable, con sutiles énfasis logrados por unos rubati insinuados, una nitidez transparente que dejaba oír las voces interiores. Todo ello nos brindó una versión ejemplar de esta música tan extraordinaria. El Larghetto, cuyo tema es introducido por el violoncello y luego repetido por el primer violín, es de una belleza trascendental. La versión que escuchamos hizo plena justicia a esta excepcional obra.

Todas las actuaciones fueron saludadas con aplausos agradecidos, que obligaron a los músicos saludar una segunda vez, cuando fueron premiados con una flor por una de las azafatas de la organización.

Habíamos pasado un excelente rato y el público salió muy satisfecho de la sala. Efusivas felicitaciones a todos los que hicieron posible este evento cultural, de altos vuelos.



Este artículo fue publicado el 31/10/2011

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