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El Greco, profeta del modernismo

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Más de 100.000 visitantes han presenciado ya una muestra única de El Greco y artistas contemporáneos como Pablo Picasso, Paul Cézanne, Vincent van Gogh y Robert Delaunay, entre otros, que se realiza del 28 de abril al 12 de agosto de este año en el Museo Kunstpalast de Düsseldorf (oeste de Alemania), patrocinada por el rey Juan Carlos I y el presidente federal alemán, Joachim Gauck.

El Greco y el modernismo se titula la exposicíón en la que han sido reunidas por primera vez de esta forma 110 obras (entre óleos, esculturas y dibujos) de 32 artistas modernos junto a 41 trabajos importantes de Domenikos Theotokópoulos, El Greco, nacido en 1541 en Creta y fallecido en 1614 en Toledo. La selección de piezas proviene de los más importantes museos de Europa y Estados Unidos.

Su difusión

Desde que el historiador de arte Julius Meier-Graefe diera a conocer a El Greco en Alemania a comienzos del siglo XX, las huellas de su obra pueden seguirse nítidamente en el expresionismo alemán. Para los artistas del grupo Blaue Reiter, como Vasili Kandinski, August Macke y Franz Marc, El Greco fue uno de los padres del modernismo, y su nombre es pronunciado con reverencia al unísono junto al de Paul Cézanne.

Marc escribía en la primera edición (1912) del histórico almanaque del Blaue Reiter: "El Greco y Cézanne son congéneres pese a los siglos que les separan" y se encuentran "hoy al comienzo de una nueva época de la pintura".

O. Kokoschka, Die Verkuendigung

 

El hechizo de su energía

La exhibición de Düsseldorf fascina al espectador de estas latitudes por la fuerte energía inspiradora de los lienzos y tablas de El Greco, especialmente sus retratos, paisajes y temas religiosos, sobre artistas como Oskar Kokoschka, Max Oppenheimer, Ludwig Meidner, Egon Schiele y otros, cuyas obras serían casi inimaginables sin su influjo.

Entre las espectaculares obras maestras presentadas figuran aquí la única tabla conservada de El Greco dedicada a la mitología griega, el Laocoonte, el sacerdote de Apolo Timbreo en Troya, cedida para la exhibición por la Galería Nacional de Arte de Washington, y La apertura del quinto sello (la visión apocalíptica de San Juan), del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. De esta última se ha sugerido que, mientras fue propiedad del pintor Ignacio Zuloaga, sirvió de revelación e inspiración en su atelier de París para las primeras obras cubistas de Pablo Picasso, especialmente Las señoritas de Aviñón que refleja la angularidad expresionista de la pintura.

El Greco, Laocoonte

 

Intelectual y pragmático

La obra de El Greco, un artista intelectual inmerso en la teoría y la práctica artísticas del siglo XVI italiano, se compone de grandes lienzos para retablos de iglesias, numerosos cuadros de devoción para instituciones religiosas -en los que a menudo participó su taller- y un grupo de retratos considerados del máximo nivel. En sus primeras obras maestras españolas se aprecia la influencia de sus maestros italianos (venecianos principalmente, los talleres de Tiziano y Tintoretto).

Sin embargo, pronto evolucionó hacia un estilo personal caracterizado por sus figuras manieristas extraordinariamente alargadas con iluminación propia, delgadas, fantasmales, muy expresivas, en ambientes indefinidos y una gama de colores buscando los contrastes. Este estilo se identificó con el espíritu de la Contrarreforma y se fue extremando en sus últimos años.

P. Picasso, Retrat d'un desconegut a l'estil de El Greco

© Museo Picasso

 

Demasiado adelantado a su época

Felipe II, sin embargo, le negó más encargos como pintor de la corte, porque El martirio de San Mauricio y la legión tebana (1578-1582) le pareció demasiado excéntrico como para ser colocado en un altar de iglesia. Este cuadro y la Alegoría de la Liga Santa (también conocido como la Adoración del nombre de Jesús o Sueño de Felipe II), rechazados por el monarca, se encuentran hoy en el monasterio del Escorial.

El pintor e historiador de arte Francisco Pacheco le adjudicaba "crueles borrones" a sus figuras. A comienzos del siglo XX otro historiador de arte, Carl Justi, afirmaba que El Greco era "un visionario, ... un caso patológico que necesitaba atención médica".

Beckmann, Kreuzabnahme

 

Reconocimiento tardío

Pero el hecho de que El Greco sea hoy celebrado como un genio del palpitante período situado entre el Renacimiento, el Manierismo y el Barroco temprano se debe a Meier-Graefe, quien en 1908 viajó a España para investigar sobre Velázquez y descubrió la obra del cretense en Toledo. En su diario (Viajes españoles), el historiador de arte apuntaba: "El Greco es el mayor acontecimiento que le pudo ocurrir a uno. No porque sea tan grande, sino porque es nuevo".

La fuerza visionaria de los cuadros de El Greco atrajo a muchos artistas encantados con sus trabajos. Picasso fue su promotor en España. Cézanne y Delaunay lo admiraban en Francia. Un siglo después de las primeras exhibiciones de sus obras en Múnich (1911) y en Düsseldorf (1912), la presente muestra destaca extraordinariamente los fructíferos influjos de El Greco sobre el modernismo y su asombrosa anticipación a las invenciones del arte de nuestros días.



Este artículo fue publicado el 18/07/2012

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