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Chinatown: coherencia y variedad

Alicante, 26/09/2007. Teatro Arniches. Xenia Ensemble (Cuarteto). Lui Fang, pipa. Programa: Música tradicional para pipa sola; Chen Yi, At the Kansas City Chinese New Year (I. The Talking Fiddle; II. Making looped noodlest; III. Dragon Sword Dance); Melissa Hui, Rush, para pipa y cuarteto de cuerda; Zhou Long, Song of the Ch in; Tan Dun, Concierto para pipa y cuarteto de cuerda. XXIII Festival de de Alicante. Organizado por el Centro de Difusión de la Musica Contemporánea
imagen Al contrario de lo que pudiera parecer, lo que se conoce como música tradicional china se refiere a lo que por aquí llamamos música clásica. Su fin es elevar el espíritu y expresar sentimientos nobles y bellos, y está muy unida al drama lírico y a la poesía. Cada instrumento tradicional va ligado a algunos géneros artísticos, siendo la pipa instrumento propio de ópera y teatro. Con el ch in se representa el amor cortés y de la poesía.

El concierto del miércoles 26 tiene la coherencia y variedad que le da la presencia de tres compositores con una serie de características comunes. Salvo Hui, que vive en Canadá desde niña, el resto nació en China en los años 50 del s. XX. Por la dictadura de Mao, no conocieron la música occidental hasta la apertura a Occidente de los años 70 y las estancias de músicos europeos y americanos en China. De esto se derivaron dos efectos. Primero: ese sustrato musical de la música que oímos desde que nacemos es en ellos totalmente chino; segundo, el descubrimiento en su juventud de nuestra música de la música les creó un fuerte deseo de profundizar en el estudio de tal música emigrando a EE.UU. y Europa

El descubrimiento

Al ver a Lui Fang, lo primero que descubre alguien que ha tocado durante años la guitarra clásica es la sabiduría de una civilización que ha permitido a sus intérpretes pulsar las cuerdas de su instrumento con unas uñas artificiales sujetas a los dedos, que les evitan el eterno problema de forma y fortaleza de sus uñas, más los correspondientes desgastes, roturas y cuidados. Y no suena más duro que la guitarra flamenca, por ejemplo, logrando también un sonido de mucha dulzura y suavidad cuando se ataca la cuerda más cerca de los trastes del instrumento. Rasgueos, trémolos y toda clase de acordes vienen a coincidir con nuestra guitarra o, mejor dicho, nuestras guitarras. Pero también, al utilizar unos trastes muy elevados respecto del diapasón, se puede asimismo modular el sonido en unidades menores que el semitono, lo que le imprime su carácter. Las tres piezas que interpretó Lui Fang fueron como una breve yprofunda muestra de la música tradicional china para pipa.

Lui Fang tiene una técnica impecable, toca con una limpieza absoluta y su profunda musicalidad la hace capaz de expresar todo tipo de sensaciones y sentimientos. Por su parte, el cuarteto Xenia tiene una gran capacidad para mostrar la belleza de la música oriental, adaptándose a su carácter con una gran ductilidad, lo que le permite abordarla con una naturalidad pasmosa que contrasta con su aspecto físico.

 
Xenia Ensemble y Liu Fang
©2007 by Xavi M. Miró


La emigración


At the Kansas City Chinese New Year comienza con una especie de frenesí festivo, con una continuos motivos de notas repetidas y toda una serie de glissandi al final del primer movimiento. En el segundo, se produce el sereno diálogo de parejas de instrumentos: violín primero y chelo, o violín segundo y viola. Estos últimos entre cajas o deambulando por el escenario, acordes con el aire de hacendosa y variada actividad de la pieza. Tras esto, hay unos tutti con el mismo aire, para acabar de forma semejante a la del anterior, con temas que parecen sugerir preparativos de fiesta. El tercero tiene una energía lenta y firme, similar a la sentida por los practicantes de tai-chi . Unísonos de gran fuerza interior y fuerte expresión dinámica alternan con un motivo que canta de forma repetiva: tónica, sexta, quinta. Nuevos glissandi llevan al final de la obra con una nueva repetición del mismo motivo.
Gran ejecución del cuarteto.

Rush, para pipa y cuarteto de cuerda, es una obra llena de color, con ricos y matizados contrastes entre fuerza y delicadeza. Su comienzo es un sencillo motivo de seis notas, en armónicos, que expone y desarrolla la pipa sola. Tras esto, el cuarteto crea un clima leve, casi onírico, con falsos armónicos en sobreagudos, sobre el que la pipa traza un sencillo tema lleno de encanto. Tras la introducción del segundo movimiento a cargo del cuarteto, la pipa canta sola con algún bello trémolo y luego varios más con más trémolos y rasgueos llenos de fuerza. Con un motivo final en unísono del grupo prolongado como un canon, sus componentes llenaron el espacio del Arniches del ritmo, color y fuerza.



Xenia Ensemble y Liu Fang
©2007 by Xavi M. Miró

El carácter, exportado

Song of the ch in revela en un solo movimiento otro planeta del universo musical chino, el de su laúd cortés. Los requerimientos ambientales y tímbricos de la partitura fueron brillantemente atendidos en toda su extensión por Xenia con gran variedad de ataques. Fue realmente curioso uno de la viola rasgueando en las cuatro cuerdas con una especie de tarjeta de crédito; todo un emblema de la globalización al servicio del mestizaje musical. Una variada gama de pizzicati, de los más delicados al restallante pizzicato Bartók , y la correspondiente de ataques de arco y percusiones sobre los instrumentos dieron a los temas un color realmente evocador y sugestivo.

Tan Dun emplea en su Concierto para pipa y cuarteto de cuerda técnica y estrategias occidentales al servicio de sus raíces orientales. El Concierto es una bella demostración de lo que veíamos en el segundo párrafo de este texto respecto de los tres compositores en él aludidos. Hay en él una larga serie de momentos que fueron objeto de una gran interpretación por solista y cuarteto

La lista es larga, pero es gozoso recordarla: la serenidad del canto de la viola en su primera parte; la animación del ritmo en la segunda, con gritos monosilábicos (no seguidos por Lui Fang, que lo escuchó con una expresión de aparente estupor); el caos de escalas y glissandi del cuarteto; el gesto de afinación de parte de éste sobre rasgueos de la pipa; un solo de ésta seguido de otro del violín primero; una bellísima intervención del cuarteto atacando sulla tastiera, creadora de un ambiente lleno de solaz y quietud por el sustrato armónico y la melodía.

Luego llegó el aumento conjunto de la energía con rasgueos de los cinco músicos conducente a un episodio a base de pizzicati muy en el espíritu del scherzo de la Cuarta sinfonía de Chaicovsqui; nuevo frenesí de escalas y glissandi de todo tipo que desembocan en otro unísono accelerando de los cinco intérpretes culminado por un grito; un solo de la pipa acompañado y el precioso final con un larguísimo decrescendo. Fue como la trama y urdimbre con que el cuarteto tejió la delicada gasa sobre la que la pipa fue bordando con primor oriental el dibujo de sus armónicos finales.

Una brillante interpretación de una hermosísima obra, para finalizar un gran concierto. Los comentarios del auditorio a la salida fueron la mejor acta de cuanto allí sonó y aquí queda dicho.


Este artículo fue publicado el 09/10/2007

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