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Mejorar permanentemente mi vocación (Octav Calleya)

imagen Nos encontramos en Rumania, concretamente en Brasov, antigua Kronstadt, paseando por la Iglesia Negra y recordando nuestro viaje al Castillo de Drácula en Bran. El Maestro Octav Calleya nos cuenta peripecias tanto musicales como no entre francas risas y es entonces, cuando nos explica que ha convocado el primer concurso Internacional de Dirección de Orquesta de Kishinev en Moldavia porque sabe que los jóvenes no tienen demasiadas oportunidades en el mundo de la Dirección.

Mundo Clásico. Buenas tardes, Maestro

Octav Calleya. Buenas tardes

P.
Ha convocado el Primer Concurso Internacional de Dirección de Orquesta de Kishinev o Chisinau. ¿Por qué en Moldavia?

R. Porque el Instituto internacional que yo presido, International Conducting Art, esta basado en instituciones de tres países que son España, Rumania y Moldavia, con diferentes centros y actividades, y por turno, este año corresponde hacer el Concurso en Moldavia

P. ¿Este concurso, en concreto tiene unas premisas especiales?

R. Este próximo concurso no tiene en general unas especiales premisas, pero como el primero, tiene unas claras características: la primera es la obvia y común: la de poner en valor los verdaderos talentos directoriales jóvenes; las otras dos sí son algo particulares, puesto que recomiendo, según mi amplia experiencia, el emplear el tiempo destinado a dirigir y no a ensayar (puesto que un joven no domina de verdad el complejo proceso de un ensayo); asimismo que la dirección sea de memoria, pues es difícil que mirando permanentemente una partitura se pueda expresar todo en las mejores condiciones especificas. Como colofón, puedo decir de que los miembros del jurado son elegidos porque tienen, en mayor o menor relación directa, conocimientos con la mejor técnica directorial que hay, y es la de Sergiu Celibidache, en la difusión de la cual organizo siempre un debate, como también sobre la fenomenología aplicada del mismo conocido maestro.

P. Anteriormente, en Septiembre de 2009 convocó otro Concurso, pero esta vez en Craiova con motivo del galardón de Excelencia de la Ciudad obtenido por usted. ¿Cómo se siente al haber recibido ese premio?

R. Recibir este reconocimiento en la propia ciudad en que te has formado y donde has dado siempre todo lo posible, es un gran orgullo y sobre todo un deseo de contribuir en el futuro a su proyección internacional en lo que al arte de la música se refiere.

P. Porque usted, aunque naciera en Rumania, lleva largos años viviendo en Málaga. Cuéntenos su experiencia.

R. Mi experiencia ha consistido en mejorar permanentemente mi vocación. Por eso, después de estudiar y terminar bien en Rumania, busque por todos los medios metas mas altas y por eso estudie luego en Viena, y más tarde en otros lugares, pendientes del mejor del mundo, S. Celibidache. Al terminar el 'aprendizaje', después de 15 años solo de dirección, empecé como titular en Valladolid y fui huésped cada vez de más sitios del mundo; vinieron más titularidades, como la de la Ópera de Estambul (Turquía) o en Florencia y desde 1980 en Málaga, donde fundé la actual Orquesta Filarmónica. Toda esta 'experiencia' se transformó en verdad, en un enorme cúmulo de las tantas sabidurías ¡que al director no le basta ni una vida entera para dominar!

P. Fue director titular de la Orquesta Sinfónica ‘Ciudad de Málaga’. Siendo el idioma musical universal, ¿hay diferencia a la hora de hacer música dependiendo de en qué país se esté?

R. Hacer música en diferentes países no es sólo cuestión del nivel de los músicos que hay delante, sino de su anterior educación instrumental y sobre todo de sus propias experiencias en tocar en orquesta con grandes y buenos directores (o simplemente rutinarios). Y está claro que hay grandes diferencias. Pero desde cualquier nivel, un buen maestro sabe conseguir muchísimo de cualquier 'instrumento' (orquesta). Otra cosa es si hablamos del público, que en función de la tradición y la cultura de cada país, aprecia y distingue mejor a los verdaderos directores

P. Usted ha estudiado con varios de los más grandes. ¿Podría contarnos en qué consiste la escuela vienesa de Swarowsky?

R. Viena es en sí una de las ciudades ideales para estudiar música: por la tradición, por las escuelas musicales de los grandes compositores, por grandes genios que han dejado allí su sello, etc. También para la dirección, por supuesto, habiendo tenido en el último cuarto de siglo a un gran experto como Hans Swarowsky, un músico de grandes conocimientos que junto a otras importantes figuras (como H. Schenker, R. Strauss y la segunda escuela vienesa) impregnan a los jóvenes directores de una base muy sólida y segura.

P. También conoció al más grande, que fue Sergiu Celibidache. ¿Qué se sentía al lado de un genio?

R. Claro, al conocer y estudiar después con Celibidache, mis conocimientos se transformaron en el máximo nivel que un joven puede adquirir. Vamos a dejar aparte sus excentricidades, caprichos, incluso sus exageraciones personales, porque son incomparables con la altura de lo que transmitía y exigía, tanto en la técnica, en la forma de pensar la música, como también en la aplicación novedosa de la fenomenología en la interpretación práctica. Te sentías permanentemente frente a un enorme gigante del cuál sólo te debías preocupar en aprender y aprender, sin molestarle nunca. Y consciente verdaderamente no solo de que era único sino de que prácticamente, era imposible en el futuro encontrar otro como él. ¡Chapó!

P. ¿Qué diferencia hay entre la escuela de Swarowsky y la de Celibidache?

R. Por lo expresado antes, se puede deducir que la escuela de Swarowsky era una pragmática plataforma de preparar profesionales de la batuta, cuando la de Celibidache era desde el más mínimo detalle; la perfección total en la exigencia total; desde un solo sonido hasta las mas complejas formas y estructuras musicales. Lo que está claro pues, dicho de otra forma y sin entrar en mas detalles, que se trata de la diferencia entre la fabricación de un cierto tipo de director prácticamente necesario, y entre la formación detallada de un artista lo más completo posible. ¡Y entrar en detalle seria escribir un libro!

P. ¿Cuál ha sido su vida desde que terminó los estudios y hasta que llegó a Málaga?

R. Si me tengo que referir estrictamente a este periodo, puedo decir que prácticamente fue de acumular grandes conocimientos de grandes maestros (Franco Ferrara entre otros) además de la práctica de conciertos que constituyeran la experiencia necesaria para avanzar. Han sido muchos los acontecimientos, cursos, actuaciones y contactos fructíferos para aprender a ponerse luego con toda la autoridad y credibilidad en frente de conjuntos e instituciones de gran demanda artística y social.

P. En 1978 le otorgaron el Premio 'Palau' con un rotundo “Sí” por parte de todos los integrantes del jurado. O el resto eran muy malos o usted era muy bueno. ¿En qué consistió el Concurso, y qué obras se sometían a juicio?

R. El premio 'Palau' ganado por unanimidad (y lo puede Vd. comprobar con todas las crónicas) ha sido la consecuencia de todo lo expresado anteriormente y muchos de los participantes de aquellos años son directores titulares reconocidos en España. El concurso era de un gran prestigio nacional, siendo en 1978 el primero organizado en esta especialidad por el nuevo gobierno de la transición, y precisamente por eso se pidió al jurado máxima objetividad y aprecio en el mejor director. Fueron cuatro etapas y las obras eran también en función de los grupos orquestales que participaban, fueran cuerdas, vientos u orquesta completa. Por eso sonaron obras de Stravinsky, Falla, Bartok, Baguena y Soler entre otras

P. Sistemáticamente, y anunciado en su página web imparte Master Class de Dirección de Orquesta tanto en Rumania como en Moldavia sin desatender sus labores como profesor de dirección de orquesta del Conservatorio Superior de Málaga, ¿para qué realiza esos cursos y hacia quién van dirigidos?

R. Los cursos de dirección de orquesta que organizo fuera del Conservatorio desde 1990 se deben a que los jóvenes aspirantes (oficiales o no) no tienen casi donde pasar las pruebas supremas que son la prácticas con una orquesta de verdad. Los he hecho siempre sin publicidad, porque eran para mis propios alumnos en general. La cátedra del Conservatorio Superior de Málaga que llevo desde hace 28 años, aunque es la mejor organizada de España, ofrece muy poco tiempo a cada uno en dirigir y considero que debo complementar esto con cursos prácticos, en cualquier lugar donde sean posibles. Hoy en día, como están anunciados también en internet y he añadido también el Concurso Internacional, pueden participar en ellos cualquier joven aspirante a dirección. Y le voy a añadir aparte del estudio analítico schenkeriano de las partituras, también el análisis fenomenológico aplicado, que, como he dicho antes, se debe a Sergiu Celibidache

MC. Para terminar, me gustaría felicitarle por la estupenda idea de crear un nuevo concurso de Dirección de Orquesta. Ha sido un placer compartir con usted las vivencias de su historia aquí, en Transilvania, donde me contaron ayer que la semana pasada hacía –27º. Sólo me queda desear suerte a la persona que gane el Concurso y, por supuesto, ¡que gane el mejor!


Este artículo fue publicado el 05/04/2011

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Referencias:


Octav Calleya