Castilla y León

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Un director hipermoderno

León, 05/02/2009. Auditorio Ciudad de León. Orquesta Sinfónica de Galicia. Alberto Zedda, director. G. Gabrieli: Canzon prima: Sinfonía Sacra. L. Cherubini: Sinfonía en re mayor. G.F. Malipiero: Sinfonía nº 2 'Elegíaca'. F. Schubert: Sinfonía nº 3 en re mayor, D 200. Ocupación: 70% del aforo
imagen Muy atractivo, por infrecuente, fue el programa ofrecido por la Orquesta Sinfónica de Galicia en el Auditorio de León y buena muestra de ello es que, exceptuando la Sinfonía de Schubert, las otras tres piezas interpretadas eran nuevo repertorio. Había, además, un interés añadido: el que supone tener al incansable Alberto Zedda en el podio. A pesar de su baja estatura y avanzada edad, Zedda se hace notar dirigiendo con extraordinario vigor, energía y ganas. Sus amplios movimientos de brazos, cargados de intención dramática, reflejan su amplia experiencia operística y me hicieron recordar las famosas caricaturas de Gustav Mahler dirigiendo, realizadas por Otto Böhler para la portada de un diario vienés en 1899, o bien las que hizo Hans Schliessmann pocos años después con un título que he copiado para este artículo. Apuesto a que sus gestos faciales también habrán sido sumamente expresivos. Sin duda, Zedda tiene claro lo que hay que decir, musicalmente hablando, y lo lleva a cabo ante una orquesta que responde a sus requerimientos.

Para la Sinfonía Sacra de Gabrieli el director dispuso a la cuerda en doble orquesta enfrentada, logrando con ello un sonido muy empastado. La pieza posee secciones contrastantes en sonoridad, ritmo, tempo y carácter, que quedaron claramente diferenciadas. Tras una reorganización de las cuerdas, que pasaron a ocupar su posición habitual, y con la incorporación del viento y el timbal, el concierto prosiguió con la Sinfonía en re mayor de Cherubini. Zedda dirigió de memoria una pieza que, a pesar de haber sido compuesta en 1815, es clásica por su estructura, concepción formal y sonoridad dominante. Desde el delicioso tema melódico del ‘Allegro’ inicial, en forma sonata, hasta el brillante y asertivo ‘Allegro assai’ del último movimiento, pasando por un melancólico ‘Larghetto cantabile’ y un ‘Minuetto’ con su correspondiente ‘Trío’, apenas contados giros armónicos y momentos de sonoridad ligeramente más sombría separan esta pieza del Clasicismo más exigente. La orquesta respondió con rigor y precisión al director; tan sólo advertí un breve pasaje en rápidas escalas en el primer movimiento que sonó poco claro en los violines segundos. Zedda reconoció el buen trabajo de la sección de madera haciendo levantar por separado a los solistas de flauta, oboe y clarinete para que recibieran los aplausos del público.

Tras el descanso, y con nuevas incorporaciones de músicos, sonó la Sinfonía nº 2 de Malipiero. Esta obra fue compuesta en 1936 por el italiano Gian Francesco Malipiero (1882-1973), pero, por un error en el programa de mano -error, por cierto, que creo se repitió en el programa del concierto celebrado en A Coruña al día siguiente, aunque no así en las notas- aparecía incorrectamente atribuída al abuelo de Gian Francesco, llamado, como su nieto, Francesco Malipiero (1824-1887). En el aspecto interpretativo, el viento metal dio muestras de su buena calidad en el ‘Allegro non troppo’ inicial. Tras un doliente ‘Lento non troppo’ y un rápido ‘Mosso’, el cuarto y último movimiento -‘Lento’- está plagado de momentos líricos intensos, concluyendo con un solo de arpa junto con el concertino que por sí solo ya justificaría el sobrenombre de ‘Elegíaca’ con el que se conoce esta Sinfonía.

De nuevo de memoria -dirigió la Sinfonía de Malipiero con partitura- Zedda ofreció una versión de la Tercera Sinfonía de Schubert clara y vigorosa. Sólo hubo un leve desajuste de tempo, rápidamente solucionado, en la entrada de la reexposición del ‘Allegro con brio’. La orquesta respondió hasta el final, con una sección de viento solvente en el cuarto movimiento, muy detallado tímbricamente, y una sección de cuerda perfectamente ajustada en los rápidos pasajes del ‘Presto vivace’. Durante los aplausos el director destacó el trabajo de los cuatro solistas de viento madera.


Este artículo fue publicado el 27/02/2009

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Referencias:


Alberto Zedda