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CPO: la incansable búsqueda

Johannes Brahms: 3 Tríos con piano; Trío con piano en la mayor (anónimo, atribuido a Brahms). Julius Röntgen: Concierto para piano Nº 2 en re mayor; Concierto para piano Nº 4 en fa mayor. Adrien François Servais: Souvenir de Spa; Fantaisie et Variations brillantes sur la Valse de Schubert; Le Barbier de Séville; Concierto para violonchelo en si menor. Matthias Kirschnereit, piano. Wen-Sinn Yang, violonchelo. Eskar Trio. Münchner Rundfunkorchester. NDR Radiophilharmonie Hannover. Terje Mikkelsen y David Porcelijn, directores. Matthias Ilkenhans, Burkhard Schmilgun y Verónica Weber, productores ejecutivos. Martin Lohmann, Christian Skriver y Peter Urban, ingenieros de sonido. 4 CDs DDD de 59:24, 70:10 y 112:33 minutos de duración grabados en la Großer Sendesaal de la NDR de Hannover, en el Studio 1 de la Bayerischer Rundfunk de Munich (Alemania), y en el Mantziusgården de Birkerød (Dinamarca), del 5 al 9 de mayo de 2008, del 16 al 19 de noviembre de 2009. CPO 777 398-2, 777 542-2, 777 642-2
imagen Uno de los sellos que en las últimas décadas más incansablemente ha investigado todo tipo de repertorios, rescatando partituras apenas conocidas y aún menos grabadas, es el alemán CPO, del cual presentamos hoy tres novedades que responden a ese afán de búsqueda, así como a otra de sus características esenciales: el lanzamiento de jóvenes intérpretes de la escena europea.

Comenzamos por la figura del belga Adrien François Servais (Halle, 1807 - 1866), considerado a lo largo del siglo XIX como un verdadero renovador del virtuosismo en su instrumento, el violonchelo, al punto de que compositores como Berlioz o Rossini hablaban de él como del ‘Paganini del violonchelo’; siendo para otros compositores su virtuosismo equiparable al de su coetáneo Franz Liszt al piano. Tal y como apunta Richard Eckstein, Servais introdujo modificaciones en la conformación del instrumento y técnicas en el manejo del arco que permitieron una versatilidad mucho mayor a la hora de articular el sonido del violonchelo, ganando en presencia sus staccati, sus arpeggi, o su legato spiccato, además de desarrollar un vibrato en las tesituras más agudas y una profundización en la resonancia de las graves que realmente expandieron su universo tonal. A ello suma Eckstein una notable capacidad melódica, algo más que obvio escuchando las piezas que componen este nuevo compacto, como su delicado Souvenir de Spa, obra que palidece un tanto frente a la Fantaisie et Variations brillantes sur la Valse de Schubert, o a Le Barbier de Séville, donde lo más sustantivo de sus pasajes proviene de otros compositores -citados a modo de paráfrasis por Servais- con una presencia en la historia más afianzada (por lo que se escucha, en comparación, bien ganada).

De las interpretaciones del universo violonchelístico de Servais se ocupa el suizo de origen taiwanés Wen-Sinn Yang, acompañado magníficamente por la Münchner Rundfunkorchester a las órdenes de Terje Mikkelsen, creando todos ellos un sonido muy delicado, de un romanticismo transido de ecos clásicos y una fuerte dosis de elegancia. Destaca su lectura del Concierto para violonchelo en si menor opus 5, primero de los cuatro conciertos para este instrumento de Servais, y quizás la obra más sólida de su programa, aunque no deje de construirse como una síntesis de contrapunto y melodía un tanto convencionales, sin que la voz y el estilo de Servais lleguen a conjugar una personalidad sustantivamente trascendente. Quizás de ahí su pérdida de protagonismo con el tiempo tras su muerte, con la defensa que él mismo realizaba como excelente virtuoso de sus propias partituras (de las cuales más de cien fueron escritas para violonchelo). En todo caso, loable, como siempre, el empeño de CPO rescatando estos repertorios menos grabados (aunque algunas ediciones discográficas de estas partituras podamos encontrar en el mercado).

Tampoco a día de hoy la música de Julius Röntgen (Leipzig, 1855 - Utrecht, 1932) es mayoritariamente conocida. Como en el caso de Servais, estamos ante un virtuoso de su instrumento, el piano, con el que recorrió los escenarios de Europa, estableciéndose finalmente en Holanda, donde mantuvo una fuerte rivalidad con Willem Mengelberg, el histórico director del Concertgebouw, lo cual derivó en una larga marginación de Röntgen en la escena musical de su país de adopción. La primera de las partituras que escuchamos en su compacto (CPO 777 398-2), el juvenil Concierto para piano Nº 2 en re mayor (1879), muestra las profundas deudas de Röntgen con su gran influencia musical: Johannes Brahms, y a través del compositor de Hamburgo con la estela clásico-romántica de Ludwig van Beethoven y Felix Mendelssohn (verdadero tótem musical en la Leipzig natal del compositor). Son esta tradición y sus lenguajes de los que este concierto es paradigmático epígono, un tanto falto de originalidad, si me apuran, muy aferrado a lo canónico, pero de bella factura en un estilo netamente brahmsiano sobre el que también gravitan ecos de los conciertos para piano de Schumann y Grieg. Completa esta edición el Concierto para piano Nº 4 en fa mayor (1906), partitura muy posterior y que, reflejando aún las improntas estilísticas antes mencionadas, se abre a nuevos aromas, entre ellos los que le inspiró su amigo Carl Nielsen -audibles en el más vehemente ‘Finale’-, así como leves matices del impresionismo -que asoman en algunos compases del ‘Larghetto espressivo’-. Con todo, esta amalgama de influencias que reflejan en buena medida el vivir cosmopolita a través de Europa del autor, no cuajó un estilo idiosincrásico, y el propio Röntgen declaraba abiertamente que sus partitura eran, de algún modo, ‘antimodernas’.

El pianista Matthias Kirschnereit y la NDR Radiophilharmonie Hannover, bajo la batuta de David Porcelijn, se introducen de lleno en ese aroma viejo y artesanal que emana de la partituras de Röntgen, con unas lecturas de un romanticismo muy equilibrado, de formas sonata muy nítidas y bien resueltas en sus episodios y tensiones, y un continuo contrapunto entre piano y orquesta en línea con lo más tópico de la tradición. No buscan en sus versiones un arrebato modernizador, ni intentar actualizar con el conocimiento de lo después recorrido por la historia una música que se declaró siempre en conexión y deuda con los que fueran sus maestros, de los que ahonda en su refinamiento, en la búsqueda de una comunión estilística más que una independencia o individualidad exacerbada. En ese sentido, lo escuchado en este compacto es realmente notable y digno, sin mayores alardes ni búsquedas más allá de lo que hay.

Por último, del gran ídolo de Julius Röntgen: Johannes Brahms (Hamburgo, 1833 - Viena, 1897), escuchamos ‘sus’ cuatro tríos con piano, en versión de las instrumentistas del danés Eskar Trio (CPO 777 642-2). Y digo cuatro tríos, porque a los tres ‘oficiales’ (opus 8, 87 y 101) se añade un cuarto: el Trío con piano en la mayor hallado en Bonn en 1924; partitura en un primer momento anónima. Posteriormente, tras su edición en 1938, los musicólogos Ernst Bücken y Karl Hasse lo vinculan en estilo con el Trío con piano Nº 1 de Brahms, apuntando citas del propio compositor en las que menciona tríos con piano previos que, por su notable autoexigencia, había supuestamente destruido, y que relacionarían su música de cámara con la de Robert Schumann, universo de síntesis que, de algún modo, resuena en este Trío en la mayor, pero que igualmente se podría deber a algún seguidor de Brahms (y como hemos visto antes, en el caso de Julius Röntgen, los tenía avezados y conocedores de los resortes estéticos del hamburgués). Cierto es que estilísticamente, en estructura, motivos, preponderancia de las voces, fraseos, etc., se trata de una obra muy próxima (algo menos desarrollada en esta partitura que sería anterior) a otros de sus trabajos de cámara; pero si he de ser sincero, habida cuenta la información que he podido consultar sobre el tema, a día de hoy no nos podríamos pronunciar definitivamente sobre la autoría de este, así pues, anónimo trío.

Sea o no del propio Brahms, las instrumentistas del Eskar Trio aplican a su lectura los mismos valores que caracterizan su interpretación de los tríos reconocidos; esto es, un planteamiento técnicamente muy firme y camerístico. Puede parecer ello una obviedad, aunque quizás no lo sea tanto si pensamos que no son pocas las lecturas camerísticas brahmsianas que confieren a sus pentagramas un carácter sinfónico, orquestal; cuando, antitéticamente, es la música orquestal de Brahms la que debería sonar con un sentido netamente camerístico. El Eskar Trio apunta al inconfundible clasicismo de Brahms, rehuyendo un sonido encendido o una construcción ampulosa. Su refinamiento es algo a destacar, su contención expresiva y el siempre correcto equilibrio entre lo emocional y lo técnico; apuntando a ese corazón de lo poético que, según Antonio Colinas, se forma como pensamiento y sentimiento en igual medida. De este modo, las suyas son unas versiones muy notables, aunque si tuviera que quedarme con una integral de estos tríos entre las interpretaciones modernas, ésta sería la de Nicholas Angelich y los hermanos Renaud & Gautier Capuçon para la Virgin (5 45653 2). Si uno quiere echar la vista atrás, las versiones del Beaux Arts (Decca 478 0338), o las de Julius Katchen, Josef Suk y Janos Starker (Decca 448 092-2), nos ofrecen otras formas de comprender esta música, desde luego distintas a la que mantiene el Eskar Trio, que con su bello y muy medido canto nos ofrecen otro ángulo para disfrutar de ese sobresaliente todo que es la música de cámara de Brahms.

Las tomas de sonido son, en todos los compactos, excelentes; destacando por su presencia y nitidez la de los tríos brahmsianos. Los ensayos contenidos en los libretos son otro punto a favor de estos compactos, rigurosos y amplios (aunque contrasten un tanto las dudas en voz alta que expresa el texto de Matthias Corvin sobre la autoría del hipotético trío opus 0 de Brahms con la carátula del compacto, que directamente habla de Piano Trios 1-4). Nuevos capítulos -incluso dentro de un repertorio más trillado- para la búsqueda, los tan habitualmente transitados por la alemana CPO.


Este artículo fue publicado el 23/01/2012

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