Costa Rica

Mundoclasico.com » Criticas » Costa Rica

Clausura convincente

San José de Costa Rica, 25/11/2011. Teatro Nacional. James Buswell, violín (Antonio Stradivarius, Cremona, 1720, conocido como Leveque). Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). Director invitado: Daniel Boico. Piotr Ilich Chaicovsqui, Concierto en re menor, para violín y orquesta opus 35. Dmitri Shostakóvich, Sinfonía N° 5, en re menor opus 47. XII Concierto y clausura de la Temporada oficial 2011
imagen

El programa del concierto de clausura de la temporada oficial de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), celebrado el viernes 25, en el Teatro Nacional (TN), con la dirección, como invitado, del estadounidense Daniel Boico, en su debut costarricense, se distinguió mediante interpretaciones descollantes de sendas obras maestras de dos notables compositores rusos.

Chaicovsqui. El reputado violinista estadounidense James Buswell, también en su debut nacional, forjó una lectura atildada, en lo musical, y portentosa, en lo técnico, del Concierto en re menor, para violín y orquesta opus 35, de Piotr Ilich Chaicovsqui (1840-1893), la principal figura del posromanticismo ruso de las postrimerías del siglo XIX. La obra se estrenó en Viena a fines de 1881, sin mayor éxito, pero desde entonces se convirtió en uno de los conciertos favoritos del gran público, tanto por sus melodías hermosas, como por la escritura brillante que permite el lucimiento del solista.

¡Y vaya que James Buswell se lució! El solista obtuvo tonos límpidos y aterciopelados de su instrumento, un ejemplar inestimable del arte sin par del gran lutier cremonense Antonio Stradivarius, fabricado en 1720 y conocido como el Leveque. Además, la versión de Buswell se distinguió mediante la elegancia y lirismo del fraseo, la sonoridad cálida, los tempos vivaces y la articulación precisa.

Daniel Boico y la OSN produjeron un sonido pleno y acrisolado, acompañaron sin rupturas a James Buswell, ora en disputa fragosa ora en respaldo atento, exactos en los intercambios entre las secciones y con el solista.

Fuera de programa, James Buswell respondió a los aplausos insistentes con el Andante de la Sonata N° 2 para violín solo, de Johann Sebastian Bach.

Shostakóvich. Después del intermedio, Daniel Boico y la Orquesta Sinfónica Nacional fraguaron una interpretación poderosa y emotiva de la Sinfonía N° 5, en re menor opus 47, de Dmitri Shostakóvich (1906-1975), sin duda el exponente de mayor trascendencia del sinfonismo ruso-soviético del siglo XX.

Escrita durante la época más sanguinaria de las homicidas purgas estalinianas, el éxito estruendoso del estreno de la obra en noviembre de 1937, en Leningrado (hoy, de nuevo San Petersburgo), significó una reivindicación salvadora para el compositor, cuya vida peligró después de que su ópera Lady Macbeth de Mtsensk fue criticada en el diario oficial Pravda (se cree que por el propio Stalin) como “ruido en vez de música” y un “fárrago cacofónico”.

Bien que Shostakóvich se refirió a la Quinta como la “respuesta creativa de un artista soviético a la crítica justificada”, ahora sabemos cuánta ironía encerraban esas palabras, ¡y la música misma!, pues el aparente triunfalismo de la conclusión de la obra disimula una protesta desgarradora a la brutalidad del totalitario régimen comunista.

Sonido de alcance potente, estrecha integración de las secciones, un desempeño instrumental encomiable, pese a leves pifias ocasionales en los bronces, sostuvieron la concepción impresionante de la pieza proyectada por Daniel Boico: el Moderato inicial, trágico y premonitorio, conducente a la marcha paródica, salvaje y amenazante; siguieron los compases sarcásticos del Alegreto, por momentos evocadores del tiovivo macabro de una kermés grotesca; a continuación, el Largo, eje emocional de la obra, una honda invocación elegíaca, un doloroso lamento fúnebre por las víctimas del estalinismo; el Alegro concluyente, las cadencias bombásticas, en simulacro de heroicidad, imbuidas de la ironía sardónica del oprimido obligado a celebrar la gloria del opresor.

Los oyentes ovacionaron el final de la obra y los aplausos se prolongaron mientra Daniel Boico distinguía a los instrumentistas principales y las secciones de la Orquesta Sinfónica Nacional.

En suma, una clausura convincente para una temporada oficial más bien dispareja en calidad y ecléctica en programación.



Este artículo fue publicado el 29/11/2011

Más información


Esta crítica se publica por cortesía del diario La Nación de Costa Rica

Compartir


Bookmark and Share