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Tacones lejanos

Manuel de Falla: El sombrero de tres picos; Cuatro piezas españolas: Montañesa (transcripción para orquesta de Cándido Alegría); La vida breve: Introducción y danza. Marina Rodríguez-Cusí, soprano; Orquesta Filarmónica de Gran Canaria; Pedro Halffter, director. Producción ejecutiva: Fundación Canaria Orquesta Filarmónica de Gran Canaria; ingeniero de sonido: Antonio Miranda. Un disco compacto DDD de 53 minutos de duración, grabado en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria entre el 19 y el 22 de septiembre de 2006. Warner Music Spain 5144201502
imagen Cada vez que sale al mercado una nueva grabación de alguna obra bien conocida suelen alzarse voces que se preguntan con qué propósito se ha hecho el registro. Frente a ello simplemente cabe argumentar que los discos no dejan de ser un negocio, que cada cual graba lo que quiere –o lo que puede y le dejan-, y que antes o después el mercado pone a cada uno en su sitio. En el caso de grabaciones subvencionadas con fondos públicos se opone también la desigualdad de partida de quien no los ha obtenido, pero nuevamente hay que recordar que el otorgamiento de ayudas se lleva a cabo previa partida presupuestaria debidamente aprobada, y que el gasto está sometido a fiscalización tanto ex ante como ex post.

En el disco que hoy nos ocupa concurren ambas circunstancias: dos de las tres obras grabadas lo han sido ya antes en muchas ocasiones, y además el registro ha sido subvencionado por el Cabildo de Gran Canaria, patrono de la Fundación que asume la producción de este compacto. Pues bien, si a Pedro Halffter le ha apetecido grabar con su orquesta grancanaria un programa archiconocido y el gobierno insular le ha sufragado el proyecto, yo no tengo nada que objetar al respecto, pues presupongo que músicos, autoridades y sello discográfico están de acuerdo, y que los dineros salen de donde deben.

Sin embargo, mis objeciones empiezan al escuchar el disco, y se refieren no sólo a lo que se escucha sino también a cómo se escucha. La acústica de la sala sinfónica del Auditorio ‘Alfredo Kraus’ de Las Palmas no es nada del otro jueves pero tampoco está mal… si hay público. Esta grabación, no obstante, se ha hecho con la sala vacía y, lamentablemente, se nota: hay buena aireación, desde luego, pero eso sólo se agradece cuando toca algún instrumento solista, porque los ‘tutti’ salen difuminados, y si además se dan de ‘forte’ para arriba, resultan dramáticamente opacos; sin contar con que en esas ocasiones el metal tapa a la cuerda de forma despiadada (aunque ahí me temo que la responsabilidad es compartida entre la rectoría musical y la ingenieril).

El problema principal, no obstante, es que me da la impresión de que a Halffter se le ha pasado por alto que en El sombrero de tres picos hay una historia que contar. Si las intervenciones de Marina Rodríguez-Cusí me parecen un poco destempladas, eso no es nada comparado con la falta de intención de la batuta en la mayoría de los números de la obra: ‘La Tarde’ suena un tanto plana –y ahí aparecen todos los personajes del espectáculo, que deben quedar bien diferenciados-, el ‘Fandango’ sale atropellado y también poco contrastado –¿dónde está ese ‘olé gaditano’ en el fagot?-, a ‘Las Uvas’ le falta ambiente –es una escena de seducción en una noche de San Juan-, en la ‘Farruca’ echo de menos los taconazos de la cuerda cuando se la come el metal, y en la ‘Jota’ la orquesta simplemente no baila y suena sucia, embarullada.

Francamente, creo que esto no se ha trabajado lo suficiente. Escúchese si no la añeja versión de Carlo Maria Giulini con la gloriosa Philharmonia (EMI, 1960) y dése uno cuenta de cómo se consigue una ejecución perfecta -¡qué articulación en la cuerda!- y una interpretación digna de llamarse tal: los trémolos de la madera en ‘La Tarde’, una miaja de retención antes de resolver las frases en el ‘Fandango’, el juego de dinámicas para las ‘Seguidillas’, la respiración controlada para taconear con chulería en la ‘Farruca’, y esa ‘Jota’ exultante de brillantez y de limpieza.

Otro tanto cabe decir de la ‘Danza’ de La Vida Breve. Falla era consciente de que había que darle un respiro al dramón, y para eso la puso; pero la versión de Halffter no consigue levantar el espíritu y el episodio central sale machacón, vulgar y ruidoso. Compárese con la finura del fraseo, el juego de voces interiores y el tiempo retenido con que lo hace Jesús López Cobos al frente de la Sinfónica de Cincinnati (Telarc, 1987); y, ya puestos, óigase también la juerga flamenca –con palmeros, bailaores y taconazos, ¿por qué no?- que se monta Rafael Frühbeck de Burgos con la Orquesta Nacional de España (EMI, 1966).

Así pues, el disco (en cuya carpetilla se contienen unas notas en caracteres liliputienses, con citas a pie de página directamente ilegibles) sólo vale la pena por conocer la orquestación delicadísima y juiciosa que Cándido Alegría (1887-1976) hizo de la ‘Montañesa’ (de las Cuatro piezas españolas para piano); trabajo que –según parece- don Manuel tenía en alto aprecio. No es de extrañar, porque tras escuchar la versión original en las sabias y coloristas manos de Alicia de Larrocha (Hispavox, 1958), uno no puede sino quitarse el sombrero ante el encaje de bolillos –un pelín afrancesado en exceso, eso sí- conseguido por el músico cántabro.

Este disco ha sido enviado para su recensión por Warner Classics



Este artículo fue publicado el 09/05/2007

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Referencias:


Pedro Halffter