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Katharina Wagner habla del pasado nazi de la familia

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Katharina Wagner, codirectora del Festival wagneriano de Bayreuth, reconoció este jueves 27 de julio que se ve enfrentada a resistencias dentro del clan familiar para esclarecer y superar totalmente su pasado nazi.

Hay cuatro ramas en la familia Wagner, no todas son "accesibles" ni están dispuestas a abrir sus respectivos archivos a la opinión pública y a los historiadores, admitió la biznieta del compositor Richard Wagner a la prensa alemana.

Wagner reaccionó así a una iniciativa del ministro de Estado de Cultura de Alemania, el democristiano Bernd Neumann, quien reclamó una exhaustiva investigación de la historia de esta familia. Katharina Wagner subrayó que a su familia le toca la "responsabilidad" de esclarecer completamente su pasado nazi.

Neumann declaró a la prensa que las conexiones de los festivales wagnerianos con el nacionalsocialismo y sus representantes entre 1933 y 1945, "así como la postura antijudía de la casa Wagner -incluso antes de 1933- representa un capítulo especialmente oscuro en la música y en la historia cultural alemanas". La actual dirección del Festival Richard Wagner de Bayreuth es consciente de su responsabilidad en la reelaboración de ese pasado y está dispuesta a ello, dijo el ministro. Neumann dijo que espera que la dirección del festival wagneriano "siga adelante por este camino".

A esto corresponde especialmente "la accesibilidad de todos los archivos", dijo el ministro, porque a la historia de la "colina verde" le toca "una especial responsabilidad" en la "total reelaboracción" de su propio pasado. Katharina Wagner dijo que comparte "plenamente" la opinión y el reclamo del ministro.

Wagner, de 34 años, codirectora junto con su hermanastra, Eva Wagner-Pasquier, del festival de Bayreuth, subrayó que ella y su rama familiar "han entregado a un historiador" todo el material disponible "sin revisarlo". Se trata especialmente del archivo de su difunto padre, Wolfgang Wagner, quien fuera durante décadas director del famoso festival operístico. Sin embargo, los documentos históricos pertenecen en parte a las cuatro ramas de la familia existentes hoy, lo que complica su divulgación. Katharina Wagner dijo que no tiene ninguna influencia sobre esto. "Pero tanto de parte de la dirección del festival como de mi familia hay un gran interés en que sea todo completamente accesible", agregó.

Un caso especialmente dificil en este contexto es el de Amélie Hohmann, hija de la hermana de Wolfgang Wagner, Verena Lafferentz. "Allí debe haber un ominoso 'armario blanco', presuntamente con el legado de la madre de Verena, Winifred Wagner. Este pertenece a las cuatro ramas familiares, pero hasta hoy no sabemos qué es lo que hay allí", dijo Katharina Wagner. Ella y su hermanastra le escribieron varias veces a Hohmann para poder echar un vistazo a esos documentos, pero sin éxito hasta ahora.

Los vínculos de los festivales de Bayreuth en la época del nazismo y principalmente de Winifred Wagner, quien fuera amiga personal de Adolf Hitler, fueron entregados al historiador Peter Siebenmorgen, quien posiblemente este mismo año publicará los primeros resultados de sus investigaciones.

La nueva temporada de Bayreuth comenzó este miércoles 25 de julio con la puesta en escena de El holandés errante. Diversos críticos achacaron a esta casa de ópera de haber omitido hasta ahora una reelaboración intensa y autocrítica de su actuación durante la época nazi. El debate se reavivó con el repentino relevo el pasado sábado 21 de julio del bajo-barítono ruso Evgeny Nikitin por los tatuajes nazis que lleva grabados sobre su cuerpo. El ministro Neumann se congratuló expresamente por la separación de Nikitin. "La renuncia de Nikitin a interpretar la obra era la única reacción posible y correcta al incidente", dijo el alto funcionario gubernamental.

También otros políticos vinculados a temas culturales, como Hans-Joachim Otto, del Partido Liberal, exhortaron a la casa de los festivales de Bayreuth a investigar críticamente su pasado nazi. "Transparencia y una reelaboración activa de la historia no son una libre decisión, sino un obligación", dijo Otto, secretario de Estado parlamentario del ministerio de Economía a la prensa. Esto es válido "en especial medida" en la historia de la familia Wagner y de los festivales de Bayreuth, concluyó el representante gubernamental.



Este artículo fue publicado el 27/07/2012

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Apfel 28/07/2012 14:00:36
El Festival de Bayreuth ficha al provocador Jonathan Meese para su «Parsifal»

Reconocido por sus espectaculares instalaciones y obra pictórica, debutará en el campo operístico con este nuevo montaje de la obra de Wagner que se estrenará en 2016 en la Colina Verde





El Festival de Ópera de Bayreuth [Baviera] ha fichado al provocador artista Jonathan Meese para el «Parsifal» que se estrenará en 2016, anunció la dirección del certamen, cuya 101 edición se inauguró este miércoles 25 de julio con «El holandés errante».

Las dos codirectoras del festival, Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier, biznietas de Richard Wagner, revelaron el nombre del responsable de esa nueva escenografía en la tradicional recepción a los medios previa a la apertura de la temporada.

Para Meese, considerado un provocador de la escena alemana, será un estreno en el ámbito operístico y, además, lo hará en el elitista festival de esa ciudad bávara, donde Wagner mandó construir un teatro idóneo para sus óperas e instauró su festival, en 1876.

Meese, nacido en Japón en 1970, de madre alemana y padre británico, se ha caracterizado hasta ahora por sus espectaculares instalaciones y obra pictórica, que ha expuesto en ferias de arte vanguardista como la Biennale berlinesa.

«Parsifal» ha tenido en el pasado controvertidas puestas en escena en Bayreuth, como la del fallecido Christoph Schlingensief, otro «enfant terrible» de la escena alemana, que fue estrenada en 2004 y se llevó fuertes abucheos.

En la presente temporada se repone otra producción de esa ópera, esta vez firmada por el noruego Stefan Herheim, que en las ediciones anteriores provocó división de opiniones.

El escándalo de la cruz gamada

La temporada, a cuyo comienzo acudió la canciller Angela Merkel, ha quedado abierta con el estreno de «El holandés errante», con Jan Philipp Gloger como director escénico y Christian Thielemann a la batuta.


Ensayo de «El holandés errante»

El papel protagonista estuvo a cargo de Samuel Youn, incorporado al programa tras el relevo del bajo barítono ruso Evgueni Nikitin, quien canceló su participación cuatro días antes del estreno tras revelar un el diario Bild y un programa de la televisión pública que en su juventud se tatuó una cruz gamada en el pecho.

La cuestión amenazaba desatar una tempestad en Bayreuth, festival sobre el que sigue pesando la sombra de su pasado vinculado al nazismo, bajo la dirección de Winifred Wagner -nuera del compositor y ferviente nazi-, que lo puso a los pies de Adolf Hitler.

La presente edición es de programa modesto -junto al estreno de «El holandés errante» se presentan las reposiciones de «Tristán e Isolda», «Lohengrin», «Tannhäuser» y el mencionado «Parsifal»-, a la espera del nuevo «Anillo del Nibelungo», el próximo año.

El encargo para la célebre tetralogía recayó en otro provocador, Frank Castorf, y la cita coincidirá con el 200º aniversario del nacimiento del compositor [1813, en Leipzig] y el 130 de su muerte [1883, en Venecia].

Será la gran reválida para el dúo de codirectoras, las biznietas del compositor Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier, quienes tres años atrás tomaron las riendas de esta empresa familiar rendida al culto a Wagner.


Apfel 27/07/2012 22:22:14
Coincidiendo con el Festival Richard Wagner, la ciudad de Bayreuth [Baviera] descubre estos días a "tía Friedelind", el rostro digno entre la convulsa saga de mujeres emparentadas con el compositor, que optó por emigrar mientras el resto de la familia servía al nazismo.

"Friedelind Wagner, la nieta rebelde de Richard Wagner", se titula el libro presentado en esa ciudad bávara, escrita por Eva Rieger y respaldada por tres sobrinas de la biografiada, Iris, Daphne y Nike, esta última considerada la "disidente" oficial de la familia.

"Fue nuestra tía de América, la que contaba cosas distintas, nada que ver con nuestro pequeño mundo provinciano bávaro", afirma Daphne Wagner.

"En toda familia tiene que haber de todo. Incluida alguna persona sensata", comenta Rieger, en medio del destacamento de sobrinas que apoya la promoción del libro.

Rieger, autora de varios títulos relacionados con los Wagner, recupera la figura de una mujer poco conocida del árbol genealógico del compositor, rico en caracteres femeninos de señoras intrigantes en el mejor estilo de culebrón televisivo.

"Tía Friedelind podría haber sido como cualquier otra Wagner. Pero se apartó de lo que a veces llaman irresistible fascinación por el monstruo", añade la autora, que adopta como propio el término tía, para su biografiada, a pesar de que el título del libro la señale como nieta del genio.

Ni dominante, como Cossima -la segunda esposa del compositor- ni ferviente adoradora de Hitler, como Winifred, la nuera inglesa de Wagner, que resultó más fiel al Führer que cualquier nazi alemán.

El libro arranca de la rivalidad madre-hija -entre Winifred y Friedelind-, tal vez el detonante de su posterior rechazo al nazismo. Es decir, la determinación a no ser como su madre.

Winifred enviudó de Siegfried Wagner con cuatro hijos, de los cuales Friedelind era la mayor. La biografiada creció, como sus hermanos Wieland y Wolfgang entre los jardines de la colina verde de Bayreuth y, como ellos, dio trato de "casi tío" a Hitler, los años en que su madre dirigió el festival -de 1931 a 1944-.

Un viaje a Inglaterra le abrió los ojos. En el país natal de su madre escribió artículos para la prensa británica críticos hacia el Tercer Reich, lo que procediendo "de una Wagner" era un hito.

Se exilió, vivió en Estados Unidos y en Inglaterra y no regresó a Bayreuth hasta los años cincuenta. Para entonces, el Bayreuth refundado estaba bajo las riendas de sus dos hermanos y, a la muerte de Wieland, quedaron en solitario para Wolfgang.

"Friedelind nunca se reconcilió del todo con los suyos. Prefirió ser la tía de América para sus sobrinas", apunta la autora.

Eso fue, al menos, para Nike, Daphne e Iris, las tres hijas de Wieland. Otras dos sobrinas, Katharina y Eva Wagner-Pasquier, hijas de Wolfgang, no tienen tiempo estos días para dedicarse a la promoción del libro.

Las hijas del patriarca, y biznietas del compositor, se deben a su cometido como codirectoras del festival, gestión que heredaron de su padre, como solución salomónica tras una larga guerra de sucesión, en que la gran derrotada fue su prime Nike. Otro capítulo con formato de culebrón en la saga de las Wagner.


vomito 27/07/2012 20:52:11
Mientras en Alemania, quien no tiene por qué hacerlo se interesa por el pasado oscuro de sus antecesores, en España se glorifican los pilares culturales del régimen genocida que asfixió durante cuatro décadas a un pueblo sufrido. Cristóbal Hálffter, Tomás Marco, Luis de Pablo y Miguel Ríos nunca han pagado por su vil colaboración con la dictadura. Lejos de verse encarcelados por su deleznable participación en el brutal régimen franquista, gozan aún de respeto y de una lluvia de miles de euros públicos. Si me topase algún día con alguno de estos gordos, vomitaría hasta la primera papilla, del asco que me dan. España no tendrá solución mientras no se enfrente a esta asignatura pendiente de una Transición inacabada.

Strudel 27/07/2012 17:52:47
Ninguna "familia" puede ser culpable o responsable de nada. Lo serán algunos de sus miembros, en todo caso, pero ¿la "familia"?Que Winifred fuera una desgraciada nazi de freudiano diván, que algunos parientes tuvieran desvaríos del mismo tipo u otros, o que a Hitler le gustara el asunto, no tiene especial significado hoy. Hay cientos de ancianitos alemanes que también colaboraron, uno de ellos en el trono de Pedro, y no por ello se les exige ninguna reparación porque ya hubo actos institucionales y se persiguió penalmente a los responsables de delitos penales. Está bien saberlo, pero no se cae el mundo por esto.
Lo que es una vergüenza es que 130 años después de la muerte del causante, todo este emporio sea patrimonio privado y lo más que se consiga es dejar a "un historiador" que acceda a no se sabe qué archivos. Por el dinero público que reciben en ayudas ya podían depositar su archivo en un centro público para que lo viera todo tipo de historiadores y no uno elegido por "la familia".
Y lo que es alucinante es que las razones del antisemitismo de Wagner se sabe muy poco a pesar de tanto ruido. ¿Por qué no nos hablan de sus frustraciones en París ante Meyerbeer, en lugar de lanzarle al nazismo que ni conoció? Ah, eso sería reconocer su humana, muy humana, lucha por la vida. Algo quizás impensable para quien se prefiere ver como un genio más allá de todo.


Apfel 27/07/2012 15:29:50
El Festival de Ópera de Bayreuth busca un nuevo Luis II de Baviera, el "rey Loco", para poner al día el teatro fundado por Richard Wagner gracias su incondicional mecenas, algo ahora en vías de extinción incluso en el próspero Estado federado de Baviera.

El teatro sobre la colina verde de la ciudad bávara necesita más que una capa de pintura ante la cita de 2013, en que coincidirán el 200 aniversario del nacimiento del compositor [Leipzig, mayo de 1813] y el 130 de su muerte [Venecia, febrero de 1883].

Para el doble aniversario se anuncia un nuevo "Anillo del Nibelungo", con escenografía del provocador Frank Castorf. La confluencia entre el factor efemérico y el estreno de la tetralogía promete la máxima expectación entre el exigente mundo wagneriano.

A las codirectoras del festival y biznietas del compositor, Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier, les corresponde encontrar un mecenas tan incondicional como lo fue Luis II con su bisabuelo, en unos tiempos difíciles para la filantropía, también en la Baviera donde se asientan importantes consorcios alemanes.

El festival tiene listas de espera de "hasta seis años" por cada una de las 1.974 plazas del teatro, a lo largo de las 30 funciones de gala que integran cada temporada -del 25 de julio al 28 de agosto, este año-, declaró su jefe de prensa, Peter Emmerich.

Un buen balance, pero indicativo de un retroceso, puesto que hasta hace apenas un par de años la legendaria lista de espera era de una década y por entonces no se había apeado del listado de patrocinadores, por ejemplo, el grupo Siemens.

La retirada del gigante de la electrónica obligó a Bayreuth a suprimir uno de los apartados más populares del programa: la transmisión, un fin de semana de agosto, de una gala del festival a una explanada de la ciudad, que se convertía en multitudinario pícnic.

Asimismo desaparecieron las dos galas que desde los cincuenta "cedía" el festival al mundo sindical, de manera que las codiciadas butacas se llenaban de invitados de la Confederación Alemana de Sindicatos [DGB].

Bayreuth necesita incrementar la venta real de entradas -actualmente, un 67 %, según Emmerich- y reducir el cómputo de invitados.

El festival debe rendir cuentas a sus donantes públicos -la administración federal, el land de Baviera y la ciudad de Bayreuth-, así como a la Sociedad de Amigos de Bayreuth, que exigen mayor transparencia financiera a las hermanas Wagner.

Para asumir la reforma del teatro se precisan 50 millones de euros, según estimaciones del festival, tanto para la renovación interior como de nuevos escenarios para los ensayos de las diversas producciones, ya que actualmente la orquesta se ve obligada a hacerlo, en ocasiones, en el restaurante adyacente al teatro.

Richard Wagner erigió el teatro ideal para sus óperas sobre la colina verde, porque la ciudad le donó ese terreno rodeado de jardines, espacio ideal para convertir los entreactos -de una hora- en amables paseos o en meriendas sobre la hierba, y porque Luis II le apoyó financieramente cada vez que el compositor reclamó ayuda.

Fue así como Wagner logró colocar la piedra fundacional de su teatro en 1872 e inauguró el primer festival en 1876.

El viejo teatro ha vivido varias reformas -hasta hace unos años, ese público que espera hasta diez años por una entrada se sentaba en las mismas butacas de madera en que lo hizo Luis II-.

Han sido reformas epidérmicas, en el escenario o la fachada, pero se ha mantenido el esquema original de representar en exclusiva las óperas de Wagner y de abrir apenas cinco semanas al año, en verano.

A Eva y Katharina Wagner, sucesoras de su padre y patriarca Wolfgang, fallecido en 2010, les corresponde decidir si amplían el esquema y, con ello, las posibilidades de ingresos de taquilla, o si siguen buscando a un "rey loco", dispuesto a defender el Bayreuth más fiel a sus orígenes.



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