Novedades discográficas

Mundoclasico.com » Discos » Novedades discográficas

Ira orquestal

Giuseppe Verdi: Messa da Requiem. Barbara Frittoli, soprano; Olga Borodina, mezzo-soprano; Mario Zeffiri, tenor; Ildar Abdrazakov, bajo. Chicago Symphony Chorus (Duain Wolfe, director). Chicago Symphony Orchestra. Riccardo Muti, director. Productor: Christopher Alder; ingeniero de sonido: Christopher Willis. Dos Super Audio CD de 90 minutos de duración, grabación en vivo en el Orchestra Hall de Chicago en enero de 2009. CSO Resound CSOR 901 1008. Distribuidor en España: Harmonia Mundi
imagen 2010 es un año importante para Riccardo Muti (Nápoles, 1941): además de haber festejado este verano sus cuarenta años de asociación con la Orquesta Filarmónica de Viena, en el mes de diciembre -si el tiempo lo permite y la autoridad no lo impide- se hará cargo del Teatro de la Ópera de Roma, y el próximo día 19 de septiembre tomará posesión como décimo director musical de la Orquesta Sinfónica de Chicago. Muy oportunamente, pues, sale ahora al mercado esta grabación del Requiem de Verdi, registrada en la sala de conciertos de la orquesta en el mes de enero de 2009, en el primer concierto de Muti con los “Chicagoers” tras haber sido designado para el puesto.

Si no llevo mal las cuentas, Muti ya había grabado la obra en dos ocasiones anteriores, en 1979 con la Philharmonia Orchestra y en 1987 con las fuerzas de la Scala, ambas para EMI. El maestro napolitano sigue en su línea habitual: el concepto es de una seriedad rocosa, la realización tan contundente como es de esperar en él, y todo, absolutamente todo, dicho con claridad meridiana. Tal vez la característica más distintiva de este nuevo registro en relación con los anteriores sea el papel preponderante de la orquesta en lo que de dramático tiene la pieza.

En efecto, si Verdi plantea su Requiem como un encaramiento del pueblo italiano con Dios -el descanso eterno no se suplica, sino que se exige, aunque sea a la desesperada (el último número de la obra es paradigmático, pero óigase también, por ejemplo, el “Salvame fons pietatis”, de una arrogancia casi blasfema)-, Muti enfatiza la iracunda respuesta divina, por supuesto en los truculentos “Dies irae” (¿en qué otra misa de difuntos tiene Dios que recurrir hasta tres veces a este episodio?) o en la entrada del “Rex tremendae majestatis”, arrastrada por coro y orquesta con auténtico cabreo; pero no sólo ahí.

Lo que me parece más destacable de esta grabación es que Muti hace evidente la cólera de Dios también en una infinidad de detalles puramente orquestales que pueblan la obra: el tremolo de la cuerda en el “Hostias et preces tibi” crepita de tal modo que sitúa al indefenso tenor a las puertas del infierno; los pizzicati de los contrabajos en el “Lux aeterna” suenan como martillazos en el Gólgota; la pausa larguísima antes del último “Dies irae” es verdaderamente angustiosa; la transición hacia el “Lacrimosa” se impone como penitencia ominosa.

Las legiones de la Chicago Symphony responden a su nuevo maestro con la magnificencia acostumbrada. La orquesta luce su legendario metal en el “Tuba mirum”; la cuerda despliega sin dejarse ni una la catarata de notas del “Sanctus”; y la menuda Cynthia Yeh, percusionista principal de la orquesta, aporrea no uno sino dos bombos a la vez en el “Dies irae” (busquen, busquen ustedes en YouTube). El coro se muestra poderoso y compacto, con muy buen cuerpo en las cuerdas graves, aunque le traiciona un poco la dicción -esas des, esas tes-. Muti, por su parte, se permite pocas libertades, más allá de algún ritardando antes de los momentos corales más feroces, y controla las dinámicas con mano maestra.

A quien Muti no consiente la menor licencia es a sus solistas, siempre atados en corto. Así, el equipo italo-ruso forma un cuarteto muy equilibrado, de forma que no se escucha ni un solo atisbo de divismo en los solos (aunque los cuatro tienen clase -Frittoli canta el “Libera me Domine” sin exhibicionismos, Zeffiri no se agobia para dar en un solo aliento los primeros versos del “Ingemisco”, Abdrazakov está firme al final del “Confutatis”, y Borodina sale con bien del difícil “Liber scriptus”-), y los concertantes se dan con disciplina rossiniana.

Por lo demás, la toma sonora es de buena calidad (un pelín de saturación en los momentos más apocalítpticos), y esta vez Phillip Huscher ha sustituido sus habituales notas por una muy interesante entrevista con Muti.

Este disco ha sido enviado para su recensión por la Orquesta Sinfónica de Chicago


Este artículo fue publicado el 17/09/2010

Compartir


Bookmark and Share


Envía un mensaje
Nombre:
Comentario:
Control:
Arrastra el nombre de MOZART hasta el contenedor naranja
  • Mozart
  • Brahms
  • Beethoven
  • Wagner