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Confrontación estética

Helmut Lachenmann: Ausklang; Richard Strauss: Eine Alpensinfonie. Ueli Wiget, piano. Ensemble Modern Orchestra. Markus Stenz, director. Udo Wüstendörfer y Thomas Enke, ingenieros de sonido. Dos CDs DDD de 101:54 minutos de duración grabados en la Alte Oper de Frankfurt y en la Konzerthaus de Berlín (Alemania), los días 20 de septiembre y 20 de octubre de 2005. Ensemble Modern Medien EMCD-003
imagen Nuevo lanzamiento de la serie que el Ensemble Modern Medien está dedicando al compositor alemán Helmut Lachenmann (Stuttgart, 1935), y nuevo motivo de alegría, pues nos encontramos, como en el caso del primer disco, con un excelente CD de la mejor música contemporánea en unas extraordinarias interpretación y grabación.

Lo primero que llama la atención en este disco es la inhabitual combinación de obras, con la pieza para piano y orquesta de Lachenmann Ausklang (1984-85) y con la maravillosa Alpensinfonie (1915) de Richard Strauss (1864-1949). Es éste un acoplamiento propuesto por el propio Lachenmann, con objeto de contrastar dos estéticas y modos de producción sonoros característicos del siglo XX: de su nacimiento, en los ecos tardorrománticos straussianos; y de su ocaso, con las técnicas extendidas de la ‘música concreta instrumental’ lachenmannianas.

La figura del compositor de Stuttgart siempre se ha asociado más a la de Gustav Mahler y a sus ‘herederos’ de la Segunda Escuela de Viena que a la de Richard Strauss. Ya el pasado mes de mayo, charlando con el propio Lachenmann, me sorprendía su creciente cercanía a Strauss, algo que ratifica Ulrich Mosch en sus extensas notas a este CD. Es un interés que se centra en el papel de Strauss como último portador de una época, de un modo de producción sonoro histórico, que en su Alpensinfonie llega a una de sus cotas más altas (recordemos que el propio Strauss, en una de sus cartas, decía que sólo había aprendido verdaderamente la técnica de la orquestación durante el proceso de composición de esta sinfonía). Su macroestructura es un ejemplo máximo de acopio de las fuerzas y recursos del romanticisimo para su critalización en una gema de semejante magnitud, que debía hablar al futuro de todo un periodo histórico-artístico. Para Lachenmann, en la Alpensinfonie “la tonalidad está domesticada de un modo magistral”, en una obra de la cual ensalza su realismo y naturalismo sonoro.

Frente a este icono del romanticismo, del sonido burgués y de su culminación casi tautológica, nos encontramos con la también monumental Ausklang, una pieza en la que la orquesta funciona, como reconocía el propio Lachenmann en 1986, como un “súper-piano”; reinventando para ello todos los instrumentos en el proceso de composición, de acuerdo con los modos de producción sonora característicos de la ‘música concreta instrumental’ del genio teutón. De este modo, Ausklang indaga de forma sistemática las resonancias, los ecos en el espacio, la conjunción, síntesis y descomposición de timbres, los efectos de martellato, un uso extensivo del pedal (que llegará a su perfección posteriormente en la pieza para piano Serynade, 1998-2000), o la presencia de accionadores no convencionales del piano, como las púas en el teclado produciendo glissandi (al estilo de Guero, 1969), o martillos de plástico. El hecho de que la orquesta funcione como amplificación del piano, da lugar a una total continuidad de efectos y acciones instrumentales entre solista y conjunto, totalmente coordinados para nuestro asombro en los recursos sonoros que proliferan en todas direcciones y sentidos posibles.

Disponíamos ya en CD de una correcta versión de Ausklang dirigida por Peter Eötvös en 1986 al frente de la Kölner Rundfunk-Sinfonieorchester, con Massimiliano Damerini al piano -intérpretes del estreno- (Col legno WWE 31862); versión que se ve muy superada por esta magnífica interpretación de Ueli Wiget en el teclado acompañado de ese ‘más grande piano’ que es en esta ocasión la Ensemble Modern Orchestra, dirigida por Markus Stenz. Se trata de una grabación en vivo (con tomas de Frankfurt y Berlín), de una perfección increíble, tanto en su ejecución como en su grabación. La claridad en la construcción del conjunto, la personalidad y concrección de cada uno de los sonidos, la modernidad de los timbres y su filiación con el lenguaje de Lachenmann son totales en el grupo de Frankfurt, como ya han demostrado en todas sus anteriores grabaciones de de este compositor. La adecuación del piano de Wiget para esta pieza es absoluta, brindando una interpretación bellísima y de una personalidad deslumbrante.

Por lo que a la Alpensinfonie se refiere -una obra que no necesita presentación alguna-, nos encontramos ante una versión muy interesante por lo que supone escuchar a una formación como ésta en un repertorio más tradicional, si bien su lectura carece del sello de autenticidad straussiana que imprimieran en su día batutas como las de Rudolf Kempe (EMI, 1973), Herbert von Karajan (DG, 1980) o Daniel Barenboim (Erato, 1993), por citar algunas de las que considero referenciales. Anteriormente, el Ensemble Modern ya se había aproximado a alguna obra de repertorio, como a la Quinta Sinfonía de Beethoven dirigida por Peter Eötvös (BMC 063), un maestro que considero más interesante y maduro que Stenz para hacerse cargo de obras como éstas.

Con todo, la versión de la Alpensinfonie posee momentos dignos de mencionar, como ese arranque aún sumidos en la noche, el pasaje que precede a la tormenta o el retorno a la oscuridad tras la puesta de sol. Ello nos habla de las virtudes de la orquesta de Frankfurt para crear texturas y matizar los colores instrumentales, destacadamente a través de sus registros graves, en los que el viento-metal y las maderas de los fagots crean timbres realmente densos y oscuros. Parte de los pasajes que suceden a estos fragmentos, como el amanecer o la tormenta, suenan precipitados, en parte también por tratarse de una toma en vivo y por una dirección algo descuidada en ciertos planos y tensiones orquestales; especialmente en el desarrollo de la tormenta, donde se echa en falta a una inaudible máquina de viento. El ‘Sonnenuntergang’ es otro ejemplo de gran potencialidad orquestal, con una cuerda brillantísima, insuficientemente aprovechada en cuanto a poética y sentido straussiano. Con todo, una versión digna de conocer, y más si se pretende profundizar en el sonido de la Ensemble Modern Orchestra y en el ejercicio de audición que Helmut Lachenmann sabiamente nos propone con estas dos obras, francamente interesante y muy educativo si se realiza con atención y oídos abiertos.

Las tomas sonoras son desiguales: correcta en el caso del Strauss y excepcional para el Lachenmann, lo cual es muy de agradecer para adentrarnos en el complejo mundo sonoro del genio de Stuttgart y en sus múltiples detalles. El propio compositor, junto a Ulrich Mosch, firma un magnífico libreto lleno de información y fotos en 51 páginas.

Este disco ha sido enviado para su recensión por el Ensemble Modern.

Este artículo fue publicado el 14/04/2008

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