Estados Unidos

Una 'rareza' para el Metropolitan

Alberto Rosas

martes, 27 de marzo de 2007
Nueva York, jueves, 8 de febrero de 2007. Metropolitan Opera House. I Puritani opera en tres actos de Vicenzo Bellini con libreto de Carlo Pepoli. Producción: Sandro Sequi, Vestuarios: Peter J. Hall. Director de escena: Sharon Thomas. Elenco: Anna Netrebko (Elvira), Gregory Kunde (Arturo), Ronadl Naldi (Sir Bruno Robertson), Franco Vasallo (Riccardo), John Relyea (Sir Giorgio Walton), Valerian Ruminski (Gualtiero), Maria Zifchak (Henrietta). Orquesta y coro del Metropolitan Opera House. Director Musical: Patrick Summers. Aforo: 100%
Durante su larga historia, el Metropolitan de Nueva York es un teatro que ha demostrado su poca simpatía e interés por escenificar operas ‘belcantistas', prueba de ello es que la inclusión de I Puritani de Bellini dentro de su presente temporada puede considerarse como algo fuera de lo común o incluso como una rareza.

La limitada cantidad de funciones que se han realizado de esta ópera sobre el escenario del máximo recinto lírico neoyorquino son contadas, y se pueden contabilizar de la siguiente manera: el debut local de la opera ocurrió, con una función única, el día de la inauguración de la temporada 1883-1884. No volvió a verse hasta 1918, cuando fue repuesta para que con ella debutara la soprano Maria Barrientos y después de seis funciones, la ópera desapareció hasta el año 1976 cuando se montó para Joan Sutherland, Luciano Pavarotti, Sherrill Milnes y James Morris, con la dirección musical de Richard Bonynge. Diez años más tarde, Joan Sutherland celebró sus 25 años de debut en el Metropolitan cantando el papel de 'Elvira' en diez funciones. La ópera se representó nuevamente en la temporada 1991, con Edita Gruberova y Stanford Olsen, y en 1997 con Ruth Ann Swenson y Stuart Neill.

La idea de Peter Gelb, nuevo director artístico del Metropolitan, de variar el repertorio rutinario, al que se acostumbró el público durante la administración anterior, y con la intención de crear y atraer a más público al Metropolitan fue una de las razones que ayudaron para que se diera esta reposición. Lamentablemente, si la historia se repite, esta, la función del día 8 de febrero del 2007 será la última que será vista durante mucho tiempo en este teatro.

I Puritani fue la primera incursión en el extranjero de Vicenzo Bellini (1801-1835) quien había tenido éxito en Nápoles con Il Pirata en 1827, y en Milan con Norma en 1831. El libretista Carlo Pepoli (1796-1881) fue un exiliado político italiano que residía en Paris, que se inspiró para su creación en la obra francesa Tetes Rondes et Cavaliers, que a su vez estaba inspirada en la novela de Sir Walter Scott, conocida como Old Mortality.



Desde el punto de vista escénico, en la función que nos ocupa, se optó por rescatar las antiguas escenografías y decorados de Sandro Sequi, que aunque resultaron ser discretos cumplen con el propósito de ubicar la obra dentro de su contexto histórico, pero distan de ser opulentos y majestuosos como se acostumbra en este teatro. La puesta escénica contribuyó en gran medida al estatismo con el que por momentos se desarrolló la función. Por su parte, los vestuarios fueron hechos con buena confección y gusto.

La atención de la función se centró en el debut en el papel de 'Elvira' de la soprano rusa Anna Netrebko, que si bien no es una belcantista en el sentido estricto de la palabra, no defraudó y logró sacar adelante el difícil papel con sus cualidades y desenvoltura escénica. En su canto se escucho flexibilidad y colorido en el manejo de la voz así como facilidad en la emisión de los agudos y expresividad. Por la reacción del público, queda nuevamente de manifiesto que Netrebko es una estrella y un imán de taquilla, cante lo que cante.

Como 'Arturo' se presentó el tenor Gregory Kunde, tenor belcantista, poseedor de un rico timbre lírico y sólida profesionalidad que tuvo un loable desempeño durante los primeros actos de la función, como el notable solo y cuarteto 'A te o cara'. Fue evidente que el cansancio y la dificultad de la partitura, particularmente los agudos, mermaron su trabajo vocal.

De los papeles secundarios, John Relyea fue un notable 'Giorgio' que presentó un resonante timbre de bajo y buena figura. Los demás cantantes se dedicaron a cumplir sin mucho que destacar, como el caso del barítono italiano Franco Vasallo como 'Riccardo' y la soprano Maria Zifchak en el papel de 'Enriqueta'.

Finalmente, en la parte musical, el maestro Patrick Summers guió a la orquesta con pulso seguro y gusto infalible, logrando una pulida y dinámica lectura de la musical partitura.

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