Estados Unidos

Hvorostovsky, Fleming y Vargas. Un reparto de lujo para Eugene Onegin en el MET

Alberto Rosas

domingo, 4 de marzo de 2007
Nueva York, domingo, 2 de septiembre de 2007. Metropolitan Opera House. Eugenio Onegin opera en tres actos con música y libreto de Peter Illych Chaicovsqui. Peter McClintock, director de escena. Michael Levine, escenógrafo y figurinista. Jean Kalman, luminotecnia. Serge Bennathan, coreógrafo. Producción de Robert Carsen. Elenco: Renée Fleming (Tatiana), Elena Zaremba (Olga), Ramon Vargas (Lensky), Dmitri Hvorostovsky (Eugenio Onegin), Sergei Aleksashkin (Principe Gremin), Svetlana Volkova (Larina), Larissa Shevchenko ( Filippyevna), Jean Paul Fouchecourt (Triquet), Richard Bernstein (Zaretski). Orquesta y Coro del Metropolitan Opera House. Director Musical: Valery Gergiev Asistencia, 100% del aforo
Uno de los propósitos de Peter Gelb cuando asumió la dirección del Metropolitan de Nueva York fue el de crear nuevo público y aficionados que se interesen por asistir a las funciones de opera, así como el retener y entusiasmar al publico habitual, que estaba cansado de ver siempre las mismas operas con las mismas producciones y los mismos elencos.  ¿Cómo pretendió lograrlo?  Muy sencillo, con nuevas producciones, invitando a directores musicales, de escena y cantantes que nunca habían estado en el teatro, pero sobre todo ofreciendo un repertorio mas variado de operas poco, o nunca,  escenificadas en el teatro y con novedosas producciones.  

Eugenio Onegin de Chaicovsqui, es una de esas operas que no han frecuentado el escenario del Met, por eso, escenificarla dentro de la presente temporada debe considerarse como uno de los acierto de Gelb para lograr su propósito mencionado. A pesar de ser una obra conocida dentro del repertorio operístico y una de las mas conocidas del repertorio ruso, parece ser una opera relegada, ya no solo en el Metropolitan sino en los teatros de esta ciudad norteamericana, ya que inexplicablemente no fue sino hasta épocas recientes que fue finalmente conocida y cantada en su idioma y versión original.



Escena del Acto I
Fotografía © 2007 by Ken Howard


La opera llegó a Norteamérica el 1 de febrero de 1908 en una presentación en concierto, que fue cantada en lengua inglesa en el Carnegie Hall de Nueva York.  La obra se estreno en el Metropolitan el 24 de marzo de 1924, y esa función fue cantada en italiano por un elenco que incluía a cantantes como Claudia Muzio, Giuseppe de Luca, Giovanni Martinelli y Adamo Didur. Con Eugenio Onegin se inauguró la temporada 1957-1958 del Metropolitan en una nueva producción en ingles, y finalmente, el teatro estrenó la versión original de la opera en ruso en la temporada de 1977-1978. En aquella ocasión cantaron Sherrill Milnes, Teresa Zylis-Gara y Nicolai Gedda, bajo la dirección de James Levine.

Como breves antecedentes de la opera y su compositor podemos agregar que Piotr Ilich Chaicovsqui (1840-1893), su autor, se convirtió durante el transcurso de su vida, y ha permanecido, como uno de los compositores más famosos de Rusia. Con Eugenio Onegin, la cuarta de sus nueve operas que fue escenificada entre 1869 y 1892, creó una obra de gran valor musical.  Su estreno fue el 29 de mayo de 1879 en el conservatorio de Moscú, lo cual indica que se trató de una puesta en escena poco profesional.  Dos años mas tarde se realizó su estreno absoluto en el celebre Teatro Bolshoi de Moscú.

La novela Eugenio Onegin fue escrita por  Alexander Sergeievich Pushquin (1799-1837) y su personaje principal era el prototipo del hombre superfluo, frio y alejado de los códigos sociales y morales impuestos por la sociedad de su tiempo. Posteriormente, este personaje sirvió de inspiración para la creación de otras novelas escritas por autores rusos como: Lermontov y Turgenev.



Escena del Acto II
Fotografía © 2007 by Ken Howard


La noche del estreno de la función que nos ocupa, se realizó con la propia producción del Met, que fue estrenada el  13 de marzo de 1997. Dicha realización escénica, situada en una época contemporánea debido a sus elegantes vestuarios, es abstracta y minimalista y posee muy pocos elementos escénicos como: una mesa en el primer acto, unas sillas en la escena del baile, y una cama y un escritorio durante la escena en la habitación de Tatiana.  El escenario se encontraba cubierta de hojas de colores, simulando un otoño y que caen desde lo mas alto del proscenio durante los primeros instantes de la opera.

La acción se desarrolló dentro de tres amplias y altas paredes de brillantes colores y con un adecuado manejo de la iluminación en diferentes tonos que captan los diferentes estados de ánimo y la tensión de la obra, de manera sencilla y atractiva para la vista del espectador.



Dmitri Hvorostovsky en el Acto I
Fotografía © 2007 by Ken Howard


Vocalmente, y con el objeto de dar más credibilidad a la obra se apostó por conformar un elenco encabezado en su mayoría por cantantes rusos, y con la presencia de tres estrellas del circuito operístico internacional, dos de ellas como Vargas y Fleming que interpretaban sus primeros papeles rusos en este teatro.

Sobresaliente fue la presencia del romántico anti-héroe Eugenio Onegin que  ofreció el barítono siberiano Dmitri Hvorostovsky, un carismático y consumado artista de firmeza en la emisión, con la que cargo de entidad vocal y dramática su personaje.



Renée Fleming
Fotografía © 2007 by Ken Howard


La soprano Renée Fleming, que es inobjetablemente la estrella de casa como se lo hizo sentir el público, fue una Tatiana de notable línea de canto, con voz luminosa y clara con la que dominó la tesitura. Su escena de la “carta” fue conmovedora con un sutil manejo de los pianisimos.

Por su parte, el tenor mexicano Ramón Vargas dio vida a un pasional y temperamental pero refinado Lensky, papel en el  que se mostró vocalmente cómodo gracias a su apreciable emisión, elegancia en su canto y admirable fraseo. Sin lugar a dudas,  Vargas complació gratamente al público quien se lo demostró con una entusiasta ovación.



Dmitri Hvorostovsky y Ramón Vargas
Fotografía © 2007 by Ken Howard


El resto del elenco cumplió cabalmente con sus papeles, destacándose Elena Zaremba, mezzosoprano que resolvió el papel de Olga con dignidad, porque posee buenas dotes y técnica, y el tenor francés Jean-Paul Fouchécourt, que cautivó con su rico timbre lírico en la interpretación de la serenata en francés, en el papel de Triquet El bajo Sergei Aleksashkin se dedicó a cumplir como el príncipe Gremin.

Finalmente, la dilección musical fue encomendada al experimentado Valery Gergiev, que dirigió con seguridad y consideración por las voces pero tuvo un inició incierto debido a la elección tan variada en los tiempos con los que dirigió a la orquesta, demasiado lentos durante el transcurso del primer acto, y que recompuso durante los actos siguientes para lograr un equilibrio y por momentos emocionante lirismo y exhuberancia musical de la atractiva orquestación.

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