Entrevistas

La última reina: entrevista con Mariella Devia

Paco Bocanegra y Pedro Coco

viernes, 25 de mayo de 2007
El pasado 23 de abril, en La Scala de Milán, tuvo lugar un acontecimiento que sólo puede producirse en los grandes teatros y quedará grabado en la memoria de los afortunados que lo presenciamos. Debido a la cancelación de Sonia Ganassi, la gran soprano Mariella Devia se vio obligada a afrontar sola lo que inicialmente era un recital de dúos con la mezzo. El público tenía fresco el recuerdo de su apoteósica despedida el pasado julio de su rol fetiche ‘Lucia di Lammermoor’, y sobrevino ese delirio tan italiano que generalmente conocemos por grabaciones históricas: ovaciones atronadoras, gritos de admiración, peticiones de bises a voz en cuello. Anna Bolena, Violetta, Norma (desde Caballé no se escuchaba ‘Casta diva’ en el teatro) fueron sus propinas. La histeria del teatro realmente impresionaba: parecía como si comprendiera que tras esta cantante no quedará sino un enorme vacío. Un periódico tituló: “Devia superstar. La Scala ritrova una divina”.

El siguiente compromiso de esta artista eximia ha sido un recital casi idéntico, esta vez en un afortunado teatro de provincias español, Málaga, donde en febrero ya había cantado Juan Diego Flórez. Devia, la reina indiscutible del belcanto, nos acogió en un tradicional hotel malacitano con una sencillez y modestia inusuales en artistas de mucha menor valía, y se sinceró con la naturalidad de quien lo ha dado y demostrado todo sin dejar traslucir -seguramente porque este pensamiento no ocupa su cabeza- que se halla por encima de turbamultas y críticas. Su trato viene a confirmar una personalidad coherente con un arte personal muy aclamado y, por ende, a veces discutido, porque, para el gusto decadente del panorama lírico actual, el suyo ha de ser necesariamente minoritario.1

Paco Bocanegra: Apenas dos semanas después de su recital en Milán, aquí, en un ambiente tan distinto como Málaga, la acogida ha sido igualmente calurosa. ¿Cuál es el secreto de Mariella Devia para, después de más de treinta años de carrera, tener la voz intacta y cosechar éxitos?

Mariella Devia: (divertida) Francamente, no lo sé… (risas) No creo que haya secretos ni recetas mágicas. Digamos que he estado siempre muy atenta al repertorio y con el estudio, obviamente. Quizás el secreto sea no dar jamás nada por descontado.

PB: De cualquier modo, tampoco es un hecho común el de una carrera tan larga y en plena forma como la suya…

MD: Sí, digamos que no es corriente, pero carreras largas las ha habido. Debo admitir que en mi repertorio no muchas, porque es extremo y por tanto se precisa estar siempre al máximo. Todo está confiado a la vocalidad, no tanto a la interpretación y demás, y una se halla completamente expuesta. Por esto, repito, el estudio es tan importante.

PB: Como primera figura del belcanto, ¿piensa que los cantantes con la técnica que proporciona este repertorio están mejor preparados que otros para afrontar los retos de una carrera?

MD: (Vehemente) El fundamento de esa base técnica es, en mi opinión, indispensable. Y se estudia precisamente para buscarla, para encontrarla y para llegar a cantar de un modo lo más natural posible, o al menos que parezca lo más natural posible…

PB: ¿Cuáles serían los elementos principales de esta técnica?

MD: (Risas) Es algo muy difícil…

PB: Pero en Ud. parece algo espontáneo y sencillo…

MD: Quizás el secreto es justamente ése en realidad, ser capaz de descubrir qué está sucediendo en tu físico y mantenerlo de un modo natural, no ir contra natura, en cierto sentido. No es fácil descubrirlo y comprenderlo, pero se puede conseguir.

PB: ¿Hay también algo de intuición?

MD: Es también una intuición personal, sí, estudiar y estar atento a aquello que ocurre cuando se canta. No es algo sencillo, pero con voluntad se puede lograr.

PB: Se diría que Ud. es una cantante que nunca ha hecho esfuerzos.

MD: Cantar, de cualquier modo, es fatigoso, un esfuerzo, sobre todo un esfuerzo físico. Es necesario cantar de modo que no se fatigue lo más importante, la garganta.

PB: Dado que hay tantos cantantes que afrontan roles en momentos inadecuados…

MD: Esto sí que es esencial, no equivocarse de papel, aunque excepcionalmente se pueda hacer algo un poco al margen de tu campo, pero nunca como hábito por llegar a un repertorio tal vez más popular. Yo admito que mi repertorio no es muy popular, pero a mí me gusta mucho y, en definitiva, estoy contenta de lo que hago.

PB: Hablando de otros cantantes, Ud. ha compartido escenario con colegas de varias generaciones desde los 1970 a la actualidad ¿Considera justificada la nostalgia de muchos melómanos por los tiempos pasados?

MD: No, no completamente, porque, en mi opinión, hay una evolución y el gusto de los intérpretes cambia, como creo es justo que sea. El público a veces no está del todo preparado para estos cambios. Pienso que hoy es muy difícil cantar, quizás más que en el pasado, porque el tiempo para los ensayos cada vez está más ajustado y se trabaja en ellos tantas horas al día…

PB: ¿Entonces se ensaya ahora más?

MD: Se ensaya más en el sentido de que, en lugar de hacerlo durante un mes, ahora se emplean quince o veinte días ocho horas al diarias y a veces se llega a la prima muy cansado. Además están las orquestas, cada vez mejores, por fortuna, pero también cada vez más fuertes y con mayor protagonismo respecto al pasado; esto provoca mayor fatiga. Por otro lado hay pocos directores de orquesta, en cuanto concierne a mi repertorio, gustosos de hacerlo, porque “la parte del león” es para el cantante; incluso a veces las orquestas se aburren si no hay un buen cantante porque sienten que son un mero acompañamiento… Luego llega el momento pleno de la orquesta y todos se desahogan y tú permaneces con la boca abierta y haces de pez… (gesticulando, risas) Así que en definitiva sí que han cambiado algunas cosas y …



PB:
…También ahora resulta más exigente el aspecto teatral y la figura del director de escena ha cobrado una importancia inédita…

MD: …eso es, además de las dificultades escénicas. Pero pienso que los espectáculos ahora son a fin de cuentas más interesantes.

Pedro Coco: ¿También ha sufrido un cambio el público?

MD: El público, no lo sé… Sí, en el sentido de que hoy están los jóvenes, aunque hay siempre una parte más tradicional y anciana. Pero por suerte las nuevas generaciones también se acercan y espero que tengan menos prejuicios, que vayan al teatro a ver qué es lo que está pasando sin recordar otras funciones ni sus discos y tener una idea preconcebida de cómo debe ser la ópera para dejar al intérprete cierta libertad.

PB: Ud. ha cantado con algunos tenores míticos como Carlo Bergonzi o Alfredo Kraus, un cantante que personalmente aprecio mucho y con quien parece tener cierta afinidad…

MD: (Ilusionada) ¡Esto me lo han dicho! Cuando he cantado con él me he sentido estupendamente, realmente nos divertíamos. Era un señor y una persona extraordinaria y muchos me han llamado “Kraus in gonella” (“Kraus con faldas”) (risas), pero no, ¡ojalá!

PB: ¿Admira especialmente algún cantante histórico, tiene algún espejo donde mirarse?

MD: No, esto lo digo siempre, les escucho, les admiro, de Callas a Scotto o Caballé… son tantas las que han abordado mi repertorio, pero yo necesito trabajar sobre mí misma, no puedo ni quiero dejarme influenciar.

PB: Nos interesa mucho su carrera neoyorquina, quizás no tan conocida por los más jóvenes, pero lo cierto Ud. del 1979 al 1994 ha hecho una carrera importante en el MET, donde cantó ‘Lucia’, ‘Gilda’, ‘Despina’, ‘Nanetta’…

PC: Y ‘Konstanze’…

MD: ‘Konstanze’ la debuté allí y después la he cantado prácticamente por todo el mundo…

PB: ¿Puede hacernos una semblanza de ese periodo, de cómo se trabaja en ese “otro mundo”?

MD: Es otro mundo, distinto del nuestro, pero organizadísimo, donde sabes previamente todo: los horarios de los ensayos, la sala donde vas a ensayar y todo lo demás… me encontraba bien allí. Me dio también oportunidades como la de interpretar a ‘Konstanze’ en Entfürung, algo en lo que nunca había pensado, pero que se convirtió en unos de mis caballos de batalla, que traje también aquí a Madrid y Oviedo. Sí, debo confesar que fueron unos años dulces. Ahora tiendo a estar mucho más cerca de casa, y suelo rechazar las propuestas que aún me llegan de allí.

PC: Muchos dicen que el modo en que se entiende el repertorio -especialmente el suyo, el belcanto- es diferente, grosso modo, en Estados Unidos que en Europa, pero Ud. obtuvo la aceptación del público de ambos continentes.

MD: Sí, también allí tuve éxito… Quizás es distinta la mentalidad, no lo sé, quizás allí se interpreta menos… Se hacen Lucia y RigolettoLa Sonnambula se empieza a hacer ahora, pero no hay un gran repertorio belcantista. Quizás lo imaginan de otro modo, más ‘verista’, algo que para mi sensibilidad es un error.

PB: También participó en la histórica gala 'Centennial' de 1983 como ‘Lakmé’… Y apareció asiduamente en el Carnegie Hall.

MD: Sí, Puritani, Benvenuto Cellini, Capuleti, Lakmé, Adelia, que también canté en Génova…

PB: La crítica, el público alaban su buen gusto. ¿Qué cree que quieren decir al afirmar esto? ¿Qué es para Ud. el buen gusto en el canto?

PB: (Silencio) En mi opinión, el buen gusto es intentar ser fiel a aquello que está escrito, ser fiel a la música. No querer extralimitarse o exagerar, ni sobreponer algo a lo que ya está escrito. Con esto no me refiero a las variaciones, que en mi repertorio están tanto en las arias da capo como en las simples arias de cámara. Personalmente, siempre intento, en la medida de lo posible, ser fiel a aquello que está escrito.

PB: ¿En cierto modo podríamos decir “ser fiel a la tradición bien entendida”?

MD: Creo que sí. Aunque dependería del gusto de quien canta. Se ha pasado incluso por una lectura ‘verista’, en el periodo de los cincuenta o sesenta, donde sin embargo Maria Callas se reveló modernísima… Pienso que la tradición iría un poco en esta línea de fidelidad a la partitura.

PB: Hablemos de repertorio. ¿Qué debe tener un papel para llamar la atención de Mariella Devia? Y tras haberlo conseguido, ¿cuál sería el proceso hasta llegar al debut?

MD: Debo decir que normalmente los roles me vienen sugeridos, por lo que lo primero que hago es mirar la partitura y ver si puedo cantarla o no. Después de repasar la música, si se trata de personajes históricos como ‘Bolena’, ‘Stuarda’ o ‘Beatrice di Tenda’, indago en sus biografías, ¡y normalmente descubro que son bastante diversas a cómo las propone el libreto! Pero así se llega a tener una idea de cuál podría ser su carácter, su personalidad, y se pueden añadir elementos a tu interpretación. De todos modos, es muy importante estudiar la música, porque al final es la que más cuenta, la que más información te dará sobre el personaje.

PB: Ha dicho que los roles le vienen propuestos… ¿Es ahora quizás más difícil que el cantante proponga al teatro el papel que quiere interpretar?

MD: En este periodo generalmente sí, pero puede suceder de vez en cuando. Yo, para ser sincera, en este momento no tengo ninguna gana de decir “quiero cantar esto o lo otro” (risas). Es más, me veo a menudo en la posición de decir “no” a nuevas propuestas.

PB: En el arco de un año ha debutado tres roles, ‘Stuarda’, ‘Imogene’ y ‘Bolena’…

MD: ¡Por eso precisamente ahora no quiero más propuestas nuevas! (risas)

PB: …Y ha llevado a una despedida memorable, la de ‘Lucia’ en La Scala. El último día tuvo una ovación interminable, de las que hacen historia, tras la escena de la locura. Y permítame señalar que abandona el papel sin tener rivales en ella ¿Cómo vivió ese momento?

PB: (Silencio) Para ser sincera, me preparé bastante psicológicamente, y aunque intuía algo parecido, no lo esperaba de ese modo. Pero fue una gran sensación de libertad. Una liberación del personaje que me había perseguido desde los inicios y que también me había dado muchas satisfacciones. Era el momento justo de dejarlo porque comenzaba a perder interés y ya necesitaba recibir otras propuestas. Tampoco quería que llegase el momento en que dijeran “pobre, antes lo cantaba mucho mejor”.

PB: Continuando con Donizetti. Después de papeles como ‘Adina’, ‘Linda’, ‘Lucia’… ¿Cómo se encuentra en papeles más dramáticos como ‘Bolena’, ‘Stuarda’ o ‘Lucrezia’?

MD: Me encuentro bastante bien. ‘Bolena’ ha sido una experiencia que repetiré en breve, y estoy segura de que mejorará; sé que madurará, aunque esta experiencia veronesa me ha gustado mucho. Me ha encantado trabajar con Graham Vick, con quien había colaborado mucho y siempre me encontré comodísima. ‘Stuarda’, que también haré de nuevo, me ha dado grandes satisfacciones, y quizás sea la más adecuada a mi vocalidad. La ‘Borgia’ ya la he interpretado varias veces… Son todos personajes muy interesantes, nada sencillos, que me han aportado grandes satisfacciones.

PC: Ha hablado de no querer debutar más roles, por lo que podemos decir que no cerrará la tetralogía Tudor…

MD: No, ¡basta! El Devereux no lo canto (risas)

PB: Siguiendo con los compositores de su recital de ayer, vemos que Rossini, muy presente en los conciertos, está fuera de su agenda operística.

MD:
Sí, porque prácticamente he cantado todo lo que podía de este compositor, y volver a hacer algunos de sus papeles, sinceramente, no me interesa ahora. He vuelto a Tancredi últimamente, en la ópera de Roma, pero no más. Desde el Festival de Pesaro me han propuesto a menudo estudiar nuevos papeles, como ‘Matilde di Shabran’ o ‘Dorliska’, pero he declinado las ofertas…

PB: Hablemos un poco de Bellini…

MD: Bellini…sí… ¡No cantaré Norma! De vez en cuando me preguntan por ella. Tampoco cantaré La Straniera

PB: ¡Pero se hablaba mucho de esa Straniera! De hecho viene anunciada en el programa de mano de su recital de Milán.

MD: Se hablaba mucho, sí, pero la decisión la he tomado realmente después de Anna Bolena. He pensado: “Basta, ya no quiero estudiar más roles” porque, en mi opinión, La Straniera es de esos papeles -y sobre todo después de Il Pirata- que lo estudias y sólo lo cantas una vez, dos veces ya sería mucho, puesto que no están en el repertorio. Son difíciles de poner en escena, para reunir una compañía adecuada y todo lo demás. Por tanto, realizar todo ese esfuerzo, dado que son roles tan exigentes, para no poder desarrollar una evolución del personaje más adelante… Así que cierro mis papeles bellinianos, un compositor a quien amo tanto…

PB: Una pena… porque da la sensación de que con Bellini Ud. encuentra un terreno especialmente afín.

MD: Sí, en cuanto a su vocalidad debo decir que sí, me he encontrado a gusto siempre, pero otro estreno, francamente, no me interesa.

PC:
A pesar de que tiene Ud. publicadas cierto número de grabaciones oficiales y corsarias, ni es una cantante “discográfica” ni parece que éstas reflejen su carrera como merece.

MD: No ha sido una decisión mía, sino una circunstancia…

PC:
Sin embargo, los registros no oficiales son numerosísimos. En una lista que nos ha sido facilitada figuran más de cincuenta roles diferentes de un nutrido número de autores.

MD: (Mirando la lista) Hay muchas cosas que desde luego yo no tengo… ¡y que ni siquiera recuerdo haber hecho! Demasiadas… Hoy día siempre hay alguien que graba lo que cantas. Yo, cuando me mudé de casa, tenía un cajón con cassettes, no sabía que hacer con ellas y las tiré a la basura… Mi marido ha dicho “¡No!”, pero de todas las que tenía del MET solamente he conservado una de Rigoletto. No soy tan… yo no me escucho.

PB: ¿Es muy crítica consigo misma?

MD: Sí. No me escucho porque… En fin, ¡por caridad! (Hace un gesto que da a entender muy bien ese sentido de autocrítica por el que se ha preguntado).

PB: ¿Qué opina del fenómeno tan operístico de los fans, de la ‘claque’ incondicionl de un artista determinado, siempre presente en sus funciones?

MD: Para eso se necesita… ¡tener tiempo! (risas)

PB:
Para finalizar, hagamos un poco de agenda… A continuación cantará de nuevo La Traviata

MD: En Nápoles. Maria Stuarda en Macerata… y después del verano reposo. También habría algunos conciertos que están por definir… Y luego haré de nuevo Stuarda, en La Scala…

PC:
¿Cuáles serían las fechas?

MD: Un periodo de funciones larguísimo, de enero e inicios de febrero. Seguiría Bolena en Palermo y otras propuestas que están por confirmar. ¡Como sabéis, en Italia en seis meses puede cambiar todo!

PB: ¿Y habrá finalmente una Bolena en Génova como se ha dicho?

MD: Sí, entre octubre y noviembre de 2008.

PC:
También tenía prevista una Giovanna d’Arco en Parma en el otoño de 2008.

MD: Eso no se sabe… no creo, porque me parece que se solaparía con esta Anna Bolena de Génova y yo prefiero cantar Bolena. Giovanna d’Arco, francamente, no es una ópera bella. Verdi hizo obras maestras, pero esa decisión de tomar la historia de Schiller, con la protagonista que muere en batalla, es algo que no me atrae…

PB: ¿Y fuera de Italia, tal vez en España?

MD: No… Si se trata de conciertos vengo encantada. Debo decir que ya no tengo ganas, soy muy sincera, ya no tengo tantos deseos. Si es en Italia, que en una hora u hora y media de avión, de coche o tren estás en casa, incluso el mismo día del espectáculo, por ejemplo desde Nápoles… es algo distinto. Ya no quiero estar tanto tiempo fuera de casa, ni tengo necesariamente tantas ansias por cantar.
Notas

Apenas unas horas antes de salir publicada esta entrevista, se ha difundido la noticia del fallecimiento del marido de Mariella Devia, Alessandro. Todo nuestro cariño y más sincero pésame desde estas páginas a tan ilustre cantante

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