Discos

Testamento vital

Roberto Díaz

lunes, 22 de octubre de 2007
Luciano Berio: Petite suite pour piano, Cinque variazioni per pianoforte, Sequenza IV per pianoforte, Rounds for piano solo, 6 encores for piano solo. Andrea Bacchetti, piano. Ingeniero de sonido: Giulio Cesare Ricci. Un disco compacto DDD de 43’33 minutos de duración, grabado en la Academia Pianística Internacional de Imola (Bolonia, Italia), entre 2000 y 2001. DECCA 476 1944. Distribuidor en España: Universal

Es por todos sabido que Luciano Berio mimaba especialmente sus obras para piano. También lo es que ello se debía a su vocación frustrada de pianista –una lesión durante la segunda guerra mundial truncó su carrera–, y a una inclinación especial hacia el instrumento que estuvo presente durante toda su vida. No en vano, le dedicó algunas de sus mejores páginas de música.

Esta relación con el piano llevó también a Berio a relacionarse habitualmente con pianistas –tanto jóvenes como consagrados–, lo cual no sólo le permitía una relación de amistad con intérpretes, o la posibilidad de extender su obra más fácilmente, sino que le posibilitaba influenciarles, para que las interpretaciones de su música se ajustaran más a sus deseos.

Algo así ocurrió a menudo con Andrea Bacchetti, a quien conoció cuando éste aún tenía doce años. En este sentido, la música de este disco –grabado entre 2000 y 2001– está supervisada por el propio maestro y es, en palabras de su protagonista, “el testamento humano y artístico (...) del hombre y del músico”. Un reflejo, de esta manera, son los 6 encores pour piano, primeros fragmentos musicales con los que Berio enseñó a Bacchetti cómo tratar su música: no tienen expresión melódica ni libertad interpretativa, y la inexpresividad causada por la sujeción obediente a la partitura propicia el efectismo que hace interesante la música del compositor.

Se puede destacar este conjunto, pero también es preciso subrayar una excelente interpretación de la Petite suite pour piano, obra temprana (1947) de cuando Berio todavía no practicaba los lenguajes de vanguardia. Más propicia para la melodía y la expresión de sentimiento musical, constituye un momento realmente grato, además de un comienzo genuinamente bueno para el compacto. Tampoco es menos interesante la representación de las Cinque varizione per pianoforte (1953), que ya inmersas en el ambiente de los nuevos lenguajes, están constituidas por un contrapunto serial típicamente weberniano, y claramente expuesto por el intérprete.

No tiene desperdicio el disco. Es una muestra controlada por Berio de lo que significaba el piano para él, y una versión magistralmente interpretada de algunos de los fragmentos pianísticos más interesantes del siglo XX. La relación ya antes comentada entre los protagonistas del compacto, además, lo convierten en un modelo de interpretación a imitar.

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