España - Madrid

Música de Mozart en versión historicista

Juan Krakenberger
lunes, 5 de noviembre de 2007
Madrid, viernes, 26 de octubre de 2007. Centro Cultural Blanquerna. Quartet Albada: Farran James y Alba Roca (violines), Elizabeth Gex (viola), James Bush (violoncello). W. A. Mozart, Adagio y Fuga K 546, y Requiem K 626 (arreglo Peter Lichtenthal). Asistencia: 100% del aforo
0,0001322 La Generalitat de Cataluña mantiene, en pleno centro de Madrid, un Centro Cultural, con exposición de libros y otro material de difusión de la cultura catalana. En los sótanos hay una pequeña sala de actos, con un aforo limitado -alrededor de 50 personas- donde se organizan conciertos como el presente.

Esta vez le tocó al Cuarteto Albada, radicado en Barcelona, brindarnos música de Mozart, ejecutada en instrumentos de la época, con cuerdas de tripa, lo que modifica substancialmente la sonoridad a la que estamos acostumbrados. Así lo explicó al público la Srta. Alba Roca, segundo violín del conjunto, glosando brevemente algunos datos históricos sobre la trascripción del Requiem.

El programa se inició con la última composición que Mozart escribiera para cuarteto de cuerdas, el Adagio y Fuga K 546, escrita tres años antes de morir. Hay que resaltar, sin embargo, que la fuga es una adaptación para cuerdas de su Fuga K 426, para dos pianofortes. De todos modos, el formato es sorprendente para la época, y denota inquietudes innovadoras por parte del compositor. Esta música merece ser tocada con mayor frecuencia, se trata de una obra maestra. La versión fue excelente, si exceptuamos algunas estridencias al principio, pero esto es asumible con cuerdas de tripa y hasta que los intérpretes le hayan podido tomar el pulso a la acústica reinante.

La obra principal fue la que siguió: una versión de época del célebre Requiem, que quedó inacabado, y fue terminado por su alumno Süssmayr. Y fue a su vez un alumno de Süssmayr, Peter Lichtenthal (1780-1853), quien hizo una reducción para cuarteto, para que los aficionados de entonces pudieran recrearse en casa con esta música. Lichtenthal escogió residir en Milán en 1810, donde compuso música de cámara y también óperas y ballets, pero lo que lo hizo más conocido fue su Dizionario e bibliografía della música publicado en 1826.

Siguiendo la iniciativa del cuarteto Kuyken, el Quartet Albada revisó el original de la versión de Lichtenthal, completando el texto que tiene lagunas, y lo presenta en este interesante programa, luego de haberlo grabado en CD para el sello arsis.

Los melómanos que conocen este Requiem coincidirán conmigo que los primeros ocho compases de esta obra representan probablemente la cumbre del arte de Mozart: cada vez que oigo este trozo, se me corta el aliento y se embargan mis sentidos. Esto es la gloria de la expresión más profunda que uno puede imaginarse.

También en esta versión, la música se lució en toda su luminosidad. La interpretación fue muy cuidada: hubo contrastes dinámicos que subrayaron los pasajes dramáticos, mucha transparencia en los trozos rápidos, y una afinación perfecta capaz de producir las vibraciones en simpatía que caracterizan la sonoridad de la época. Hay un trozo de fuga, que luego se repite: Mozart tenía especial cuidado de acordarse de esta forma, en homenaje a su adorado Johann Sebastian Bach.

Los músicos que integran este cuarteto tienen, cada uno, un curriculum interesante, tanto de estudios como de actividad profesional: una canadiense, una catalana, una americana de Nueva York y un violoncellista de Nueva Zelanda. Actualmente todos actúan como free-lancers en los diferentes conjuntos especializados europeos, y en particular españoles, que se dedican a la interpretación historicista, tal como suele ser en todo el mundo. Son jóvenes -calculo que la edad promedio se sitúa algo por encima de los 30 años- y haberse decidido a formar un cuarteto de estas características los honra.

Un concierto de calidad, con buena música, e indudable interés por su autenticidad.
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